La voz del lector

Si hablase la razón sería nuestro oráculo salvador

Papeles para unas elecciones en España
photo_cameraPapeles para unas elecciones en España

Estamos listos; los que se dicen centristas resulta ser que apoyan en la derecha la fuerza que les quedó en las últimas Elecciones Generales, buscan no sé qué en sus demagógicas expresiones haciendo partícipes del deterioro social a los que fueron elegidos por una cantidad de votos que diferencian notablemente a unos de otros.

Dejan en las manifestaciones dentro del mundo informativo expresiones características de desafección democrática, insolidarios con la decisión ciudadana mezclan la izquierda socialista con la extra posición de algunos líderes de aquellos que en un Movimiento Social jamás pensado fueron aclamados como salvadores de los males a los que la sociedad española se enfrentaba y ahora por el contrario, lo que siempre ensalzaron como estandarte de igualdad, es desechado por el hedor del protagonismo elitista. Mala solución tiene esto de atender la nula programática de los partidos representativos con unas decisiones que a las formaciones les resultan inapropiadas.

Lo de la política me deja boquiabierto, cuando entra en función el hecho manifiesto de hacer de ella la parte esencial del liderazgo de un país, los y las que tienen la potestad de hacerlo no saben como dejarla en buena posición; es decir, que o no quieren o son unos patéticos ignorantes de lo que la política significa.

Tendremos que aprender al final de alguna de las regiones que han hecho con política lo que parecía imposible, ser comanditarios del progreso de sus comunidades a pesar de no tener en común ideología alguna, pero tratando de evitar el desajuste de las cuentas, la apatía de la calle y, sobre todo, la paz social de aquellos y aquellas que, aún no opinando de la misma forma, conviven en democracia y atienden sus demandas y obligaciones con naturalidad.

Los de naranja dicen que los de la rosa en la mano son compinches de los independentistas y de la extrema izquierda, mientras ellos montan planes de protagonismo con lo rancio de un fascismo que parecía encumbrado por la sensatez y la experiencia que nos trajo la democracia. Un ejemplo más de ostracismo ideológico producto de ganancias representativas a las que sin duda, con esta forma de utilizar los votos que han ganado, pierden la credibilidad futura de quienes depositaron su confianza en ellos.

Las consecuencias de toda esta resolución de escenarios conseguirá atraer el desinterés de la ciudadanía, algo que, por otra parte, posiblemente es lo que desean para encubrirse en lo inapropiado de unas nuevas Elecciones Generales, amparándose en la decisión de las urnas y repercutir el desbloqueo en los que empezamos a estar hartos de esa manera de no hacer política y volverse expertos en partidismos ideológicos e intereses personalistas.

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