La voz del lector

Y el clientelismo salió del armario

Ximo Puig y Guillermo Fernández Vara.
photo_cameraXimo Puig y Guillermo Fernández Vara.

Decía mi abuelo Antonio (un hombre sabio) que cada uno teníamos lo que nos merecíamos. Y estaba muy acertado. Seguramente, los extremeños tenemos lo que nos merecemos y así han sido los resultados de las pasadas elecciones generales en la Comunidad Autónoma (C.A.). Los mismos de siempre, PP y PSOE dominando el cotarro, esta vez con ligera ventaja -como casi siempre- de los "socialistas", aún a pesar de la irrupción de Ciudadanos.

Una vez más, el clientelismo del PSOE ha salido del armario y le ha dado una cómoda victoria. A mi parecer, dicho sea de paso, totalmente inmerecida; y, aunque los populares tampoco la merezcan (en nada se han molestado, ya que son, por naturaleza, del gremio de la vagancia), una victoria totalmente inexplicable si se tienen en cuenta los datos de cualquier tipo que se analicen en el devenir de nuestra C.A.

Para empezar, hay que ver la enorme cantidad de gente de esta C.A. que, teniendo un trabajo, no las pinchan. Lo que significa que viven a costa de los impuestos que pagamos los demás gracias a sus convicciones "socialdemócratas" o "neoliberales". Sin que ello suponga que no tengamos los índices de desempleo entre los más altos del país y los peores de bienestar de Europa. Y otros índices tales como: El PIB igual al de hace más de 30 años; una de las  peores atenciones sanitarias del país (los hospitales están, salvo el Infanta de Badajoz, todos bajo mínimos en número de profesionales); una educación pública que no hace falta nada más que ver el informe Pisa para entender que se está deteriorando de manera clara en favor de la privada (algo, por supuesto, muy socialista, ¿no creen?), con las peores universidades del país y, obviamente, del mundo civilizado; los peores servicios sociales, con la dependencia (capítulo aparte) en estado deprimente, y la desigualdad social (también capítulo aparte) entre las más vigorizadas del Estado; la C.A. con menos empresas y menos industrias del país, pero, eso sí, plagada de empresas públicas (la mayoría con pérdidas repetidas en cada ejercicio, sin contar lo que pueda estar "escondido" y no sabemos); una C.A. donde la Banca se mueve a sus anchas con el beneplácito político, hasta el punto de que ni siquiera se la obliga (sólo ocurre en Ceuta y Melilla) a disponer de hojas de reclamaciones para los clientes, con lo cual está todo dicho; de infraestructuras mejor no hablar, hasta los americanos ha llegado el desbarajuste de nuestros trenes y lo han plasmado en sus diarios de mayor tirada, es decir, no sólo vergonzoso, sino también de sinvergüencería política; una tierra paraíso de terratenientes y toreros y cazadores de todos los rincones del Estado; objetivo nº uno de Europa mientras nadie se mueve para dejar de serlo porque a más de uno le conviene, hay quienes se están forrando con ese objetivo y con el mantra de la peor región de Europa; la C.A. con el mayor índice de pobreza (40% de la población) y aumentando cada vez que se mide; y no hablemos de pensiones, porque no hace falta decir que son las más bajas del país, mientras sus políticos cobran sueldos escandalosos y acumulan bienes y puestos de trabajo (sin que haya que ir a trabajar en muchos casos) para sus familiares de dos o tres generaciones. Qué suerte haber nacido -y vivido- en esta "maravillosa" comunidad: aquí el progreso está garantizado, a las pruebas me remito.  

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