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Cinco directivos de El País demandan a Prisa alegando “despido por causas ideológicas”

Soledad Gallego-Díaz prescindió en junio de David Alandete, José Ignacio Torreblanca, José Manuel Calvo, Maite Rico y Luis Prados. El periódico no se ha presentado a varios actos de conciliación

El País.
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El relevo en la dirección de El País que se produjo a principios del mes de junio no se limitó al cambio de Antonio Caño por Soledad Gallego-Díaz. La nueva directora decidió realizar cambios en puestos relevantes de la redacción.

Gallego-Díaz, por ejemplo, apartó de sus cargos de director adjunto a David Alandete, Rafa de Miguel y José Manuel Calvo. También, por decisión de la directora, dejó de ser jefe de Opinión José Ignacio Torreblanca.

Lo que causó mayor impacto es que muchos de los cambios fueron acompañados del despido: los periodistas afectados no fueron recolocados en puestos de menor importancia, habida cuenta de que la nueva directora estaba organizando su propio equipo con personas de confianza en puestos clave de dirección de la redacción, sino que directamente la empresa puso fin a su relación laboral.

Confidencial Digital ha podido saber que varios de estos periodistas han llevado ante los tribunales a Ediciones El País SL, es decir, la empresa del Grupo Prisa que edita el diario generalista.

Directores adjuntos, subdirectores...

Son cinco los profesionales del periódico que han presentado demandas contra El País en juzgados de lo Social de Madrid:

-- David Alandete: director adjunto y mano derecha durante los cuatro años de Antonio Caño (2014-2018), antes fue corresponsal en Oriente Medio y en Estados Unidos.

-- José Ignacio Torreblanca: jefe de Opinión nombrado por Caño, antes había sido ya columnista durante diez años y miembros del Consejo Editorial de El País y de Prisa con Juan Luis Cebrián.

-- Maite Rico: subdirectora encargada de la edición del fin de semana y de los suplementos, como El País Semanal. Fue corresponsal en México, Centroamérica y Caribe, cubrió varios conflictos como corresponsal de guerra y fue editorialista de internacional.

-- José Manuel Calvo: director adjunto y subdirector de Opinión, tras ocupar el cargo de corresponsal en Washington y redactor jefe de Internacional.

-- Luis Prados: subdirector responsable de la edición de América. Llevaba 30 años en el periódico, donde había pasado por Nacional, Cultura, Sociedad, Comunicación, fue nombrado redactor jefe de Internacional y corresponsal en México.

“Despido improcedente por causas ideológicas”

De acuerdo con las fuentes consultadas por ECD, estos cinco periodistas veteranos de El País denunciaron a la empresa ante los juzgados de lo Social, al considerar que sus despidos podrían considerarse nulos o improcedentes al estar motivados no por las razones contempladas en la legislación laboral, sino por “causas ideológicas”.

Tal y como se contó en estas páginas, la decisión de colocar a Soledad Gallego-Díaz al frente del diario -justo coincidiendo con la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno de España- obedecía a una estrategia de la nueva dirección de Prisa de Manuel Mirat para tratar de recuperar lectores con una línea ideológica más claramente de centro izquierda frente al “centrismo” de Antonio Caño.

Siguiendo esa estrategia, Gallego-Díaz relevó a muchos de los colaboradores más cercanos de Caño, y recuperó a históricos de El País, como Joaquín Estefanía. Lo que sublevó a los afectados fue que no les permitiera continuar en el diario como columnistas o redactores, sino que directamente fueran despedidos: “Es la primera vez que en El País hay una decisión así de cortar tantas cabezas al llegar un director nuevo”.

“Pérdida de confianza”

Las razones alegadas por la empresa para justificar el despido al sido diversas, según ha podido saber ECD. Por ejemplo, en el caso de José Ignacio Torreblanca se argumentó como “pérdida de confianza”, pese a que éste asegura en su demanda que ese no es un argumento laboral admitido en un despido, como pueden ser causas organizativas, económicas o disciplinarias.

Además, personas cercanas apuntan su perplejidad porque se justifique así su despido, ya que fue nada más llegar Soledad Gallego-Díaz a la dirección cuando ésta le comunicó directamente que había decidido sustituirle como jefe de Opinión. “En tan poco tiempo no puede haber perdido la confianza”, aseguran de forma irónica.

El caso de Torreblanca es particular porque Antonio Caño firmó con él un contrato para que fuera jefe de Opinión durante unos años, un tiempo tasado, y después podría seguir escribiendo columnas en el periódico como había hecho hasta entonces.

Ese contrato, según la demanda de Torreblanca, especificaba que podría ser destituido como jefe de Opinión, pero no le podían cambiar de categoría ni le podían reducir el sueldo: es decir, lo que había pasado con otros jefes de Opinión y editorialistas, como fue el caso de Joaquín Estefanía, que siguieron siendo columnistas tras dejar ese puesto de responsabilidad.

Sin embargo, en este caso desde el Departamento de Recursos Humanos de El País le presentaron directamente el despido. Lo mismo ocurrió en los otros casos: algunos de los apartados fueron recolocados, como Rafa de Miguel en la corresponsalía en Londres, una práctica habitual cuando hay un relevo en la dirección de un periódico; pero otros (Alandete, Calvo, Rico y Prados) fueron directamente despedidos.

En otros casos, la razón que le dio la dirección de El País a los periodistas despedidos es que no “encajan” en el nuevo proyecto periodístico que lidera Soledad Gallego-Díaz. Algo que les ha sorprendido: “Después de treinta años en el periódico, ahora no encajo y no tengo hueco...”, comenta alguno con ironía.

Habrá juicio tras no llegarse a ningún acuerdo

Los despidos fueron acompañados de unas indemnizaciones, que podrían aumentar en el caso de que prosperen las demandas y los jueces de lo Social consideren que el despido de estos periodistas fueron improcedentes o sean declarados nulos.

Consultado por ECD, un portavoz oficial de El País señala que el proceso se encuentra abierto y que cada demanda es individual y se encuentra en una fase distinta, sin que la empresa por el momento pueda aportar más información.

Tras presentarse las demandas, se celebraron actos de conciliación para dar una última oportunidad para que la empresa y los empleados despedidos llegaran a un acuerdo. Los actos de conciliación comenzaron en julio, y el último tuvo lugar este pasado lunes 3 de septiembre.

Pero el acuerdo no fue posible: de hecho, algunos de los periodistas comentan que en su caso a ese acto de conciliación no acudió nadie en representación de Ediciones El País SL.

A partir de ahora, en los próximos meses se irán fijando las fechas de los juicios en los que se dirimirán estas demandas contra El País por parte de esos cinco directivos de la etapa de Antonio Caño despedidos tras la llegada de Soledad Gallego-Díaz.

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