La voz del lector

No sobra nadie

En un alarde progresista, el nuevo gobierno prioriza la eutanasia ante problemas más urgentes y graves que sacuden a la sociedad española. Frente a la cultura de la muerte, la cultura del cuidado y acompañamiento, frente al sufrimiento, la aplicación de cuidados paliativos al 100%.

Solamente existe la eutanasia en cuatro países europeos, y seis en el mundo, haciendo gala de su justificación con una artificial demanda social que recorta derechos. Se legisla sobre lo excepcional, y se termina con la barra libre tal como sucede con el aborto.

Con todo, se utilizan estrategias engañosas manejando el lenguaje con criterios "humanitarios" o "filantrópicos", para enmascarar la indiferencia por el débil, abocándolo hacia la eufemística muerte dulce.

La dignidad de la vida está consagrada a la inmanencia del ser humano, y el deterioro corporal o mental no es óbice para ser cercenada su existencia. En las acrisoladas democracias, donde la racionalización de los recursos humanos, económicos y sociales debería incidir en el desarrollo de técnicas de sostenimiento humano, créanme, no sobra nadie.

Quienes no le dan valor a la vida y la segmentan con dosis de materialismo, les sobran los frágiles, pero nunca sobran ellos.

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