Motor

Audi TT Coupé 40 TFSI S tronic: por y para siempre

El Audi TT no es un deportivo como los demás, presenta un diseño único e inigualable que le hace inconfundible. Como modelo de acceso a la gama figura el TT Coupé 40 TFSI, disponible desde 43.440 euros. Monta un motor de gasolina de 4 cilindros en línea con 2 litros de cilindrada que desarrolla 197 CV, acoplado a un cambio automático de doble embrague S tronic de 7 velocidades.

Tras un primer vistazo nadie se olvida de la silueta de un Audi TT, ya sea  aficionado o no al automóvil. Un deportivo que irradia deportividad por los cuatro costados pero que sin embargo nadie confundirá con otro de su misma categoría. Esa intrínseca originalidad que de siempre ha adornado al Audi TT a lo largo de sus tres generaciones ya le ha transformado en un clásico contemporáneo. Máxime cuando la marca, desgraciadamente, anunció hace poco más de un año que este modelo no tendría sucesor, ocupando su lugar un deportivo eléctrico. En fin, son cosas propias de los tiempos que corren, marcados para bien o para mal por la electrificación. Cuando cese la producción de esta tercera generación del Audi TT sin lugar a dudas este icónico deportivo pasará a la historia por la puerta grande. Aparte de sus cualidades como producto, esta noticia le catapulta a convertirse en todo un clásico de nuestros días. Un automóvil para conservar, para guardar en el garaje.

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El Audi TT se lanzó al mercado en 1998, siendo relevado por la segunda generación en 2007. A partir de 2014 entró en escena la vigente generación, que experimentó una puesta al día en 2018 centrada en pequeños (casi imperceptibles) cambios en el diseño exterior y en un equipamiento de serie más abundante. Pero lo cierto es que en 1998, el diseño revolucionario, vanguardista y audaz del Audi TT creó un antes y un después a la hora de concebir un automóvil deportivo. Su carrocería con profusión de formas arqueadas y esa cierta simetría entre la parte delantera y trasera le convirtieron en algo único, difícil de imitar. La actual generación de este auténtico icono de los deportivos conserva la esencia del modelo primitivo, pero se ha estilizado a base de incluir trazos muy marcados a la vez que ha asimilado el lenguaje de diseño de la marca. Tanto el frontal como la parte trasera no pueden negar la procedencia, el ADN de Audi, de la misma manera que es la parte lateral la que guarda mayor similitud con la primera generación,  además de ese formato de las ópticas traseras que repite el de los faros. Precisamente en el lateral los abultados a la par que redondeados pasos de rueda constituyen un importante nexo de unión entre las tres generaciones del vehículo, cuyas siluetas están cortadas por un mismo patrón: el patrón TT.

Paquete S line

La puesta al día del Audi TT en 2018 también trajo consigo la reestructuración de la gama. El Audi TT Coupé 40 TFSI es el modelo de acceso, si bien nuestra unidad de pruebas ganaba muchos enteros en deportividad gracias a la incorporación del paquete S line. A nivel de carrocería, el paquete S line incluye splitter delantero, entradas de aire de corte vertical, parrilla en color negro titanio y taloneras con inserciones. Asimismo la parte posterior queda personalizada a base de un paragolpes específico y un gran difusor. Sobre el portón del maletero se integra un alerón retráctil, que puede operarse a voluntad del conductor  mediante un botón  o bien emerge automáticamente a partir de 120 km/h, mientras se retrae cuando la velocidad baja de 80 km/h. Dicho dispositivo proporciona 50 kg de carga sobre el eje trasero a una velocidad de 250 km/h.

Las pautas de originalidad de la carrocería tienen continuación en el interior. El salpicadero, orientado hacia el conductor,  muestra un sofisticado aspecto en el que se funden diseño y funcionalidad. Por otro lado tanto la calidad de materiales como de ejecución saltan a la vista.

Llama poderosamente la atención la ausencia de la pantalla multimedia en el centro del salpicadero, como suele ser lo habitual. Pero en este punto el Audi TT vuelve a sorprender, pues toda esa información la acapara la gran pantalla de 12,3 pulgadas que asimismo oficia de cuadro de instrumentos. Permite elegir entre dos vistas; la clásica muestra en gran formato los tradicionales indicadores (velocímetro y cuentarrevoluciones), mientras el modo infotainment presenta una gran ventana central con los instrumentos redondos más pequeños a los lados. A partir de estas vistas pueden elegirse otras configuraciones, como una de marcado carácter racing a base de un  gran cuentarrevoluciones clásico junto al que aparece la lectura digital de la velocidad y de la marcha insertada.

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Original y práctico climatizador

Para el manejo del sistema multimedia así como de las distintos modos de presentación pueden utilizarse los mandos que se encuentran a tal efecto en el volante o bien el tradicional mando giratorio y una serie de botones ubicados en la consola central. Tremendamente original a la vez que práctica resulta la operación del sistema de climatización. Las tres salidas de aire centrales incorporan en el centro los distintos mandos del climatizador: velocidad del ventilador/AC,  control de temperatura/modo automático y, por último, distribución del flujo de aire/función recirculación.

Siguiendo el mismo esquema, los aireadores laterales albergan el botón para la calefacción de los asientos. A través del Audi Drive Select se puede seleccionar cualquiera de los cinco modos de conducción ofrecidos: Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual.

El habitáculo del TT Coupé 40 TFSI, cuyo precio es de 43.440 euros, está configurado como un coupé deportivo de 2+2 plazas, aunque las plazas traseras no sean muy aprovechables. Sin embargo abatiendo sus respaldos, el maletero pasa de unos iniciales 305 l de capacidad  a 712 l, un espacio más que suficiente para el equipaje de dos personas. Con ello demuestra que siendo un deportivo que ha mimado mucho el diseño, asimismo tiene buenas aptitudes para el uso diario. La visibilidad ha ganado muchos enteros con respecto al TT de primera generación. Los ocupantes gozan ahora también de un habitáculo más amplio y sobre todo mucho más luminoso. Los intachables asientos deportivos cumplen perfectamente su cometido. Además de cómodos, sujetan muy bien el cuerpo, algo que resulta fundamental para el cliente de este deportivo que se supone le gustará disfrutar de trazados con abundantes curvas.

Facilidad de conducción

Oculto bajo el capó del Audi TT Coupé 40 TFSI se encuentra un propulsor de gasolina turboalimentado de 4 cilindros en línea dispuesto en posición transversal. Con una cilindrada de 2 litros desarrolla 197 CV de potencia y un par de 320 Nm, unas cifras que auguran unas buenas prestaciones. La velocidad máxima es de 250 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 6,6 s. Aunque el consumo se muestra sensible a la utilización que se haga del vehículo, lo cierto es que en el  ciclo WLTP arroja un consumo combinado de 6,8 l /100 km. Con respecto a la transmisión solamente está disponible con la eficaz caja de cambios automática de doble embrague S tronic de 7 velocidades, en tanto la tracción es a las ruedas delanteras.

La primera impresión que se tiene nada más efectuar los primeros kilómetros es el empuje que transmite el motor, mientras las pérdidas de motricidad brillan por su ausencia. Resulta muy fácil de conducir y de sacar la esencia a los 197 CV que proporciona, con una seguridad que difícilmente pondrá en aprietos al conductor. Es muy sencillo hacerse con las reacciones del coche, que invita a pasar por curva cada vez más rápido con un escaso balanceo de la carrocería. A veces se tiene la sensación de que gira casi plano. Con respecto a los frenos son bastante potentes y fáciles de dosificar, mientras la dirección electromecánica ofrece un buen tacto, facilitando bastante información sobre la trazada.

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