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Unidad Editorial se replantea mantener en la compañía a Rosell tras su airada reacción al ser sustituido

Forzó el retraso del anuncio oficial, se encerró en su despacho durante el traspaso de poderes y hasta se ha planteado demandar a la empresa

Joaquín Manso, director de El Mundo
photo_camera Joaquín Manso, director de El Mundo

Las maniobras del exdirector de El Mundo contra su cese han puesto en peligro su futuro en la propia compañía. Según ha podido saber Confidencial Digital, el traspaso de poderes entre Francisco Rosell y Joaquín Manso ha ido acompañado de un pulso, en ocasiones violento, que se ha vivido con bastante incomodidad en la redacción del periódico.

Fuentes de la compañía han explicado a ECD que los días anteriores y posteriores al relevo no han sido pacíficos. Aseguran que el exdirector Francisco Rosell realizó extrañas maniobras contra la dirección los días en los que se iba a hacer oficial que Joaquín Manso tomaba los mandos del periódico, tal y como adelantó Confidencial Digital.

La noticia publicada días después por El Independiente anunciando que Rosell estudia demandar a Unidad Editorial tras ser cesado como director ha sido la gota que ha colmado el vaso de los dirigentes de RCS Mediagroup, la matriz italiana dueña del grupo de comunicación.

Reconstrucción de los hechos

El viernes 20 de mayo, día en el que se anunció de manera oficial el nombramiento de Joaquín Manso como nuevo director de El Mundo, la redacción asistió al punto culminante de un enfrentamiento derivado de este movimiento.

El choque comenzó unos días antes. Fuentes internas confirman a Confidencial Digital que la idea inicial del Unidad Editorial era anunciar el relevo el jueves por la tarde y hacer efectivo el cambio el propio viernes. La intención era que ese día Joaquín Manso tomara posesión de su cargo y se situara ya al frente del periódico. Sin embargo, finalmente tuvo que dar su discurso inaugural el lunes.

El retraso fue responsabilidad de Francisco Rosell, explican estas fuentes. Los italianos de RCS querían pactar una foto de Manso con Rosell y le dieron al director saliente esos días de margen. Este deseo obedecía a la propia historia del periódico, donde los máximos responsables han cedido habitualmente el testigo públicamente a los nuevos directores en una ceremonia de bienvenida. Rosell debía estar presente como sucedió con otros exdirectores como Pedro J. Ramírez, Casimiro García-Abadillo y Pedro García Cuartango.

No obstante, aunque se trasladó la ceremonia al lunes, esta posibilidad se frustró porque Rosell se negó en redondo también ese día. Aunque estaba en el edificio, no fue a acompañar al que él mismo nombró en su día como su director adjunto y apuesta joven para reforzar la dirección.

Efectivamente, en las imágenes de ese día no se puede encontrar a Paco Rosell entre los asistentes al discurso de toma de posesión de Joaquín Manso. En cambio, la plana mayor de Unidad Editorial, con el presidente ejecutivo Marco Pompignoli a la cabeza, sí que estuvo presente.

La noticia del nombramiento

Otro choque tuvo lugar el propio viernes 20 de mayo, día en el que se anunció el relevo. Ese día Rosell trató de mermar la amplitud de la noticia de la nueva designación y retrasar lo máximo posible la difusión de la confirmación oficial del cambio.

 

La idea inicial era que la designación se hiciese pública a la una del mediodía, una vez que ya había sido desvelada por ECD esa mañana (para gran enfado de Rosell, por cierto). Sin embargo, el comunicado tuvo que ser enviado a los medios de comunicación a las 14:30. Además, no fue hasta las 20:00 horas cuando se subió la noticia a la página web de la propia cabecera.

También hubo una acalorada discusión durante la reunión donde se decide el orden de los contenidos que salen al día siguiente en la edición en papel del periódico atendiendo a su relevancia. Fuentes presenciales confirman que Rosell intentó, en balde, que toda la información sobre su relevo apareciera en un lugar secundario, con poco espacio: a dos columnas y en una página con un faldón de publicidad.

La filtración de su posible jubilación

Gran parte del enfado de Rosell parece estar motivado por la filtración, en varias noticias publicadas por este confidencial, de que Unidad Editorial se estaba planteando forzar su jubilación anticipada. Ese dato ha indignado al exdirector a pesar de que la compañía desistió en un principio de consumar este movimiento.

En cualquier caso, Rosell lleva tiempo incómodo en su puesto, concretamente desde la marcha del anterior presidente Antonio Fernández Galiano. No ha logrado cuajar una particular sintonía con los italianos que están ahora al frente de la cabecera en España.

Confidencial Digital se ha puesto en contacto tanto con Joaquín Manso como con Francisco Rosell para obtener algún comentario sobre esta información. Ninguno de los dos ha querido responder a las preguntas respecto a este apartado.

La redacción está “esperanzada”

Estos primeros días de Joaquín Manso al frente del periódico están diluyendo algo el malestar generado por toda esta controversia. Fuentes de la redacción explican que “la plantilla está esperanzada” gracias al trato cercano que Joaquín Manso ha tenido con todos los profesionales de la casa.

Estas fuentes aseguran que, durante los cinco años pasados, el despacho del director “estaba bunkerizado”, era un coto privado accesible sólo para unas pocas personas. Ahora, las puertas del despacho principal están abiertas a cualquier redactor que quiera consultar alguna idea. La consigna que se ha dado es que pueden hacerlo si lo creen conveniente.

Además, entienden que Manso refleja mejor los valores fundacionales de El Mundo, más cercanos al centroderecha político y al liberalismo económico.

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