La voz del lector

Si Pedro lo dice, póngase a salvo

Pedro llegará con las rebajas: "Hay que estar preparados para cualquier escenario"

Pedro Sánchez.
photo_camera Pedro Sánchez.

Estamos asustados, si no es la pandemia es la guerra, los impuestos o las advertencias del presidente Sánchez. El personal no gana para sobresaltos, y así España no produce y la deuda pública asciende descontrolada.

Las estructuras estamentales políticas para el contribuyente son unas trabas que maniatan las aspiraciones de los ciudadanos. Muchas se hacen prescindibles para la vida cotidiana de la gente, solo sirven cómo maniota. La gestión más cercana es la del Ayuntamiento, la más directa e influyente en la vida social, laboral y familiar. Pero, suma y sigue, y ninguna del organigrama político se desvincula del paisano, tirándose a degüello cómo si de un salvavidas se tratara. 

Desde la Casa Consistorial a la gestión del Gobierno central, un sinfín de administraciones, instituciones y organizaciones que filtran y dificultan la acción privada. Múltiples aplicaciones del erario público que fiscalizan, enredan y entorpecen cualquier iniciativa privada. Un batiburrillo que crea incertidumbres para la creación y mantenimiento de pequeñas y medianas empresas, igual a la gran inversión, que no se libra. 

El tesoro público encuentra la 'gallina de los huevos de oro' en la descomunal fiscalidad que sufre el país. El consumidor final lo mide por centímetros cúbicos del carro de la compra. Si adquieres pan te cobran impuestos, si eliges leche también, si enciendes la luz te deslumbran el bolsillo y coger el coche es prohibitivo. 

La duplicidad de organismos en España no puede ser más desalentadora. Desde la Corporación Municipal, Mancomunidad de Municipios, Diputación, Delegación del Gobierno Autonómico, Delegación Gobierno central, hasta los poderes del Estado (El legislativo, el ejecutivo y el judicial). A pleno rendimiento, con banco de datos, afiliaciones e historiales que, a veces, la carga de papeleo destroza el ímpetu más inexpugnable. 

En medio, otras instituciones que, igualmente, pueden ser excedentes para el desarrollo, prosperidad y vida en general del ciudadano. En ocasiones, se convierten en una gran carrera de saltos de obstáculos, influyentes y decisivas, sobre todo para las, cada vez más escasas, opciones de la iniciativa privada, autónomos y emprendedores.

La duplicidad de ojeadores, vistos buenos y firmas con rúbricas, ralentiza hasta la extenuación proyectos, ideas y determinaciones de creación de empresas, torpedea el crecimiento y debilitan ilusiones. Las políticas de bienestar social purulan alrededor de su sostenibilidad, la opinión pública lo exige, es necesaria e imprescindible para una sociedad plural, democrática y libre. Pero, sin embargo, la relación impuestos, gastos y servicios en general, deja mucho que desear. 

Los servicios públicos sanitarios son deficientes, la seguridad campa por sus anchas (leyes laxas, infinitas o injustificables), las familias no llegan a final de mes, los jóvenes talentos tienen que emigrar, los 'nini's' en el más alto porcentaje de paro, los mayores no sobreviven con sus pagas de jubilación y las tareas de casa todavía esperan sus contraprestaciones.

Pedro llegará con las rebajas: "Hay que estar preparados para cualquier escenario"

 

La recta final de esta legislatura política comenzará en los próximos días. Poco más de un año queda para hacer balance desde las urnas. Pedro Sánchez hace 'flexiones' y comenzará a sacar músculos. El debate sobre el estado de la nación se celebra del 12 al 14 de este mes de Julio, después de siete años sin convocarse (desde 2015), y debiera ser anual.

Sin duda, tendrá sus consecuencias. El gobierno de coalición tendrá sus más y sus menos, enfrentados en sí mismos, por ese nuevo gasto que Sánchez se ha comprometido a aumentar hasta un 2 % del PIB, y que obliga la OTAN a invertir en rearme y material bélico. Además de otras enmiendas sobre Decretos leyes del sector socialista que los de extrema izquierda (Podemos) separatistas (ERC) y pro-etarras (EH-Bildu) no están dispuestos a facilitar su aprobación. El trueque volverá a ser protagonista. Ellos se entienden. 

Una vez finalice este debate en el Congreso del 'estado de la nación', el incombustible y trabajoso presidente, junto a sus 300 asesores y 22 ministros, extraerá conclusiones y arrancará rumbo a la conciencia y amnesia del votante. Tras la llamada reciente de atención del búnker socialista de Andalucía, con tendencias al PP de Fijóo, Pedro Sánchez (experto en regates y juego sucio) estará dispuesto al 'salto mortal' con tirabuzones y el imprevisible 'más difícil todavía'.

Los socialistas de base, algún que otro barón y antiguos gladiadores del PSOE, si creen haberlo visto todo, pueden sorprenderse de las 'capacidades', volteretas y mañas de su secretario general, capaz de enderezar los designios que les auguran, a pesar de las tropelías, barrabasadas y desprecio de España junto al ninguneo de los españoles.

El país ha permanecido en estado de shock. Quedó perplejo cuándo Pedro Sánchez se abrazó a Pablo Iglesias, se enrabietó respecto a los acuerdos con separatistas y pro etarras y se convirtió en el plusmarquista de Decretos leyes, guiando al país a la hecatombe.

Comer, lo que se dice alimentarnos, está en juego. La deuda pública se sitúa en la más alta del mundo, la producción española está por debajo de los peores índices del Gobierno. La inflación anual estimada del IPC es del 10'2 %, según informó el INE. Datos demoledores que hacen presagiar un presente complejo y un futuro nefasto e  incierto. A pesar de todo, las 'paguitas' volarán, las subvenciones improductivas y estériles serviran cómo redes clientelares y el aumento de personal de la administración pública crecerá hasta cotas insospechadas.

Si Pedro lo dice, póngase a salvo. Sí, está vez sí. Lo transmite con conocimiento de causa: "Hay que estar preparados para cualquier escenario", ha dicho. La pandemia en séptima ola, la guerra invasora de Putin y la recesión económica generada por su Ejecutivo, son argumentos suficientes para construirnos nuestro propio fortín. Luego llegarán los cantos de sirena desde sus altavoces aliados, prensa alineada y las técnicas de neuromarketing del "comité de expertos'' que, fantasma o no, Pedro Sánchez lo oculta en la chistera, y habrá quién le aplauda. El arte tiene esas cosas, y nuestro presidente es una estrella, poco fugaz y perpetua. Si no en la Moncloa, lo veremos por Bruselas, o quién sabe. Allá donde llegue dejará el alma en vilo.

Raphael, apoteósico en Starlite

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