La voz del lector

Todos somos imbéciles

Etimológicamente, “imbécil” (imbecillis en latín), proviene de “im” (con) y “baculus” (bastón). Es decir, se emplea para denominar a los “débiles” que necesitan apoyo para caminar. Claramente, más bien, es una metáfora y hace referencia más bien –valga el pleonasmo- a un individuo que requiere ayuda para poder pensar y reflexionar acerca de su vida. Quiero hacer un breve inciso recordando que todo ser humano es interdependiente, es decir un individuo depende de otro, y así sucesivamente. Retomando el fin principal de la cita, hablaré a cerca de cuatro tipos de imbéciles:

El primer tipo de imbécil, es aquel individuo que tiene claro su objetivo pero pretende alcanzarlo sin ningún tipo de tesón o esfuerzo.

EL segundo tipo, es aquel ser que desea todo. Creo que este tipo, tiene una intención considerable en el marco utópico consciente o inconscientemente. Sostengo que puede tener ese pensamiento debido a la falta de nitidez en su objetivo y por ello, opta por desear todo sin ningún tipo de medida, decisión y raciocinio.

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El tercer tipo, es aquel individuo que no sabe lo que desea ni se le despierta inquietud por averiguarlo. En este caso, esta actitud, puede derivar de muy distintas situaciones.

El cuarto y último tipo, es aquel ser que cree que no desea nada para obtener su felicidad.

Siendo sinceros con nosotros mismos, creo que cualquiera de nosotros nos identificamos con algún tipo de “imbécil”, o al menos en algún momento de nuestra vida hemos mantenido la filosofía d un “imbécil”. Dice F. Savater “tú mismo podrías ser el mayor de los imbéciles y aun no saberlo”.

Diversas teorías éticas reflexionan acerca de la cuestión fundamental que rige en nuestras vidas: ¿qué es una buena vida? Pocos conceptos hay tan subjetivos cómo este, a mi juicio “la buena vida” no depende de dinero u objetos, sino de un conjunto de aspectos en armonía que conforman la “buena vida”. Creo que una mayoría de individuos posee una visión simple de la vida y  poco profunda en el deseo, y en lo que recibe mayor grado: el camino para alcanzar un deseo. La mentalidad simple pensará en un objetivo, deseo concreto y puntual que le otorgará la “buena vida” y la mentalidad juiciosa pensará en definir la buena vida dentro del camino para alcanzar el deseo.

Creo esencial que el lector debe reflexionar acerca de en con qué tipo de “imbécil” se siente identificado y en qué grado. Finalizo proponiendo dos preguntas: ¿Qué componentes causan los pensamientos de un “imbécil? ¿Somos “imbéciles” por naturaleza y enfrentarse a ello es ir directamente con nuestras características humanas?

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