Citroën C3 Aircross PureTech 110 Shine
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Motor

Prueba

Citroën C3 Aircross PureTech 110 Shine. Urbanita con afición campera

Encuadrado dentro del segmento B de los SUV, aterriza en el mercado con toda la personalidad propia del diseño de Citroën, el nuevo todocamino Citroën C3 Aircross.

Asimismo propone un original interior que trata de simular un acogedor salón a través de cinco ambientes. La versión PureTech 110 Shine monta un motor tricilíndrico de gasolina con 1,2 litros de cilindrada (110 CV) e incorpora el nivel de equipamiento superior, el Shine.


Manuel Reyes

El mercado de los SUV está en plena ebullición. En el mercado español los todocamino acapararon a lo largo del pasado mes de febrero nada menos que el 38% de las ventas. Un importante peso que tienen muy en cuenta las marcas para no perderse su porción de este suculento pastel.

En esta línea, Citroën, con el nuevo Citroën C3 Aircross ofrece un innovador producto dirigido al cliente del segmento B. Al igual que la inmensa mayoría de sus competidores, modelos como, el Renault Captur, Seat Arona, Kia Stonic o Nissan Juke, trata de llevarse de calle al mayor número posible de usuarios poniendo sobre el tapete una serie de atributos o características con los que trata de diferenciarse del resto.

A lo largo de su historia, Citroën se ha distinguido por sus originales diseños, algunos inéditos. El actual patrón de diseño por el que se rige la marca de los chevrones fue inaugurado por el C4 Cactus en 2014.

Caracterizado por el uso de  formas bulbosas, muy redondeadas, las aristas no encontraron acomodo. Posteriormente lo  refrendó el C3, y ahora sigue las mismas directrices, el nuevo C3 Aircross.

Aunque hay que apuntar que todos ellos toman de la segunda generación del Citroën C4 Picasso (2013) su original concepción del frontal, en el que las luces diurnas ocupan la parte alta del mismo, donde habitualmente se colocan los faros, y van unidas por dos perfiles cromados a los chevrones.

Los faros del C3 Aircross van situados más abajo, en el mismo bloque que los antiniebla, cuyo contorno destaca por llevar una moldura en color de contraste con la carrocería. Al aspecto campero contribuyen las protecciones de los pasos de rueda, que enlazan con los paragolpes y los estribos, mientras especialmente llamativas resultan las pegatinas aplicadas sobre las ventanillas de custodia, que simulan un efecto persiana.

Dentro de la gran dosis de personalización que permite el vehículo, se contemplan ocho colores para la carrocería que combinan con otros cuatro para el techo. Las pegatinas de las ventanillas de custodia así como las carcasas de los retrovisores exteriores, molduras de los faros y barras del techo van pintadas en un color que contrasta con el de la carrocería.

En el interior se repite la misma tónica, huye de todo tipo de convencionalismos, empezando por la forma de los asientos y el tratamiento que reciben tanto el salpicadero como los guarnecidos de las puertas.

Hay disponibles nada menos que cinco ambientes para decorar el habitáculo. Ambientes que en función de los gustos personales de cada usuario combinan tipos de tejido y tonalidades  para salpicadero, guarnecido de las puertas y asientos, además de poder disponer de un volante con recubrimiento bitono o elegir el color para los aireadores.

El posicionamiento como producto del C3 Aircross es un tanto inédito, pues está a caballo entre los SUV y los monovolúmenes. Con 4,15 m de longitud, toma de los todocamino su estructura, su silueta, mientras que de los monovolúmenes acapara todo lo relativo a su modularidad interior, esa capacidad de poder configurar el habitáculo en función de las necesidades de momento que tanto valoran muchos potenciales clientes.

Este es uno de los argumentos de peso que esgrime frente a su competencia, una versatilidad heredada del modelo al que sustituye, el C3 Picasso.

El habitáculo es muy espacioso, los asientos traseros pueden desplazarse longitudinalmente 15 cm y sus respaldos se pueden reclinar para un mayor comfort de los pasajeros. Solución que permite a los ocupantes de las plazas posteriores disponer de un espacio adicional para las piernas o, por el contrario, dotar de mayor volumen al maletero.

Todo dependerá de lo que se necesite en ese momento. Por cierto, el volumen del maletero es una referencia en su categoría, pues oscila entre un mínimo de 410 litros y un máximo de 520 litros cuando se desplaza totalmente hacia delante el asiento trasero.

También apuntar que gracias a que el piso del maletero puede situarse a dos alturas, al abatirse los respaldos de dicho asiento queda una superficie de carga plana. Para cargar objetos largos (hasta 2,40 m de longitud) se ofrece en opción, el respaldo abatible del asiento del acompañante.

Si el C3 Aircross toma lo mejor de los monovolúmenes, otro de los argumentos que aporta en comparación con buena parte de sus rivales es que está mejor preparado para circular por el campo.

Aunque es un tracción delantera puede incorporar un dispositivo llamado Grip Control, que interfiere en el funcionamiento del control de tracción para adecuar la fuerza motriz al nivel de adherencia que presente el pavimento.

Se presta ideal para circular con seguridad sobre superficies con poca adherencia. A este respecto permite seleccionar entre cinco programas de conducción: estándar, nieve, todocamino, arena y ESP-off.

El Grip Control se ofrece opcionalmente para el nivel de equipamiento Shine en un paquete que también incluye, el control de descenso de pendientes y neumáticos cuatro estaciones (M+S) montados en llantas de aleación de 17 pulgadas.

Dentro de los niveles de acabado que se ofrecen (Live, Feel  y Shine) el Shine es el superior e incluye una generosa dotación de serie: llantas de 16 pulgadas, navegador 3D con pantalla táctil de 7 pulgadas, función mirror screen, retrovisor interior electrocromo, lunas traseras tintadas, climatizador automático y cámara de visión trasera.

El motor de gasolina de la familia PureTech encargado de animar a esta versión del C3 Aircross es un 3 cilindros en línea con 1,2 litros de cilindrada que desarrolla 110 CV. Funciona de forma muy satisfactoria, con el típico sonido de estas mecánicas pero sin vibraciones.

Va acoplado a un cambio manual de 5 velocidades. Es un propulsor un poco perezoso en baja, aunque mueve con bastante soltura el vehículo.

Con respecto a las prestaciones, la velocidad máxima es 185 km/h, en tanto la cifra de aceleración es de 10,2 s para pasar de 0 a 100 km/h.

El consumo medio homologado es de 5 l/100 km, pero en la práctica, haciendo un recorrido  mixto ciudad/carretera y realizando una conducción normal, sin pretender emular la participación en un concurso de consumo, el gasto de gasolina  oscila entre 7 y 7,5 l/100 km.

Este C3 Aircross recoge la filosofía de la marca en lo que a comportamiento dinámico se refiere. Cuenta con  un tarado de suspensión más bien blando que propicia un gran confort de marcha, lo que como contrapartida conlleva algún balanceo de más si se decide acometer curvas cerradas a fuerte ritmo.

Pero hay que reseñar que nunca pierde la compostura, transmitiendo además una sensación de total confianza al conductor.



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