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Globomedia, Grundy, Notro, Videomedia y Ganga, investigadas. Trabajo exige la aplicación de la Ley Caldera en contratos por obra y con autónomos: revolución en el sector

Las principales productoras españolas con sede en Madrid están siendo sometidas (o van a serlo de forma inminente) a una inspección laboral. Funcionarios de la consejería de Trabajo se han mostrado inflexibles en la aplicación de la Ley Caldera. Persiguen el uso abusivo de los contratos por obra y la contratación de autónomos.

Según los datos recogidos por El Confidencial Digital, se vislumbra una auténtica revolución en el mundo de la producción televisiva en nuestro país. La inspección de Trabajo de la Comunidad de Madrid ha elaborado un plan que contempla la inspección de hasta treinta productoras con sede social en la capital.

Por el momento, entre las empresas que han sido visitadas se encuentra Globomedia, Diagonal TV, Videomedia, Notro TV, Molinos de Papel, Grundy, Miramón Mendi, Alba Adriática y Ganga. Pero el programa incluye, como decimos, a las principales factorías en Madrid, que están siendo advertidas incluso por las demás factorías.

La ofensiva parte de varias denuncias presentadas en 2009 por trabajadores del sector contra algunas compañías. La Consejería de Trabajo decidió investigar y, al comprobar que se trataba de prácticas generalizadas, ha optado por emplearse a fondo. Los funcionarios están analizando fundamentalmente la aplicación de la denominada Ley Caldera –nombre que hace referencia al ministro que la firmó en el año 2006- sobre el uso de la contratación temporal por parte de las compañías.

La inspección ha puesto el punto de mira principalmente en tres puntos: a) el contrato por obra, utilizado habitualmente para emplear a profesionales sólo durante el tiempo que dura el formato de ficción o entretenimiento encargado; b) la incorporación de autónomos a esos proyectos; y c) la subcontratación: la inspección advierte que puede ser una ‘cesión ilegal de trabajadores’ contratar a personal de terceras empresas como especialistas de figuración, eléctricos, mantenimiento…

Fuentes consultadas por ECD, que han seguido de cerca alguna de las auditorías en marcha, destacan la postura “tajante” y hasta “inflexible” de la inspección. “Teóricamente son receptivos –explica un directivo que ha tenido que pasar por este proceso-, porque escuchan y escuchan las alegaciones que hacemos. Las reuniones han durado en algunos casos muchas horas. Pero al final, no hay nada que negociar: no ceden ni un milímetro”.

Los funcionarios de Trabajo se ciñen al contenido de la ley para exigir el estricto cumplimiento de su articulado. Ya se ha insistido, por ejemplo, en que una misma empresa no puede encadenar varios contratos por obra con un mismo trabajador, sin dejar pasar varios meses entre la firma de uno y otro. En caso contrario, debe hacerlo fijo.

Las productoras hablan de un ‘golpe mortal’ al sector

La preocupación entre las factorías de contenidos es considerable y están buscando articular una respuesta común a través de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE). Este tipo de exigencias supondría –advierten- un cambio tal de las reglas de juego que desequilibraría las cuentas de resultados de casi todas ellas.

Si se eleva el coste de las producciones, las factorías van a ver estrecharse el margen de sus beneficios. Hasta más allá de lo que consideran tolerable. ¿Podrían derivar ese coste extra a las televisiones? Las productoras lo ven muy difícil. Por dos motivos:

-- Primero, las cadenas han sido duramente castigadas por la crisis publicitaria y tienen ahora mucho menos dinero para gastar. De hecho, están exigiendo a las productoras que reduzcan al mínimo sus presupuestos. En este escenario parece una quimera empezar a repercutir ahora ese incremento a los canales.

-- Y, por otro lado, el proceso de concentración de cadenas derivado de las operaciones de fusión que están en marcha va a provocar que, en la práctica, todo quede reducido a dos grandes compradores: Telecinco-Cuatro y Antena 3-laSexta (si se confirma la fusión de estas dos últimas). Es decir, el poder de negociación de las televisiones va a ser tremendo frente a las productoras, que tendrán que plegarse a sus deseos si pretenden colocar producto en los canales más importantes.

Las productoras alertan también de otro gran problema: la pérdida del talento. Hasta ahora, las factorías contrataban por obra para cada programa. Cuando ese espacio era eliminado de la parrilla de un canal, finalizaba la relación laboral. Pero los mejores profesionales eran reubicados por la productora en otro proyecto. Hasta que ese programa también se agotaba o debía descansar. Y así sucesivamente.

Ahora, denuncian, las productoras tendrán que cargarlos en su estructura o despedirlos y perderlos.

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