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Está disponible desde 87.960 euros

Audi Q8 50 TDI Quattro Tiptronic. Hecho a lo grande

La representación de Audi dentro del exclusivo club de los SUV de lujo de corte coupé y gran tamaño corre a cargo del Audi Q8. El Audi Q8 50 TDI Quattro Tiptronic va propulsado por un motor diésel V6 de 3 litros de cilindrada (286 CV) acoplado a un cambio automático Tiptronic de 8 relaciones, y cuenta con un sistema de tracción integral permanente Quattro con diferencial central de reparto. 

Resulta crucial para cualquier fabricante de automóviles situar un modelo dentro de cada una de las categorías de los todocamino o SUV. La primera incursión de Audi en el sector de los SUV se llevó a efecto con el Audi Q7, un vehículo de gran tamaño con capacidad para siete pasajeros.  Con este punto de partida la marca de los cuatro aros empezó a segmentar su gama todocamino desde arriba hacia abajo con el objeto de colocar un modelo en cada categoría del mercado. Pero la llegada del Audi Q8 supuso que esta estrategia de segmentación se dirigiera de nuevo hacia arriba, hacia lo más alto, situando un SUV de corte coupé en el grupo de los todocamino de tamaño grande que sirviera para complementar al Q7 (7 plazas), dado que el Q8 cuenta con 5 plazas.

Los grandes SUV de lujo coupés de los fabricantes especialistas constituyen un selecto grupo de automóviles muy exclusivo, en el que el Audi Q8 ejerce de pleno derecho. Sus rivales naturales se encuentran en vehículos como, el Porsche Cayenne Coupé, el BMW X6 o el Mercedes-Benz GLE Coupé. Especialmente frente al BMW X6 y al Mercedes-Benz GLE Coupé, el Audi Q8 luce un perfil de carrocería claramente diferenciador que rompe de alguna manera las normas establecidas en un terreno de juego bastante estandarizado. Los trazos de su carrocería evocan la silueta de un compacto más que la de un coupé, aunque la luneta trasera vaya bastante inclinada, motivo por el que enmascara a la perfección sus gigantescas dimensiones: 4,99 m de largo por 2 m de ancho. Hace gala de un diseño armonioso que da como resultado un conjunto muy equilibrado para gustar a una gran mayoría. En contraposición, y aunque sobre gustos no hay nada escrito, la genuina silueta de coupé sobreelevado que exhibe tanto el BMW X6 como el Mercedes-Benz GLE Coupé es más proclive a generar algún rechazo, puede resultar extraña para algunos. A diferencia de estos en los que la línea de techo es muy arqueada, descendiendo hacia atrás de forma evidente una vez superado el pilar B, en el Audi Q8 apenas presenta curvatura a medida que avanza hacia la parte trasera, siendo su descenso muy suave. Con independencia del impacto visual, lo cierto es que el corte de la parte trasera del Q8 no penaliza la altura de las plazas posteriores a la vez que también facilita el acceso a las mismas por parte de los pasajeros.

Paquete S line

El Audi Q8 es un coche además de grande, hecho a lo grande. Grande en lujo, en sofisticación, en calidad, en tecnología, etc.  Mide 4,99 m de largo, por 1,99 m de ancho y 1,70 m de altura, en tanto la batalla es de 3 m. Aunque su diseño siga unos patrones más o menos clásicos, lo cierto es que como ya se ha comentado su silueta resulta algo inédita en el segmento en el que se inscribe, de ahí su originalidad. Un rasgo que le personaliza fuertemente a la par que reivindica su vocación de coupé deportivo son las ventanillas sin marco. Tanto en la carrocería como en el interior la más exquisita calidad constituye toda una norma, mientras el despliegue tecnológico contempla las más sofisticadas y vanguardistas tecnologías aplicadas en todas las áreas, con un equipamiento en el que ni los más exigentes, los más sibaritas o los más caprichosos echarán nada en falta. Mecánicamente no podía faltar la tracción integral permanente Quattro, que hace un reparto del par entre ejes mediante un diferencial central, todo un clásico de la marca de los cuatro aros. 

En el equipamiento de serie del Audi Q8 50 TDI no faltan, entre otros elementos, el Audi drive Select con 7 programas de conducción, el climatizador bizona, el Audi virtual cockpit, el Audi parking System, los faros y pilotos de led, la tapa cubre maletero eléctrica, la cámara de visión trasera, los asientos delanteros eléctricos o la tapicería de cuero. Su precio de partida es de 87.960 euros. Nuestra unidad de pruebas portaba el paquete S line, lo que le confería un aire de deportividad adicional. Dicho paquete incluye paragolpes específicos, el contorno de la característica parrilla octogonal de los SUV de Audi pintado en gris platino mate, la parrilla en negro con un filete cromado, entradas delanteras de aire en negro, difusor trasero en gris platino mate, inscripción S line en los laterales y molduras en entrada puertas con el logo S line. También portaba muchos elementos opcionales, entre los que destacan las vistosas a la par que gigantescas llantas doradas de cinco brazos y 22 pulgadas (2.110 euros) calzadas con neumáticos 285/40.

El habitáculo, muy amplio, está configurado para cinco ocupantes. En la parte posterior existe la posibilidad de montar en opción la banqueta trasera plus (260 euros), que puede deslizarse longitudinalmente 10 cm para aumentar el espacio del maletero además de dividir el asiento en tres porciones con posibilidad de reclinar los respaldos.

 

El volumen del maletero se cifra en 605 l, ampliables hasta los 1.755 l si se abaten los respaldos de los asientos posteriores. Con respecto a los asientos delanteros son numerosas las posibilidades de elección. Hay cuatro tipos, los de serie, los confort con contorno personalizable y múltiples ajustes, los deportivos y los deportivos S, estos últimos se caracterizan por llevar el reposacabezas integrado con el respaldo. Además, dependiendo del tipo de asiento que se escoja, pueden incluir ventilación, calefacción y función masaje.

Salpicadero digitalizado con tres pantallas

El vanguardismo está presente tanto en el diseño como en la configuración del salpicadero y consola central del Audi Q8 50 TDI Quattro Tiptronic. El Audi virtual cockpit contempla un cuadro de instrumentos compuesto por una generosa pantalla TFT configurable de 12,3 pulgadas con una magnífica resolución. En la parte central del  salpicadero y consola central acaparan la atención otras dos pantallas de gran tamaño. La de la parte superior es la del sistema multimedia y tiene 10,1 pulgadas, lleva asociado el Audi virtual  cockpit con navegación mediante Google Earth en el que los mapas muestran modelos detallados en 3D de las principales ciudades. Con respecto a la pantalla inferior (8,6 pulgadas) sirve para controlar el climatizador y otras funciones adicionales de confort (por ejemplo, calefacción y ventilación de asientos). Asimismo sirve de superficie táctil para escribir las direcciones que se introduzcan en el navegador.

Aunque estas pantallas son táctiles, también ofrecen una respuesta acústica mediante un clic. Para seleccionar una función hay que presionar como si de un mando convencional se tratara, obteniéndose una respuesta en forma de vibración con sonido incluido. Al ofrecer un tacto parecido al de un botón funcionan muy bien, con mucha precisión, evitando que se accionen dispositivos de forma accidental, algo que se repite con frecuencia  al utilizar pantallas táctiles. Su manejo resulta muy intuitivo gracias a una estructura de los distintos menús muy clara.  Ambas pantallas están orientadas hacia el conductor, integrándose a la perfección en un salpicadero de refinado a la par que sofisticado diseño. Por encima de la pantalla multimedia, a la altura del cuadro de instrumentos, una franja con los conductos de aireación recorre todo el salpicadero de extremo a extremo.

Motor diésel V6 con tracción Quattro y cambio Tiptronic

El Audi Q8 50 TDI Quattro Tiptronic monta un eficiente motor diésel V6 de 3 litros de cilindrada que proporciona 286 CV y un par máximo de 600 Nm entre 2.250 y 3.250 rpm. Es un propulsor que incluso ante las más exigentes peticiones de utilización va sobrado de potencia, ofreciendo de paso una magnífica relación prestaciones consumo. Mueve el vehículo como si de una pluma se tratara a pesar de arrojar un peso en vacío de 2.145 kg. Brinda unas más que convincentes prestaciones, con una velocidad máxima de 245 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 6,3 s. En un recorrido mixto por todo tipo de trazados, que incluye ciudad, carretera, algún puerto de montaña y autovía, sin ser muy cuidadosos con el acelerador el consumo se mantuvo en una horquilla comprendida entre 7,8 y 10 l/100 km. Unas cifras ajustadísimas que se completan con los 7,5 l/100 km obtenidos en autovía circulando a velocidades legales. Con respecto al consumo combinado los datos oficiales lo fijan en 6,8 l/100 km.

Este vigoroso diesel de 286 CV va asociado a un cambio automático Tiptronic con 8 velocidades y a un sistema de tracción total permanente Quattro. La caja de cambios automática Tiptronic  funciona de maravilla, ofrece una rápida respuesta con total suavidad, sin tirones. De tipo convertidor, y a diferencia de algunas de doble embrague, brinda una gran progresividad en las maniobras a baja velocidad. Con respecto al sistema de tracción integral permanente Quattro, utiliza un diferencial central para repartir la fuerza motriz entre ejes en una proporción del 40% para el eje delantero y del 60% para el trasero. Este reparto prefijado variará en función de la adherencia, además de las condiciones dinámicas, pudiendo llegar hasta un 70% al tren delantero y a un máximo del 85% para el posterior.

También hay que destacar que este motor diésel incorpora un sistema de hibridación suave de 48 V. Dicho sistema está compuesto por un alternador BAS unido mediante una correa al cigüeñal, es decir, un alternador reversible que también oficia de motor de arranque; va conectado a una red eléctrica independiente de 48 V que incluye su propia batería de iones de litio. Es un sistema de los conocidos como de hibridación suave o micro hibridación que propicia ahorros en el consumo de gasóleo de hasta 0,7 l/100 km. Otra ventaja es que a efectos legales permite al vehículo circular sin restricciones por el centro de las ciudades al portar la etiqueta Eco de la DGT.  En fase de deceleración, oficiando de generador, puede recuperar hasta 12 kW de potencia para ser almacenados en la mencionada batería de iones de litio de 10 Ah. Cuando el conductor levanta el pie del acelerador, circulando entre 55 y 160 km/h, el coche puede rodar en modo de marcha por inercia con el motor de combustión apagado durante 40 s como máximo. Tan pronto vuelve a pisar el acelerador, el alternador BAS arranca de nuevo el motor de forma rápida e imperceptible. Además esta hibridación suave asimismo permite que el sistema de parada y arranque automáticos (stop&start) comience a actuar antes, desde 22 km/h.

Confortable y muy silencioso

Las grandes posibilidades de elección que ofrece el Audi Q8 50 TDI también afectan a la suspensión, que pone a disposición del usuario tres variantes; la de serie, a base de muelles helicoidales y amortiguadores controlados electrónicamente, y dos tipos de suspensión neumática, una orientada al máximo confort de marcha mientras la otra brinda un enfoque más deportivo. Con las suspensiones neumáticas la altura libre puede incrementarse hasta 5 cm circulando hasta 30 km/h, mientras por encima de 160 km/h o seleccionando el modo de conducción Dynamic el coche reduce 4 cm esta altura con respecto al nivel normal. Un opcional muy recomendable en un automóvil de estas dimensiones, sobre todo si va a utilizarse frecuentemente en entornos urbanos o reducidos,  es la dirección a las cuatro ruedas. Facilita mucho las maniobras al disminuir el radio de giro.

Los más sibaritas podrán configurar el Audi Q8 50 TDI a su capricho, sin apenas restricciones, dado la gran cantidad de opcionales disponible. Oferta  todo un lujoso catálogo que alberga sofisticados elementos como, el sistema de audio Bang& Olufsen con 23 altavoces, las cámaras de visión periférica de muy alta definición, el eje trasero direccional, los frenos cerámicos, los faros Matrix led, el sistema de visión nocturna, los asientos ventilados, calefactados y con función masaje, el cierre servoasistido de las puertas, el climatizador de 4 zonas, etc.

 

El espacioso habitáculo del Audi Q8 50 TDI va muy bien aislado del ruido, el motor diésel V6 funciona de forma muy suave y su sonido apenas se nota en el interior. Es un coche muy silencioso con independencia de la velocidad a la que se ruede, lo que se traduce en un supremo confort de marcha. El conductor va sentado en una posición elevada, gozando de una buena visibilidad tanto hacia adelante como lateral. La visión trasera es algo más restrictiva. Con estas premisas se deduce que resulta un vehículo ideal para largos viajes por su amplitud y  confort de marcha,  intuyendo a priori que su terreno favorito sean las autovías y vías rápidas. Sin embargo en carreteras secundarias con abundantes curvas vuelve a sorprender gratamente. Practicando una conducción dinámica en este escenario se desenvuelve a las mil maravillas, haciendo gala de una inusitada agilidad pese a su masa de 2.145 kg. En este tipo de carreteras casi lo que hay que tener más en cuenta a la hora de negociar las curvas son las grandes dimensiones del  Q8, pues a veces hay que poner especial cuidado para que los 2 m de anchura de su carrocería no sobresalgan del carril. Los frenos son potentes y de fácil dosificación. En cualquier caso, con independencia del trazado por el que se ruede, transmite siempre una gran sensación de seguridad y de dominio al conductor que no es ni más ni menos que el fruto de la gran estabilidad que ofrece.

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