La voz del lector

Creer para ver

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación del proyecto España 2050, en el Auditorio del Museo Nacional Reina Sofía
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la presentación del proyecto España 2050, en el Auditorio del Museo Nacional Reina Sofía

Aprendí de niño que "Fe" es creer en aquello que no ves. Ya pasados algunos años me enseñaron que fe es "ver aquello en lo que crees" y que en estos tiempos seria "ver lo que te obligan a creer, aunque sea al precio de humillar la razón".

Estamos viviendo tiempos de creación de líderes partiendo de individuos sin mérito alguno y enorme ambición, caterva que en diferentes niveles viven de nuestro trabajo e impuestos, sean algunos políticos, algunos sindicalistas, algunos periodistas de plantilla, etc... Que, cuan parásitos o babosas chupasangres utilizan nuevas formas de fe, ideologías o credos que nos han llevado previa alienación mental a creer son necesarios.

La consecuencia es un país de gentes sin memoria que olvida que la "mentira", práctica habitual en los más altos niveles para llegar y-o mantenerse en el poderes la más perversa forma de corrupción, la más eficaz, la más letal que conduce a la desaparición de nuestros valores y a la inexorable disolución de la nación.

Tomemos como referencia a nuestro presidente del Gobierno o Consejo de Ministros que no "Presidente de España", título que con gozo mal disimulado él nunca rechaza, aclarando de paso se trata de un título que además de inexistente no le corresponde al tratarse de una Nación cuya forma de Estado es la Monarquía y su Jefe, nuestro Rey.

Su proyecto de agenda de "salvación del mundo con generosa dejación de los problemas de España", que en un primer momento creí se prolongaría hasta el siglo "L" y que parecen limitarse al año 2050, confirmarían su naturaleza terrenal, solo algunos puntos por encima de quienes, cual es mi caso, somos "normales".

Pero no, todo en su discurso indica se trata de un ser único y superior cuya importancia requiere de culto a su egregia persona, líder único y eterno, indiscutida deidad que nos obliga a la fe en su divina infalibilidad y cuya talla universal trasciende de sí mismo.

El reciente discurso en Moncloa de la jovencísima escritora Ana Isis Simón, discurso que por cierto no visualizo en los telediarios, puso en solo 5 minutos en solfa el humo de su Estrategia 2050 que, cuan cáscara vacía de una nuez que parece siempre flota con ayuda de sus bien remunerados mariachis, en tan absoluto ridículo que dudo, dada su proverbial sagacidad, haya siquiera evaluado.

Su sobrenatural existencia como ente que reúne varias naturalezas, todas de carne divina, le permiten una proyección sobrenatural al punto proyectarse siglos y siglos por delante de la vida de cuantos hemos nacido fuera de su particular olimpo y, que visto su proyecto de venta por parcelas de nuestra Patria a separatistas y sediciosos, me lleva a opinar que un dios con más dignidad o solamente dignidad, debiera llevarle al último sacrificio de dejarnos con nuestra soledad y regresar a su lugar de origen divino.

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