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Paradojas de la crisis en TV. Hasta tres productoras presentan un mismo programa a una cadena nacional; no se están pagando los derechos de opción sobre formatos

La necesidad de las grandes televisiones por aumentar sus ingresos está provocando algunas prácticas profesionales curiosas, inéditas hasta ahora: programas presentados hasta por tres productoras diferentes y mayor liberalidad a la hora de comercializarlos.

Según testimonios recogidos por El Confidencial Digital entre directivos del sector televisivo, el último certamen internacional de televisión, celebrado el pasado mes de octubre en Cannes, parece haber abierto la puerta a modos de trabajar, por parte de productoras, distribuidoras y televisiones, desconocidos al menos de diez años a esta parte.

En primer lugar, la urgencia de cadenas como ITV Granada, la BBC, Channel Four, NBC o CBS por colocar sus programas de producción propia en el mercado internacional (y lograr así ingresos extras para mejorar sus cuentas de resultados) las está abocando a ceder algunos formatos a varias productoras a la vez. De ese modo, razonan los directivos propietarios, podrán venderlos antes.

La consecuencia es que varias cadenas españolas se han encontrado estos últimos meses con que el mismo espacio les ha sido presentado hasta por tres factorías diferentes. La perplejidad inicial de sus responsables dejó paso a un notable enfado tras comprobar que todo el trabajo para preparar esas adaptaciones ha sido en balde: se lo podían haber ahorrado.

Pero se está registrando otro singular modo de proceder. Hasta ahora, una productora que mostraba interés por comercializar un programa original tenía que adelantarle a la cadena propietaria del espacio el pago de un derecho de opción sobre éste, que se cerraba por un tiempo determinado. Si al final de ese periodo, la factoría no lograba colocarlo, la cadena podía ponerlo en el mercado a través de otra compañía.

Pues bien. Las fuentes directivas consultadas por ECD confirman que en estos momentos las productoras están moviendo en el mercado algunos espacios sin haber adelantado dinero alguno. Sólo cuando logren convencer a un canal español para realizar una versión en nuestro país, se verán obligados a pagar los correspondientes derechos audiovisuales.

Los expertos coinciden en señalar que la culpa de este nuevo ‘modus operandi’ la tiene el objetivo prioritario que se han fijado ahora las distribuidoras y las televisiones: vender a toda costa sus programas.

 

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