La voz del lector

‘El Presidente dice que en España el virus ha infectado a más de tres millones de personas’

Pedro Sánchez
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Después de su afirmación victoriosa, 'hemos vencido al virus', Sánchez ahora dice 'la situación es grave'. 

El presidente Sánchez se convence, doblega su actitud de poderío y afronta sentido de Estado. Ahora recurre a la necesaria pedagogía y templanza para moderar la atmósfera que se percibe frente a la falta de seguridad y miedo que sufre la población. Hay que combatir y terminar con las muertes y contagios que vuelven a dispararse en España. Por fin Pedro Sánchez ha demostrado, en su comparecencia televisiva dirigida a la población que, no sirve mentir ni esconder la cabeza bajo el ala. Tarde, cómo siempre, pero lo ha hecho. Así se lo recomendábamos desde PERIODISTA DIGITAL en multitud de ocasiones y hace suficiente tiempo atrás. Su argumentación deja claro que, en estos tiempos de incertidumbre, es imprescindible ceñirse a la realidad con inclinación a sosegar la inquietud y estrés pública qué imprime el desconocimiento generalizado sobre la pandemia. 

El presidente ha dicho que, 'las próximas semanas y meses van a ser duros, muy duros'. En realidad no ha descubierto nada especial que no se vislumbre en el ambiente y en las perspectivas ya anunciadas, pero al menos aporta firmeza, seguridad y vale cómo referencia en tiempos de desconcierto, dejando al menos un punto de referencia. Los datos y la evolución de la tasa de crecimiento del dos por ciento de contagios en nuestro país nos provoca pavor, y va en incremento. No ha anunciado solución directa alguna respecto a la incidencia de la Covid, aunque si ha revelado datos ocultos que provocan pánico. Por ello, ha apelado a la conciencia de los ciudadanos, 'tenemos que hacer todos un esfuerzo para reducir la movilidad'. Con este gesto de dirigirse a los españoles en una situación crítica y cómo Jefe del Ejecutivo, con intención de calmar e informar con cierta transparencia, Sánchez transmite certeza. 

Los españoles encontramos una seña de identidad y una referencia más justa que nos lleve a la actuación adecuada, sin tantas contradicciones que desembocan en desorden y confusión. Esta actitud supone una relativo suspiro, muy lejos de su marcha de vacaciones veraniegas, dándole la espalda a la responsabilidad en medio del terror que provoca el virus. Qué de aquellos mimbres vienen estos cestos, pero nunca es tarde cuando la dicha es buena y el tiempo lo permite.

En situación de caos, con cuatro depresiones, (salud, economía, social y política), es obligada la cordura y sentido común aunque esta llegue a destiempo. Sánchez Pérez-Castejon, el mismo que dijo en Julio, 'hemos vencido el virus', ahora dice, 'la situación es grave', añadiendo que, al margen de los datos oficiales, 'España supera los tres millones de infectados'. Afirmaciones que deja claro que los datos de fallecidos, cómo consecuencias del virus, superan las 65.000 personas, apuntando a las cifras del Instituto de Salud Carlos III, y que en tantas ocasiones se ha redactado desde los medios de comunicación.

Este presidente de Gobierno difiere considerablemente con el semejante de otras ocasiones. Comedido, más real y sin acritud, ha aparecido en pantalla pidiendo 'unidad y colaboración entre instituciones'. Asimismo insiste en la necesaria concienciación de la ciudadanía y solicita disciplina social, 'a fin de evitar un confinamiento cómo en el que vivimos en marzo'. Unas declaraciones más civilizadas, menos dictatoriales, cambiando su modo de actuar y tono de voz. Un traslúcido y extraño presidente que admite la realidad y se predispone a trabajar por la seguridad y salud del país. Es lo que esperamos todos desde hace tiempo.

Por ello, es digno de reconocer al Presidente Pedro Sánchez, la dignidad y honestidad restablecida en este sentido, por el bien de 47 millones de españoles. Entre todos, con confianza, esfuerzo y disciplina, lograremos encontrar la solución definitiva para aniquilar este sufrimiento. Ya es necesaria la paz y descanso del cerebro. Muchos días y meses llevamos comprimiendo la voluntad de la función mental y controlando el sistema nervioso. Miles de personas no soportan la presión a la que sometemos constantemente al estado anímico, provocando alteración de la presión sistólica sanguínea y originando angustia, ansiedad o distimia. Desgraciadamente se han disparado los suicidios en España. Además, otras personas soportan enfermedades crónicas, psicológicas, psicosomáticas y neurodegenerativas, además de la amenaza del coronavirus. El martilleo perenne puede resultar el más influyente motivo para enfermar o vivir en constante vigilia de infelicidad y agobio. Hay que terminar con definiciones o palabras que dañan el cerebro y expresiones teóricas que no cuentan con afirmaciones científicas. También alarman y confinan al ser humano la fantasía depravada. El estado emocional se resiente, las defensas orgánicas padecen desequilibrios y minimizan el sistema inmunitario, nuestro mejor aliado para proteger y cuidar la salud. Unas defensas naturales, de las que todos disponemos y ahora más que nunca son necesarias. 

El virus contagia por la fatal debilidad de rechazo del organismo. En consecuencia es determinante el fortalecimiento inmune de defensa y capacidad de resistencia. Existen, a efecto y cómo manual a seguir, dos maneras de potenciarlas, y ambas son necesarias, se retroalimentan y combaten el contagio de cualquier ataque extraño al organismo. Por una parte, es mantener la mente ágil y dispuesta a fortalecer su baluarte orgánico, a través de positividad y confianza a fin de repeler virus y bacterias, aunque ambos son grupos distintos. Se logra a través de ejercicios de convencimiento, potenciar seguridad en sí mismo y terminar con pensamientos catastróficos. Para ello se necesita indagar en el interior, reflexionar y plantearse equilibrar los sentidos. Asimismo, cuidar la alimentación, hacer ejercicios, desechar sedentarismos, evitar el estrés y no contaminar el aparato respiratorio con drogas. Además de establecer un orden de prioridades en su vida. Sin duda, es necesario también otras medidas, pero estas son las esenciales para mantener la mínima exigencia a la que nos pone a pruebas la situación en la que nos encontramos. Es imprescindible poner a 'trabajar' el cerebro en su justa medida. El Ingenioso Hidalgo D. Quijote dijo; 'Cuándo la cabeza duele, todos los huesos duelen'. Y es que Cervantes venía de familia descendiente del oficio de Galeno. 

Anián Berto
Diplomado Superior en Hipnosis Clínica. 
Periodista - escritor

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