La voz del lector

Un noviembre complejo

Calendario.
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Estamos viviendo un mes de noviembre complejo repleto de confrontaciones y tensiones.

A las ya habituales derivadas de la situación económica o internacional, se añaden las de carácter doméstico que a veces dan la sensación de poder colapsar el sistema.

En lo que va de mes acabamos de vivir la ruptura por parte del PP del acuerdo existente, después de más de cuatro años de negociación, sobre la renovación del CGPJ.

La derecha ha dejado claro que se encuentra cómoda infringiendo todas las normas habidas y por haber, y sólo se dedica a buscar excusas de mal pagador para evitar el cumplimiento de dicho acuerdo.

A la ya clásica de que el órgano de dirección de los jueces debe ser elegido por ellos mismos, a diferencia del resto de los poderes e infringiendo lo que señala en la para ellos sacrosanta constitución, añade ahora un argumento que nada tiene que ver con dicho asunto; la reforma planteada por el gobierno del código penal para eliminar un caduco delito de sedición.

Precisamente este tema es el que ha generado una mayor tensión entre derechas e izquierdas convirtiendo este mes en el más convulso del año.

Recordar que “sedición” se considera “aquel levantamiento colectivo y VIOLENTO contra la autoridad, el orden público, o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de rebelión”. Violento, señores de la derechona, violento.

La cuantía de las penas estaba muy lejos de lo habitual en la mayoría de países de la UE, por lo que los condenados del “Proces” se vieron castigados de manera absolutamente desproporcionada al delito cometido.

Por eso el gobierno, acertadamente según la mayoría de los expertos, acaba de decidir reformar el código penal para suprimirlo sustituyéndolo por delitos de desorden público que conllevarían un máximo de 5 años de prisión y no los 13 que por ejemplo condenaron a Oriol Junqueras. 

Según todos los indicios ha sido posible gracias a una ardua y difícil negociación con ERC que previsiblemente contará con el apoyo del resto de fuerzas progresistas, por lo que resultará aprobada por 185 frente a 154. Final feliz que aporta un nuevo elemento para la superación que arrastramos desde la Transición de las negativas tensiones centro-periferia.

Este mes también ha sido testigo de diversas confrontaciones en la izquierda.

El típico cainismo que nos devora añadido a lo que acertadamente señalaba Lenin; “izquierdismo enfermedad infantil del comunismo”, nos ha traído la bronca sobre la ley trans entre PSOE y Podemos, más la habida de manera absolutamente gratuita de Pablo Iglesias contra Yolanda Díaz, o la de Pedro Sánchez frente a sus barones a cuenta precisamente de la sedición.

 

Si es que no escarmentamos nunca.

Menos mal que la derecha nos ha echado un cable y allí tenemos el mismo escenario entre Abascal-Olona en VOX y en el PP el clásico Ayuso-Feijóo.

Una Ayuso echada al monte diciendo barbaridades cada vez que abre la boca y lo hace muy a menudo, dejando a su pobre líder como se dice coloquialmente “con el culo al aire”.

Recuerda esta situación la acertada reflexión que en su día señalaba Alfonso guerra: “cuando el enemigo se equivoca hay que dejarle hacer”.

De todas maneras haría mal la izquierda en confiar en esta situación porque en 2023 nos jugamos demasiado a nivel municipal, autonómico en mayo y probablemente en diciembre estatal después.

Hay que restañar heridas, recuperar confianzas, avanzar en la unidad y dejarse de zarandajas, porque el enemigo está ahí y las encuestas le dan mucha fuerza. Si seguimos metiendo la pata le acabaremos regalando un poder que no se merecen. 

También en este mes, el 10, se ha celebrado el “día de la memoria a las víctimas”, a todas las víctimas. Un día para conocer y no olvidar la violencia y la vulneración de derechos humanos ocurridos en nuestra sociedad. Un día que debía haber sido unitario y que nuevamente la derecha extrema y la extrema derecha se encargaron de quebrar.

Algo hemos avanzado en los últimos tiempos pero nos queda aún mucho camino que recorrer, como nos recordaron en un emotivo acto desarrollado en el hemiciclo del Parlamento de Navarra cuatro de las víctimas, dos de la violencia ETA y dos de violencia del estado a través de la tortura. Un ejemplo de diálogo desde ambas orillas del conflicto del que debieran tomar nota algunos.

Precisamente al hilo de ese día de la memoria utilizarla para varias fechas que también inundan el calendario de este mes.

En orden cronológico el 17, fecha fatídica en la que perdimos a un grande; Enrique Urquijo. Se cumplen veintitrés años de que su vida se truncó en una oscura calle de Madrid. 

Ese fatídico día se quebró como un juguete roto, estaba solo o quizás con una mala compañía y a muchos se nos heló el corazón al enterarnos. A todos aquellos que admirábamos su música, la poesía de sus letras a veces amargas como la vida misma, impregnadas de soledad y amargura. Un chico triste autor de canciones tristes.

Enrique Urquijo, te recordamos, te echamos de menos, y quizás como tú decías: “seguimos siendo chavales ordinarios, que nos volvemos vulgares al bajarnos de cada escenario”. Cada uno de un tipo de escenario diferente.

El 20 de hace 47 años el dictador Franco dejaba de existir.

Hoy miro por mi ventana y recuerdo ese momento, observo el panorama y me vuelvo a estremecer ante la lamentable situación partidista de nuevo repleta de trincheras.

Después, el lunes 21de hace 22 años ETA asesinaba a un compañero de lucha por el diálogo y el entendimiento; mi amigo Ernest Lluch. 

Fue como un directo al mentón que me tiró casi a la lona. Mantenía con él la misma línea de pensamiento respecto al conflicto vasco y a la actividad de ETA y fueron a por él, como antes a por otro amigo: Juan Mari Jáuregui, porque precisamente atacaban a los constructores de puentes, aquellos que intentaban dinamitarlos con sus armas. 

Por último el 25, “Día internacional contra la violencia de género”. En un instante donde a pesar de todo hemos avanzado poco, muy poco. 

Queda mucho por hacer aún, especialmente los hombres, a veces avergonzado de pertenecer a ese grupo social.

Un mes de noviembre complejo con multitud de tensiones y confrontaciones, efemérides diversas que merecen ser recordadas, porque el olvido es lo más terrible que puede ocurrir al ser humano.

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