Medios

“El periodista es solo periodista. Ni más, ni menos”

Vicente Vallés dirige y presenta el informativo de las noches en Antena 3. Su telediario es el segundo más visto en las cenas de España desde mayo. Lleva más de media vida en televisión, cultivando la credibilidad como eje de su marca personal

Vicente Vallés lleva media vida en televisión cultivando la credibilidad delante y detrás de las cámaras. Álvaro García Fuentes @alvarogafu)
photo_cameraVicente Vallés lleva media vida en televisión cultivando la credibilidad delante y detrás de las cámaras. Álvaro García Fuentes @alvarogafu)

Cuando Neil Armstrong puso el pie en la Luna, en julio de 1969, Vicente Vallés dio un pequeño paso en su vida, pero un gran salto para la televisión. Con 6 años recién cumplidos, supo que el periodismo sería mucho más que su satélite. Unas primaveras después es un veterano del gremio, reconocido por su credibilidad. “Friki” de la política. Colchonero con alergia al confort profesional. Empezó en la Cadena SER, y después ha sido sobre todo tele: TVE, Telemadrid, Telecinco, Canal 24 horas… En su octava temporada en Antena 3, ha colocado la plata a los informativos de la noche. Después de 25 años cubriendo elecciones americanas, ha escrito Trump y la caída del imperio Clinton. Añora las tertulias políticas y sueña con hacer un Mundial de Fútbol, pero sigue las máximas de Simeone y avanza “partido a partido”. El tiempo dirá las lunas que le quedan a un periodista con mucha toma de tierra y marcadamente discreto en medio de las salsas del prime time.

Con un octubre informativamente caliente: que si Cataluña, que si los Presupuestos. Con el huracán Leslie peinando la Península, un guardia civil asesinado, una niña en la Moncloa, y el primer hijo de los duques de Sussex ya en cigüeña. En medio de esta escaleta de actualidad, Vicente Vallés y su equipo preparan el telediario de la noche en la redacción de Antena 3 Noticias.

Estamos en San Sebastián de los Reyes, y aquí está el plató más siglo XXII de todas las televisiones de España. Focos, cámaras robotizadas y acción entre ordenadores, en medio de este enjambre de periodistas donde Vallés es más de uno y uno para todos.

Fotos en el epicentro informativo de la parte naranja de Atresmedia. Un presentador histórico posa con desapego, con elegante alergia al flash, pero después habla alto y claro, con la rotundidad de saber quién es y qué hace, y no darse, sin embargo, casi ninguna importancia.

En el área chica de la redacción nos encerramos en pecera para hablar de la tele, el oficio, las Américas y la Luna. Sin audímetros y sin cámaras. Así:

El mejor septiembre para Noticias 2 de Antena 3 desde 2009. ¿Por qué?

Cuando las cosas van bien, igual que cuando van mal, suele ser por la coincidencia de varias circunstancias. Pocas veces existe un solo motivo. Por un lado, supongo que la gente nos busca más ahora, porque creo que en la redacción de Antena 3 Noticias estamos haciendo un buen trabajo en todos los Informativos de la cadena. Además, los programas que van alrededor de la parrilla siempre afectan, para bien o para mal. Últimamente estamos teniendo suerte con ¡Boom!, que nos está ayudando a conectar a más personas.

Casi medio millón más de espectadores que en septiembre de 2017. ¿Hay público de TVE que se ha ido a Antena 3 después del cambio de timón?

Nosotros empezamos a ganar a los informativos de TVE en mayo, cuando todavía no había ni rastros de una moción de censura y todo lo que ha venido después. No creo que el aumento de nuestra audiencia tenga que ver con eso. En cualquier caso, estamos encantados de acoger a todos los espectadores de cualquier cadena que quieran informarse con nosotros.

¿Es un objetivo viable a corto plazo hacerse con el oro informativo destronando a Pedro Piqueras?

En los años que llevo en el Informativo de la noche de Antena 3, el objetivo fundamental siempre ha sido mejorar nuestros datos haciendo un telediario cada día mejor. Si mejoramos nuestras cifras, estaremos más cerca de conseguir esos objetivos. Para 2018 no nos habíamos planteado superar a los Informativos de TVE, y ya lo hemos superado mensualmente desde mayo, y estamos cerca de hacerlo en el cómputo anual. Lo cierto es que, cuando superas un obstáculo, el siguiente está más cerca. Seguiremos luchando, pero centrándonos en la calidad de lo que hacemos.

¿Por qué se le ve tan a gusto en Antena 3?

He tenido la suerte de trabajar muy a gusto en todas las casas en las que he trabajado, y aquí desde luego. Me pasaba igual en TVE y en Telecinco. Doy muchas gracias por los equipos de trabajo que he tenido. En Antena 3 arranca mi octava temporada, y estoy muy contento entre personas estupendas, tanto en el equipo de edición de mi informativo, como en el resto de la redacción de noticias. Aquí se trabaja muy bien. Además, contar con el apoyo firme de la dirección, de Noticias y de más arriba, ayuda a trabajar mucho mejor.

Más de 1,7 millones de espectadores cenan con usted. Se ha ganado a pulso la confianza, y hasta la eligen como periodista imparcial para los últimos debates políticos con los candidatos al Congreso. ¿La confianza es lo que hace que el periodismo sea imprescindible?

El periodismo es imprescindible per se, porque, en general, los usuarios de la información confían en los periodistas: en unos más, y en otros menos... Nosotros, con nuestra forma de ejercer la profesión, buscamos ganarnos la confianza del máximo número de personas. Ante una audiencia tan rica, tan variada y tan segmentada, es lógico que haya gente a la que le gustas mucho, otros a los que le das igual, y otros que no te soportan… Nosotros somos una televisión generalista, e intentamos gustar al mayor número posible de personas.

Lo digo porque hay mucho debate sobre si papel o internet, e igual el análisis sobre la confianza, la imparcialidad, la profesionalidad, la verificación, y los prejuicios en el perchero lo estamos dejando a un lado…

La sociedad confía en los medios o en los periodistas en los que quiere confiar. La fortuna es que en estos tiempos disponemos de una multitud de medios de comunicación diferentes, en todos los formatos posibles. Es muy difícil que alguien no encuentre un medio en el que informarse con confianza. Hay muchas posibilidades para elegir, y eso es muy saludable. Mi recomendación es informarse a través de varios medios, porque eso permite una información más completa para que cada cual saque sus propias conclusiones.

¿Usted es periodista gracias a Neil Armstrong?

En alguna medida, sí… En la prehistoria de mi vocación periodística, Armstrong tuvo su impronta. Cuando yo era pequeño, él llegó a la Luna –por cierto, estoy deseando ver la película que se acaba de estrenar sobre él, porque me hará rejuvenecer un poquito- y recuerdo que aquel acontecimiento que vivimos en casa fue el primero del que tengo constancia que yo necesitara contar a los demás. Me parece que mi inquietud por las cosas llamativas que pasaban en la actualidad despertó por entonces.  Después tuve un profesor en el colegio, de esos buenos maestros que te animan a buscar y alcanzar los retos que te gustan, y también me sirvió para consolidar mi decisión por dedicarme a esta profesión.

Antes de llegar a Antena 3 pasó por la SER, TVE, Telecinco, Telemadrid, 24 Horas… ¿Qué personas le han dejado una profunda huella en su forma de hacer periodismo?

Montones… Para empezar, todos los directores con los que he trabajado. De todos he aprendido algo. De algunos, muchísimo. Solo puedo estar agradecido a cada uno por su trabajo y el trabajo que pude hacer con ellos. Además, he tenido la suerte de coincidir con profesionales magníficos, tanto por encima –en niveles directivos-, como a mi lado, como por debajo, cuando me ha tocado dirigir algún equipo. Se aprende mucho de los compañeros. Una de las cosas que más he ido asimilando con el paso de los años es la necesidad de dejarme aconsejar. Por ejemplo: ahora mismo dirijo un informativo enfocado a un público general, lo contrario de cuando hacía La Noche en 24 Horas. Y yo, que soy un poco friki de la información política, me dejo aconsejar por los compañeros, que me hacen ver que no podemos dirigirnos solamente a aquellos espectadores especialmente interesados en estas cuestiones, porque hay más perfiles en nuestras audiencias, y tienen razón. Los jefes de sección, los de mi equipo de edición  y los redactores me demuestran cada día que cuatro ojos ven más que dos, ocho, más que cuatro y así sucesivamente.

Vicente Vallés.  Álvaro García Fuentes @alvarogafu)

¿Se siente cómodo en ese mundo en el que los periodistas más famosos son celebrities?

Cada cual se gestiona a sí mismo como sabe. Lo que nunca quiero perder de vista, siendo consciente de que la televisión es un medio en el que la gente te ve y puede convertirte en una celebrity, es que yo soy un periodista, y nada más que un periodista. Soy un periodista como usted, como un compañero que trabaja en la prensa y al que nadie le pone cara; o en la radio, y al que solo le ponemos voz. Posiblemente cualquier otro periodista sea mejor que yo, aunque a mí me reconozcan por la calle. Los periodistas no estamos en el mundo del espectáculo. No podemos enterrar esa referencia fundamental: el periodista es solo periodista. Ni más, ni menos.

¿Cómo se combina con acierto la discreción y el desarrollo de la marca personal de un periodista?

Cada uno tiene su manera de ser, de actuar, de trabajar, y todas las formas son respetables. Yo tengo la mía, que es la que me sale con naturalidad. Quizás mi marca personal sea, precisamente, la discreción.

En 2016 recibió usted un Premio Ondas y un Premio Iris. Cuando caen premios en serie, ¿el periodista de televisión piensa que caduca antes que los demás?

No quise entonces pensar eso… En 2016 coincidieron ambos premios, que agradezco particularmente a sus respectivos jurados, y supongo que en ello tuvo su peso que fue el año de los debates políticos. Se trató de una conjunción astral de esas que de vez en cuando se producen.

Entre los presentadores de televisión, ¿ellas caducan antes, injustamente?

Quizás eso pudo ocurrir hace años, pero ya no. ¡Ana Blanco nos va a caducar a todos los demás! Hoy tenemos a grandes periodistas y grandes profesionales que siguen presentando y ya no tienen 20 años. Como debe ser, porque la experiencia también es importante en nuestro oficio.

Antena 3 fue pionera en los nuevos formatos de plató, en poner de pie a los presentadores, y ahora anda experimentando con la realidad aumentada. ¿A un periodista-presentador le da la vida para innovar?

En este trabajo debemos estar siempre con la mente abierta. Las innovaciones en plató te sacan de tu zona de confort, y eso siempre es positivo. Es más fácil y más cómodo estar en una mesa delante de la cámara, que es el escenario de toda la vida. Cuando te tienes que poner de pie, te toca manejar otras claves, algo que ayuda a crecer y evita quedarse anquilosado. Es oportuno impulsar las novedades y aprovechar las posibilidades que nos permiten las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de un Informativo.

¿Le tienta una tertulia política, un algo al estilo ‘Al naranja vivo’?

Prefiero no poner colores…

Lo decía por el color corporativo de Antena 3…

Siempre me tientan las tertulias políticas. He hecho muchas a lo largo de mi carrera profesional y me encantaría volver a hacerlas, aunque también me gusta mucho lo que estoy haciendo. Cuando hacía tertulias y entrevistas, disfrutaba, pero echaba de menos la adrenalina del informativo puro y duro de toda la vida. Ahora que me dedico a eso, echo en falta la tranquilidad y el reposo de una tertulia con varios periodistas, y entrevistas a políticos u otros personajes de la actualidad, que siempre anima mucho. Todo no se puede hacer. Si algún día se da la circunstancia de volver a hacerlo, estaré feliz.

¿Sería usted una buena pareja de baile para los programas de Ana Pastor?

No lo sé… Ana Pastor lo hace muy bien ella sola. Es posible que con otra persona el resultado no fuera tan bueno. Ella maneja el arte de la repregunta, algo muy importante en esta profesión. En una entrevista de dos o tres contra uno, la posibilidad de la repregunta se limita bastante. Compartir el protagonismo de una entrevista podría diluir las ventajas de sus méritos. De todas formas, ya hemos hecho alguna cosa juntos, como aquel primer debate a cuatro, y creo que salió relativamente bien, sobre todo por el interés de los espectadores y la disponibilidad de los dirigentes políticos que dieron la cara.

¿Se equivocó Mariano Rajoy al eludir su presencia en ese debate relegando la representación en Soraya Sáenz de Santamaría?

Un político siempre se equivoca cuando no va a un debate al que sí van los demás. Es evidente. Aun así, el PP ganó aquellas elecciones, aunque por menos votos que en anteriores citas electorales. Un político está para asumir todo tipo de riesgos. Cuando alguien quiere alcanzar el mayor cargo político del país, debe estar dispuesto a asumir todos los riesgos que eso supone. Uno de ellos es dar la cara en un debate en el que están los demás competidores. Rajoy debió hacerlo.

La creación de Atresmedia, con Antena 3 y La Sexta, ¿sirve para trabajar con menos prejuicios políticos y más sinergias reales entre ambas redacciones?

Nunca hay dos redacciones iguales, estén juntas o separadas, dependan o no de empresas diferentes. La Sexta es una cadena que vino de fuera. No se creó desde la redacción de Antena 3; por lo tanto, tiene su propia personalidad y su manera de trabajar. Además, con unos resultados magníficos. Admiro mucho lo que hace La Sexta. Desde el punto de vista profesional, los periodistas debemos alegrarnos de que exista una cadena de televisión con muchas horas de noticias, abierta 24 horas si la actualidad lo requiere, y con lo bien que está funcionando en audiencias como La Sexta. Es una grandísima noticia para el periodismo en España. Es el fruto del trabajo de una redacción estupenda. Lógicamente, ellos tienen su forma de trabajar y nosotros tenemos la nuestra. Lo que sí existen son sinergias en algunas cuestiones técnicas, y eso siempre ayuda.

¿Las audiencias seguidas al minuto han pervertido la televisión más de la cuenta? ¿Es el precedente televisivo del periodismo del click?

Las audiencias minuto a minuto son una presión muy fuerte para los que trabajamos en la televisión. En la radio es distinto, porque allí las audiencias se miden cada tres meses… Nuestra forma de analizar quién nos ve, por qué, qué estaban viendo cuando nos estaban viendo y qué dejaron de ver cuando dejaron de vernos es mucho más detallada. Eso influye en nuestra forma de hacer noticias, lógicamente, porque nosotros trabajamos para que la gente nos siga. Pero eso no hace que dejemos de contar cosas que creemos que son importantes. Al hacer un informativo, debemos estar pendientes de lo que interesa a los espectadores, y también de lo que pensamos que debe interesarles aunque ellos no lo sepan. Eso es hacer bien nuestro trabajo. Los periodistas tenemos la responsabilidad de hacer ver que una noticia conviene que se conozca. Esta decisión añade calidad al informativo y los propios espectadores esperan ese plus; porque, si no, nuestro trabajo no tiene mucho sentido.

Usted pasó una temporada en Telemadrid. ¿Está siguiendo el desarrollo de la nueva autonómica madrileña?

Poquito, la verdad. Pasé por Telemadrid hace tantos años que quedan solo algunos compañeros de mi época. No sé muy bien cómo funciona ahora, aunque conozco al nuevo director de Informativos, un magnífico compañero que estuvo aquí con nosotros, y seguro que está haciendo muy buen trabajo. Lo que veo es que Telemadrid está llamando más la atención por la información que da. Eso es un primer paso para ir mejorando las cosas.

Por cierto: la Academia de Televisión acaba de premiar a su antigua compañera, Lourdes Maldonado, por ser la mejor presentadora de Informativos autonómica.

Sí.

¿Es justo que existan televisiones autonómicas para el autobombo exclusivo del gobierno de turno?

Para el autobombo exclusivo de un gobierno no debe existir nada pagado con dinero público, porque es utilizar los recursos de todos los ciudadanos para el beneficio de unos cuantos. No debe ocurrir: ni en televisiones autonómicas, ni en nacionales, ni en municipales… Cualquier gasto en beneficio del político que lo promueve no tiene sentido, aunque es cierto que ha podido ocurrir.

Usted defiende que el objetivo principal de Antena 3 Noticias es contar la actualidad con calidad. ¿Cuáles son sus señas de calidad de la información?

Además de contar lo más interesante para los espectadores y añadir lo que los periodistas de esta redacción comprendemos que es suficientemente importante, tratamos de transmitir las noticias de manera atractiva y pedagógica, apoyados en una redacción excelente. El interés por disponer del mejor plató de informativos de todas las televisiones en España, y emplear a su servicio los avances tecnológicos, son también elementos que aportan calidad a un telediario.

¿Nos falta creatividad para convertir en noticias historias positivas?

Nosotros contamos bastantes historias positivas. La realidad es que, al final, transmitimos lo que es noticia, y hay sucesos positivos que son noticia, y hechos negativos que también lo son. Lo que pasa es que cada vez son más noticia las cuestiones polémicas, que no son, necesariamente, ni buenas ni malas. Al ser temas discutibles, cada cual tiene su punto de vista y eso genera mucho interés. Ahora mismo, por ejemplo, los Presupuestos Generales del Estado están provocando mucho debate. Más allá de que sean positivos o negativos, las cuentas públicas condicionan la vida de todos los ciudadanos, y debemos explicarlas pormenorizadamente.

¿Echa de menos la información deportiva?

Soy muy aficionado al deporte, y quizás alguna vez acabe dando las noticias deportivas, quién sabe… Me gusta como un complemento de la información general, por la parte de divertimento y de polémica que tiene. La rivalidad entre equipos me entretiene. Hice Deportes un tiempo, e incluso tuve la suerte de cubrir unos Juegos Olímpicos, pero me quedé con las ganas de hacer un Mundial de Fútbol. No descarto conseguirlo, si me surge la posibilidad.

Vicente Vallés.  Álvaro García Fuentes @alvarogafu).

¿Ser del Atleti le aporta ese plus de confianza que igual no tendría si fuera del Madrid o del Barça?

Por la equidistancia entre las dos grandes potencias, ¿no?

Yo creo que sí.

Es posible. No lo sé. Soy muy del Atleti, pero cuando hacía información sobre el Atleti durante una temporada, me recordaba a mí mismo la necesidad de ser muy crítico cuando debía serlo. Al fin y al cabo, al que más le fastidia que tu equipo juegue mal es a ti. Se puede hacer información así también, sin ningún problema.

¿Contará usted que Griezmann es el Balón de Oro, aunque sea en los créditos de apertura del telediario?

Si eso ocurre, lo contaré, claro, porque es una noticia, más allá de que sea deportiva.

Autor de Trump y la caída del imperio Clinton. Casi dos años después de la Presidencia de Trump, ¿cómo está viendo usted las esencias de su mandato?

Me alegra que las tesis del libro se confirman con las actuaciones de Donald Trump en la Presidencia de Estados Unidos. Creo que está siendo un mandato convulso, como se preveía, y a la vez una Presidencia difícil de predecir en sus resultados finales. A corto plazo está teniendo unos éxitos económicos importantes, pero veremos si todas las medidas adoptadas son peligrosas a medio o largo plazo, incluso para Estados Unidos. Ahora mismo está creciendo muchísimo, con los niveles de paro menores en un montón de años, pero la política proteccionista es posible que acabe perjudicando a la larga al país, ya se verá. En materia política, Trump es un presidente difícil, sobre todo para los ciudadanos de Estados Unidos. Aun así, está consiguiendo que toda o casi toda la gente que le votó siga manifestándole su apoyo. En mi libro explico que mantener su base electoral sería su objetivo y, en ese sentido, le está yendo bien. En las legislativas de mitad de mandato de noviembre vamos a tener una buena fotografía fija de cómo están las cosas allí y si los demócratas tienen alguna opción de recuperar la Casa Blanca dentro de dos años. Va a ser muy interesante.

¿Hoy tendría más o menos votos?

No es fácil saberlo. Es posible que tuviera más o menos los mismos, pero eso no le asegura ganar las próximas elecciones, porque él consiguió tres millones de votos menos que Hilary Clinton pero ganó en algunos de los estados decisivos. Pienso que el resultado va a estar muy ajustado otra vez. Es verdad que, a estas alturas, mientras que hace cuatro años podíamos más o menos predecir que Hilary Clinton sería la candidata demócrata, todavía no se sabe quién será el rival, aunque suenan varios posibles nombres. Hay que esperar, pero es fácil que Trump consiga repetir resultado en número de votos.

¿Los medios españoles han contado bien lo que pasa con Trump? ¿Ha habido un cierto sensacionalismo periodístico?

Con Trump es muy difícil hacer un tratamiento informativo diferente del que se está haciendo, porque él tampoco favorece el abordaje tranquilo de su Presidencia. Él no es un presidente ni tranquilo, ni normal. Él preside de una manera convulsa e inevitablemente la información sobre él también es convulsa. En Europa se hace un tratamiento poco favorable hacia Donald Trump, que es el mismo que la prensa americana hace de su presidente. La prensa de Estados Unidos es todavía más crítica, empezando por los medios más importantes. Y esta será la tónica de su Presidencia hasta el final.

Ha cubierto usted las elecciones presidenciales en Estados Unidos en los últimos 25 años. ¿Qué echa en falta de allí en los comicios de aquí?

Desde el punto de vista del espectáculo político, un punto a favor de las presidenciales americanas es la batalla de uno contra uno. Más allá de que formen parte de un partido, el foco se centra en dos personas. Eso le añade un cierto toque casi literario, que desde el punto de vista televisivo acaba siendo un gran espectáculo. Por lo demás, nuestros sistemas políticos son diferentes. En España, la batalla electoral ha dejado de ser entre dos candidatos. Ahora tenemos cuatro referentes, y cada vez será más difícil que el debate sea de uno contra uno.

Trump, dice usted, supo aprovechar “el desprecio que muchos ciudadanos tienen hacia los medios de comunicación social”. Sus críticas a los medios de comunicación han sido contundentes. También en España hacen críticas potentes al periodismo  Pablo Iglesias o Santiago Abascal. ¿Cómo lee usted esas opiniones?

Todas las críticas conviene escucharlas dos veces, porque en la primera a lo mejor nos quedamos solo con el reproche, y en la segunda se puede captar la parte de análisis interesante, más allá del tono o la intencionalidad política de ese tipo de denuncias. Venga de donde venga una crítica, muchas veces puede contener verdades que nos conviene tener en cuenta. De todas formas, tanto las críticas a la prensa de Trump como las de los políticos españoles tienen un interés particular. Todo en política –y en la vida- tiene un interés particular.

¿Los presidentes del Gobierno entienden los medios de comunicación?

Unos mejor que otros… A todos les ha costado gestionarlos. Nuestros presidentes del Gobierno, en algún momento de su mandato, han tenido enfrentamientos duros con la prensa, o se han sentido acosados por los medios, justificadamente o no. Desde el punto de vista personal, entiendo que debe de ser difícil asumir esa sobreexposición crítica permanente, en la que uno se despierta con una tonelada de acusaciones de los medios encima de su mesa; pero a ninguno de ellos les ha tenido que buscar en su casa la Guardia Civil para llevarles esposados al Palacio de la Moncloa… Quien ha llegado a la Presidencia del Gobierno es porque lo ha deseado muchísimo. Otros que lo han soñado se han quedado por el camino sin haberlo conseguido. Cuando alguien aspira a un cargo como ese, sabe que acarrea muchas cosas, además del poder que buscan, y no todas son agradables, como las críticas de los medios de comunicación.

¿Se esperaba que Pedro Sánchez estuviera tan receloso con los medios?

Ya nunca me planteo expectativas con los políticos… Todos tienen mejores y peores épocas en el trato con los medios, dependiendo de cómo les vaya. Los políticos saben que tendrán unos medios a favor y otros en contra, pero es parte del juego. En democracia siempre ha sido así. Otra cosa es que tengan menos facilidad para gestionar esas tensiones. Pedro Sánchez, de todas formas, acaba de llegar. Lleva cuatro meses en Moncloa, y tampoco podemos pedirle que haya asumido todas las circunstancias que conlleva su cargo, aunque no le quedará más remedio que gestionarlas, veremos si mejor o peor.

¿VOX cabe en sus informativos?

Cuando sea noticia, como todos.

¿Quién no cabe?

No hay nadie que no quepa. Quienes acaben siendo noticia por algún motivo encontrarán un hueco en las noticias. Unos tendrán más espacio y otros menos, lógicamente.

Dígame qué aprende un veterano de periodistas como:

            Matías Prats

La facilidad con la que se gestiona delante de una cámara. Es como si estuviera en el salón de su casa.

            Carlos Alsina

            La capacidad de análisis en un medio hablado. Para analizar la actualidad en un medio escrito se cuenta con más tiempo para la reflexión. En la radio necesitas una chispa especial, y él tiene un don innato para eso.

            Pedro Piqueras

            Tiene profundidad, para empezar, en su voz. Desde ese punto de vista es impresionante. Además cuenta con la habilidad particular de convertirse en alguien agradable para el espectador, y eso es un mérito suyo muy importante.

Sandra Golpe

Tiene una capacidad de lucha inmensa. Se ha encontrado en una situación muy difícil y ha sabido remontarla en muy poquito tiempo, con un éxito tremendo.

            Helena Resano

            De Helena me siento muy orgulloso, porque fue becaria mía en Telecinco, y soy testigo de su rápido crecimiento profesional. Tengo la suerte de que empezara conmigo en su momento.

            Ana Pastor

            Como decíamos antes, si el arte de la entrevista ya es difícil, el arte de la repregunta es extraordinariamente complicado, y ella maneja las dos artes de manera magistral.

Ana Blanco

Ana Blanco es la tenacidad. Es muy difícil estar tantos años al frente de unos Informativos a todas las horas posibles del día. Es una profesional en la que mirarse.

Colaborador de Más de Uno en Onda Cero: ¿Qué significa para usted el programa de Alsina?

Más de Uno tiene la vocación de pluralidad, que es lo mejor que se puede tener en el periodismo, porque es imprescindible.

¿Es viable que un presentador de telediario participe a la vez en tertulias de opinión? ¿Las audiencias entienden el cambio de chip?

En mi caso, en la radio participo con un análisis político, no como tertuliano. De todas formas, yo creo que las audiencias cambian de chip. Es más, creo que hay un sector de los espectadores a los que les interesa mucho esa parte de análisis que puedas aportar, más allá de la noticia. La capacidad analítica es muy importante para un periodista, y eso es muy distinto a opinar. El análisis es la mejor aportación que podemos hacer los periodistas después de contar una información, y muchos oyentes lo agradecen.

En “Periodismo herido busca cicatriz” usted y otros periodistas veteranos hacen autocrítica del periodismo. ¿Por dónde van esos tiros?

Por las circunstancias, no por gusto, a veces trabajamos demasiado rápido, y así es más difícil atinar al cien por cien. A mí me obsesiona la precisión en los datos, y la prisa no siempre es buena compañera para esa exactitud. Los tiempos no hacen más que acelerar nuestro oficio, porque en este mundo de Twitter todo se pide para ayer, y no es fácil parar y reflexionar con la calma que algunas noticias requieren.

Su periodismo empezó mirando a la Luna. ¿Qué Luna le espera por delante la profesión?

Nunca se sabe. Espero que estén por venir muchas lunas. Como soy del Atleti, hago mucho caso a nuestro entrenador y voy partido a partido, informativo a informativo. No me quiero plantear otras cosas más allá. Mi objetivo es que esta noche hagamos un informativo mejor que el de ayer, y mañana, mejor que el de hoy. Ese es el camino para que las lunas sigan apareciendo en el horizonte.

Cataluña cíclica. Corrupciones endémicas. Política gris. ¿Las historias de hombres que llegan a la Luna son del pasado? ¿Nos hemos aburguesado en nuestras conquistas? ¿O tiene usted la impresión de contar el avance de la humanidad telediario tras telediario?

Es posible que falte un poco de heroísmo en el ambiente, sí… La verdad es que es una pena que no hayamos vuelto a la Luna desde entonces. A mí me encantaría contarlo. De todas formas, creo que las historias que contamos también son importantes, aunque carezcan de una cierta épica y sean más de andar por casa. Cuando empecé en la televisión, escuché a un veterano: “Hay informativos y periódicos 365 días al año. Solamente entre 30 y 40 días hay grandes noticias, los demás son de informaciones normales, pero todos los días tenemos que contarlas, y contarlas bien”. Nosotros informamos con pasión, sea cual sea la materia prima con la que trabajamos cada jornada.

¿La televisión le ha cambiado?

Creo que no, aunque ya llevo más tiempo trabajando en televisión que la mitad de mi vida, y me cuesta ver cómo era antes. Lo que tengo muy claro es que mi trabajo es como otro cualquiera, quizás con mayor relevancia pública.

¿Es fácil distanciarse de la redacción cuando uno está en la cumbre del prime time?

Es posible que esa impresión de estar varios escalones por encima del resto se perciba así desde fuera cuando uno es presentador, pero desde dentro no es así. Desde luego no es mi voluntad, en absoluto.

El periodismo –como casi todas las profesiones- tiene un algo jerárquico y los cargos a veces distancian a los miembros de una misma redacción…

La realidad en este trabajo es que siempre hay alguien que está por encima, por muy encima que estés tú. Conviene relativizar mucho los puestos. Yo tengo un cierto mando sobre mi equipo de edición y la escaleta de mi informativo, pero no es un poder, sino una responsabilidad.

Pero usted se deja querer entre el resto de la redacción, o es un hombre de hielo sonriente en pantalla y distante en la oficina…

Más que dejarme querer, lo que intento es hacerme querer, y que mis compañeros sientan aprecio por mí, igual que yo lo siento por ellos. En realidad, ni siquiera me lo planteo así, porque no establezco una diferencia entre la redacción y yo, porque la redacción también soy yo. No tengo separadores.

¿Echa de menos más exclusivas en las televisiones?

Sí. Me gustaría que tuviéramos más, pero no es tan sencillo… La mayor parte de las exclusivas que se dan no parten tanto del trabajo de una redacción, sino de una filtración. Todavía en estos tiempos, más allá de la importancia obvia de las televisiones por la cantidad de espectadores que tienen, el periodismo escrito sigue siendo el preferido para las fuentes de las exclusivas. Cuando alguien tiene algo que quiere que se sepa, normalmente busca a un periodista de prensa. Y luego ya todo el mundo lo recoge y lo trata. No es este el único motivo, pero es uno importante.

¿Por qué Vicente Vallés hace que El Hormiguero bata records de audiencias?

Eso ocurrió una de las dos veces que he estado. La segunda vez no pasó tanto… Lo de las audiencias es un poco lotería. Ese día me invitaron para hablar de Donald Trump, que acababa de tomar posesión unos días antes, justo cuando se había publicado mi libro. En esos momentos había tanto interés por conocer a Trump, que fue lo que levantó la audiencia aquel día. A mí me sorprendió mucho, y supongo que también a los compañeros de El Hormiguero. Me alegro, al menos, de no haberles hundido los audímetros…

¿Cómo le gustaría que le recordara la historia de la televisión cuando se le apaguen los mandos?

Nunca he pensando en la historia de la televisión… Si me toca planteármelo ahora, supongo que me gustaría ser recordado como alguien que intentó hacer su trabajo lo mejor que pudo.

REBOBINANDO

La gesta lunar del Apolo 11 está en los cines por su inminente 50 aniversario. El primer hombre. El epicentro de la historia gira en torno al 20 de julio de 1969 y el éxito de un alunizaje pionero. Aquel día, mientras Armstrong asomaba el pie entre cráteres, en una esquina suroeste de Madrid Vicente Vallés veía el acontecimiento en la televisión junto a su familia. Tímidamente, aquel verano comenzó una carrera de deseo, que fue tomando cuerpo en el instituto, después en la Facultad de Periodismo de la Complutense y en planetas profesionales diferentes cerca de las estrellas.

Cuentan los anales que, cuatro meses antes de que el Apolo 11 prendiera la mecha de un hito, los gestores de la NASA decidieron que Armstrong sería el primero en intentar pisar la Luna, porque le veían como una persona con poco ego.

Aunque el plan de vuelo preveía un descanso para los tripulantes antes de su actividad extravehicular, Armstrong pidió que el paseo lunar se adelantara a principios de la tarde, hora de Houston.

En todo el amplio registro fotográfico del Apolo 11 solo hay cinco fotografías en las que aparece Armstrong, porque aquella misión, escrupulosamente planificada, le asignó a él el puesto de reportero gráfico.

Armstrong creyó, voló, registró la épica para contarla, llegó, pisó, disfrutó, plantó la bandera de todos, asumió la fama en equipo, y después locutó mil veces la hazaña con la intención puesta en el avance de la humanidad, hasta su fallecimiento en agosto de 2012.

Ahora que andamos faltos de historias lunares y de grandes pasos para la humanidad, estiremos lo justo las licenciadas del símil: Armstrong-Vallés. Houston-San Sebastián de los Reyes. Casi 50 años después de aquel acontecimiento contado en directo por televisiones de todo el mundo, el periodismo cultivado en Alcorcón sigue discretamente muy vivo. Con canas. Con ganas. Con la ilusión por las lunas. Con los pies en mitad de una redacción. Con busto, pero periodista. Ni más, ni menos.

Vicente Vallés.  Álvaro García Fuentes @alvarogafu)

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