La voz del lector

Bulocracia representativa

¿Qué sentido tiene mantener a tantos representantes?

Pedro Sánchez.
photo_camera Pedro Sánchez.

O, dicho de otra manera, democracia “fake”.
Es esa en que sus diputados no representan al pueblo, sino únicamente a su jefe de filas.
Se vota una lista cerrada, que confecciona el superior con los subordinados que le aseguran su fidelidad, y que pulsarán el botón que corresponda con la inclinación que tome el pulgar de su Nerón. ¡Que menos!. ¡Es de bien nacidos ser agradecidos!.
Es cierto que a cada fuerza política se le asigna un número de congresistas en función de los votos que emiten los ciudadanos para elegir a su líder, y que -de alguna manera- los representan. Pero, ¿no les parece que para tal representación bastaría que hubiese uno, dos o tres diputados por formación, según el pircentaje que asignasen las urnas?. Sería muchísimo más barato para el contribuyente, y no se vería alterado el resultado de las votaciones parlamentarias. Y no digamos nada si sólo tuviesen acreditación en la cámara los líderes de cada partido. El voto de cada uno de ellos tendría un peso mayor o menor, en proporción al número de los que hubiesen obtenido en las elecciones.
¿Afectaría este nuevo sistema a la calidad democrática actual?...
¿Por qué? ¿Serían pocos para atender la tarea? ¿Se  perdería la influencia regional? ¿No sería suficiente con todos los que están en la nómina de los Partidos?... 

Está demostrado que el que haya más electos en el Parlamento no ha hecho disminuir el número de asesores que los rodean, sino que los ha incrementado. 

¿Y qué sucede con los intereses zonales?, ¿cree que se atienden si no quiere el líder del grupo?.
Entonces, ¿qué sentido tiene mantener a tantos representantes?. Todos esos que obtuvieron escaño porque su jefe los puso a dedo en la relación, y fueron agraciados con una posición destacada. Sólo estaría justificado en el caso de que realmente fuesen elegidos en listas abiertas, directamente por los ciudadanos. Estos conocerían a los representantes de sus circunscripciones, y sería ante ellos quienes los elegidos deberían responder, so pena de perder escaño, prebendas y sueldo.
Parece evidente que esta opción no interesa a las élites de los partidos. Se les ha calentado la boca hablando de regeneración democrática. Han tenido la oportunidad de iniciar ese camino, porque han disfrutado de mayorías suficientes, y absolutas incluso. Pero, a la vista está lo que han preferido: mantener el poder, y la ficción de que sigue residiendo en el pueblo.

 
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