La voz del lector

El fauno en su laberinto

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.
photo_cameraPablo Iglesias y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.

Pasado el momento de euforia ilusoria, el ganador de las últimas elecciones generales, después de las municipales y autonómicas, se encuentra como un fauno en su laberinto.

El todavía Presidente en funciones Sr. Sánchez, se encuentra con que no le dan los números para ese gobierno de la “Izquierda de progreso”. Tiene los mismos diputados que en Diciembre de 2015 tenía el expresidente Sr. Rajoy: 123. ¡Ironías del destino! Un poquito más de un tercio del Congreso, y Mayoría absoluta en el Senado. Aquel 163 contando con Ciudadanos. Él 165 contando con Podemos. Los demás cada uno de su padre y de su madre, y como españolitos que son, mirándose el ombligo y diciéndole: ¿y de lo mío qué?

De momento lo primero es que el Congreso defina si la mayoría absoluta es de 176 o 174. Esto es lo más urgente. Luego pactar con Ciudadanos, cosa que puede ocurrir, lo que significaría la muerte política del partido de Rivera; sucediéndole lo que le ha sucedido en Cataluña. O pactar con todos “los que no son separatistas”. ¿El PNV no es separatista? Personalmente creo que tanto como los “nacionalistas catalanes”. Y luego ¿Qué hará CC? a la que su partido “Federal” le va a quitar el gobierno de la Comunidad Canaria. Sus dos votos son imprescindibles. Lo que no tendrá es una legislatura tranquila y pacífica. Peor que los 10 meses pasados.

Comprenderá ahora la sinceridad y la altura política del expresidente Rajoy de decirle al Rey: Majestad los números no dan, hay que convocar nuevas elecciones y no perder el tiempo.

O, a grandes males, grandes remedios. Preguntarse: ¿qué necesita España, de verdad? Una vez que se conteste a esa pregunta olvidándose de el mismo y hasta de su partido y de los demás, puede que se dé cuenta que la solución es la que propuso el expresidente Rajoy en similar situación. Si está pidiendo generosidad, tiene que demostrarla el primero, para obtener que se la den a él. Y además humildad e imaginación. Y por supuesto no fuerza sino fortaleza.

Es el momento del fauno en su laberinto.

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