La voz del lector

Con el mazo dando y…

Pedro Sánchez anuncia las medidas del estado de alarma.
photo_cameraPedro Sánchez anuncia las medidas del estado de alarma.

En esta situación de emergencia que vivimos en todo el mundo, me han venido a la cabeza una leyenda y un refrán, que he relacionado. La leyenda es del siglo XVI, cuando el Papa Julio II impulsó la construcción de la Basílica de San Pedro y encargó a varios arquitectos y artistas diseños y proyectos. Uno de ellos lo realizó Donato de Bramante, y al presentarlo  al Papa, quiso que su hijo pequeño lo acompañara. Le agradó tanto el proyecto que, según cuentan, Julio II se dirigió al pequeño y, ofreciéndole un cofre lleno de monedas destinadas a los gastos de la construcción, le dijo: “Mete la mano y toma un puñado para ti”. El chavalin, apunto de introducir la mano, se detuvo y dirigiéndose al Papa contestó: “No, no…; yo  no; mejor coja el Papa que tiene la mano más grande”. Sea o no leyenda, el chavalín no tenía un pelo de tonto, y todos hubiéramos hecho lo mismo. ¿Y qué refrán tendría alguna relación con este suceso?  ¿Quién no ha oído aquello de “A Dios rogando y con el mazo dando”?

Desde el día 14, con el estado de alarma, todos –desde las autoridades civiles hasta el último peatón- procuramos hacer lo que está en nuestras manos. Los creyentes sabemos bien que Dios nunca dispensa a los hombres de poner todo su ingenio, manos a la obra, en lo que toque hacer en cada momento. Algo parecido a la invitación que le hizo el Papa Julio II al pequeño Bramante, para conseguir una cosa buena; y salvando las distancias,  hoy nos lo está pidiendo Dios; como si nos dijera: “¡ánimo, haz todo lo que esté en tus manos…! ”  Es más, nos lo dice en el Eclesiastés 9 10: “Todo lo que esté en tu mano, hazlo según tus fuerzas” Pero siempre, y más en estos momentos de aunar esfuerzos,  aprendamos del pequeño Bramante y, sin renunciar a nuestras manos, vayamos más allá: acudamos confiadamente  a Dios que tiene sus manos más grandes. Hagámoslo de verdad,  rezando en serio, como Él nos lo haga entender a cada uno. En el mundo entero, creyentes o no, estamos viendo el ejemplo del Papa Francisco: sin Dios, nos dice,  la capacidad de nuestras manos siempre será insuficiente

Tenía escrita esta carta y acabo de leer hoy que un periodista italiano preguntó ayer al Papa cuál había sido su oración el pasado domingo 15, ante la Virgen, en Santa María la Mayor y ante el Cristo de la iglesia de San Marcelo. Su contestación fue: “He pedido al Señor que detuviera la epidemia: Señor, detenla con tu mano. He orado por esto”. Sigamos su ejemplo y pongamos en práctica el refrán, cuya dicción invertimos hoy; sí: “Con el mazo dando, y a Dios rogando”.

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