La voz del lector

Érase una vez un Vicepresidente

¡Qué mal cumples con tus deberes como cargo de gobierno, cínico vice!

Tú eres quien menos respeto muestra a la ciudadanía y estás acusando a otro.

Tú eres quien no responde por sus actos ante el pueblo, y le debes mucho…

Tú eres lo menos ejemplar que se puede ser y estás pidiendo ejemplaridad.

Tú eres una terrible mancha en la institución que te da de comer.

Tú eres quien amenaza e insulta en el Congreso, sin respeto por el oponente.

Tú eres un mentiroso compulsivo en tu vida pública.

Tú eres de los muchos corruptos en instituciones con la práctica del nepotismo.

Tú eres un detractor de la justicia y lo haces de múltiples formas.

Tú eres un inútil gestor de la parcela que como gobierno te fue confiada y has sido un desastre en muertes y carencias.

Tú tienes las manos sucias y con olor a la cloaca como pocos en estas tierras.

Tú muestras una ambición desmedida que anula tu escaso trabajo como gobierno, no compensa al Reino lo poco que aportas y lo mucho que recibes.

Tú has traído al conjunto de España más negatividad que cualquier político.

Tú respiras totalitarismo por los cuatro costados y presumes, a conveniencia, de democracia. Tanta contradicción altera las cabezas que la cultivan.

Tú solo muestras ansias de poder y dominación, caiga quien caiga.

Tú pretendes el derribo del Estado, de la unidad de España, de la jefatura del Estado; de todo lo que, junto, no satisfaría tu demente ambición.

Tú practicas el derribo porque nada es suficiente para escabel de tus pies.

Tú te alzas orgulloso aleccionador del pueblo con el inmenso séquito de tus patrañas y malas formas.

Tú eres el odio escrito en todo tu rostro, incapaz de ocultarlo en cada ocasión que afecta la vida pública de este Reino España.

Tú eres el máximo representante, en ejercicio, del machismo en este país.

Tú exhibes tu profunda ignorancia pregonando lo peor como válido y despreciando lo mejor como rechazable.

Tú entero, con lo dicho y lo mucho que queda por decir, eres el personaje más despreciable de cuantos pueblan este Reino.

Tú prometiste lealtad al Jefe del Estado y mentías con toda firmeza. Tu lealtad ha sido la traición desde siempre. ¿Quién puede creerte? ¿Quién seguirte? ¿Quién no se avergüenza y se esconde de ti? ¿Quién se fía de traidores? ¿Quién se fía de un mentiroso, falso, muñidor y odiador empedernido?

Parece que unos pocos quedan en España que se fían, por el interés, en que algo podrán sacar de ti…por ahora. Eres muchas cosas y siempre hay carroñeros para los detritos.

¿Sabes? La antítesis de la manipulación es la conciencia. Debes escoger.

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