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Vale 36.350 euros

Citroën C5 Aircross BlueHDi 180 Shine: Vanguardismo muy versátil

Al original y vanguardista diseño del Citroën C5 Aircross se unen un versátil interior y un sobresaliente confort de marcha. El modelo C5 Aircross BlueHDi 180 Shine equipa un motor diésel de 2 litros de cilindrada (176 CV) asociado exclusivamente a un cambio automático de 8 velocidades. Su dotación de serie es muy generosa, propia del nivel de equipamiento superior de la gama, el Shine.

Si hubiera que definir los valores sobre los que se asienta Citroën habría que apuntar vanguardismo, tanto estilístico como tecnológico, aderezado con un gran confort de marcha. Pero durante los últimos lustros la marca francesa de los Chevrones también ha destacado por sus versátiles monovolúmenes, y ahora que estos han perdido bastante fuelle ha traspasado la intrínseca versatilidad que les caracteriza a su todocamino compacto Citroën C5 Aircross. Nada mejor para triunfar en el mercado que un modelo subido al carro de la fiebre SUV en complicidad con la tradicional modularidad del monovolumen. Se trata de unir en perfecta fusión lo mejor de dos mundos, de dos tipos de vehículo distintos a los que les une la posición sobreelevada de los asientos.

De los todocamino o SUV, el Citroën C5 Aircross toma toda su esencia, su silueta, mientras que de los monovolúmenes hereda un habitáculo caracterizado por  la versatilidad. A este respecto la fila trasera de asientos cuenta con tres asientos independientes del mismo tamaño que pueden deslizarse longitudinalmente 15 cm, además de poder reclinar sus respaldos. Se acabó la discriminación para el pasajero que ocupe la plaza central, que ahora viajará con total confort al disponer de un asiento idéntico al de las plazas laterales, beneficiándose por añadidura de un túnel central poco intrusivo.

Un diseño muy original

Con un volumen total de 580 l (con los asientos desplazados hasta su tope trasero), el maletero se erige en todo un referente dentro de su categoría. En caso de deslizar los asientos traseros totalmente hacia delante, el volumen se estira hasta los 720l; pero entre ambas cifras esos 15 cm de movimiento longitudinal posibilitan modular el espacio para los equipajes en función de las necesidades del momento, eso si, a costa de restar espacio para las piernas de los pasajeros de las plazas posteriores. El volumen máximo para equipajes es de 1.630 l, fruto de abatir los respaldos de los asientos traseros.

El diseño del Citroën C5 Aircross no deja indiferente a nadie. Con una longitud de 4,5 m se encuadra dentro del segmento de los todocamino compactos o C-SUV.  Al margen de los gustos particulares del potencial cliente puede tildarse de sumamente atractivo, personal y original, en línea con ese vanguardismo estilístico del que anteriormente hablábamos.  Asimismo puede afirmarse que ese patrón de diseño inaugurado en 2014 por el Citroën C4 Cactus,  y posteriormente aplicado a todos los vehículos nuevos lanzados al mercado ha constituido todo un acierto, en concordancia con la más pura tradición de la marca. Pero la silueta del Citroën C5 Aircross además de vanguardista resulta tremendamente original al tratarse de un diseño conformado a base de curvas y armoniosas formas redondeadas en el que no tienen cabida las aristas, un poco a contracorriente con la moda actual. Incluso en la lejanía al C5 Aircross se le identificaría de inmediato como un modelo de Citroën, cosa de la que no pueden presumir muchos de sus rivales, que siguen patrones más estandarizados. A este respecto su competencia no es precisamente escasa, está compuesta por una legión de rivales entre los que destacan modelos como el Seat Ateca, el Skoda Karoq, el Kia Sportage, el Hyundai Tucson, el Peugeot 3008, el Ford Kuga, el Opel Grandland X o el Renault Kadjar.

Especialmente atractivo a la par que personal resulta el frontal, de singular factura. En la parte más alta destacan los Chevrones, de los que parten dos perfiles cromados que llegan hasta los extremos de la carrocería y conforman una especie de estrecho marco que acoge tanto a las luces diurnas como a los intermitentes. Debajo si sitúa una parrilla muy estrecha  flanqueada por unos faros que se fusionan con ella.  En el faldón resaltan las llamativas molduras trapezoidales en color de contraste con la carrocería. De proporcionar un cierto aire campero se encargan las protecciones de los pasos de rueda, que enlazan con los paragolpes y los estribos. Estos estribos, de generoso tamaño, dan cobijo a sendos “Airbump” de formato asimismo trapezoidal en ambas puertas, el de la  delantera con el marco también pintado en color de contraste con la carrocería.

Motor diésel de 176 CV y cambio automático de 8 marchas

La versión BlueHDi 180 Shine del Citroën C5 Aircross monta el reputado propulsor diésel de 4 cilindros en línea y 2 litros de cilindrada que desarrolla 176 CV. Aunque a ralentí deja entrever su procedencia, una vez en marcha se muestra muy silencioso, a lo que también contribuye en gran medida el sobresaliente aislamiento acústico del habitáculo.  La entrega de potencia de este propulsor diésel de 176 CV es contundente, incluso para el más exigente de los usuarios. Responde a la primera a los requerimientos del acelerador. Autoriza una velocidad máxima de 211 km/h, en tanto invierte 8,6 s en acelerar de 0 a 100 km/h. Unas cifras muy convincentes.  Con respecto a los consumos, en el nuevo ciclo WLTP gasta en ciclo mixto 6,3 l/100 km. En autovía, a un promedio de 120 km/h, hemos obtenido un consumo de 6,8 l/100 km. Esta mecánica diésel va unida  exclusivamente a una caja de cambios automática de tipo convertidor con 8 velocidades,  mientras la tracción es a las ruedas delanteras. Es un cambio que sintoniza a la perfección con la filosofía del modelo.  Hace su trabajo de forma imperceptible, con mucha suavidad, y únicamente puede pecar de lento en algunas ocasiones como, por ejemplo,  cuando se solicitan fuertes aceleraciones mediante un pisotón a fondo en el acelerador. También puede accionarse de forma manual-secuencial mediante unas levas en el volante.

 

Otro de los puntos fuertes del C5 Aircross es el notable confort de rodadura que brinda, fruto del montaje de una suspensión suave, más bien blanda, que filtra muy bien las distintas irregularidades del pavimento. Porque si hay un fabricante que sabe mucho de lo que es un cómodo rodar es precisamente Citroën, su suspensión hidroneumática es todo un referente en la materia. Pero es una solución cara, por lo que la marca de los Chevrones ha introducido en una suspensión convencional (con muelles helicoidales metálicos y amortiguadores) los llamados amortiguadores progresivos hidráulicos, dotados con topes hidráulicos tanto en compresión como en extensión. En la práctica el resultado se percibe de forma placentera.  Es tal la suavidad que en principio podría pasar por una de tipo neumático.  Ahora bien, pide un rodar sosegado. Porque si se incrementa el ritmo de marcha en trazados con curvas pronunciadas los balanceos de la carrocería se hacen evidentes. Sin embargo conviene tener en cuenta que estos acusados balanceos no influyen en la estabilidad del vehículo, que no pierde la compostura, presumiendo siempre de una pisada segura.

Amortiguadores progresivos hidráulicos

Estos amortiguadores funcionan de forma ingeniosa a la par que sencilla. Agregan dos topes hidráulicos, uno de compresión y otro de extensión, con la finalidad de que la suspensión trabaje de forma progresiva.              Cuando el movimiento de la carrocería es pequeño se comportan como uno convencional, es decir, tanto en las extensiones como en las compresiones suaves los muelles y amortiguadores controlan los movimientos verticales sin necesitar el apoyo de los citados topes hidráulicos. Pero en las compresiones y extensiones más fuertes, el binomio muelle-amortiguador trabaja conjuntamente con el tope hidráulico para evitar brusquedades. A diferencia de lo que ocurre con un tope mecánico clásico, el hidráulico absorbe y disipa la energía con ausencia total de rebotes, dando la impresión de que el coche se desliza. 

Aunque  no se ofrece la tracción 4x4 en ningún modelo de la gama C5 Aircross, el acabado Shine monta el sistema Grip Control en combinación con un control de descenso de pendientes que le permite ciertas incursiones campestres, adecuando asimismo la motricidad a las condiciones de adherencia de la carretera. Pero a la hora de circular fuera del asfalto aún no contando con tracción integral, el C5 Aircross hace valer una generosa altura libre al suelo de 23 cm, una cifra bastante mejor que la de muchos de sus rivales. El Grip Control es un sistema que permite gestionar la tracción en función de las condiciones del terreno, para lo cual cuenta con 5 programas: Normal, Nieve, Barro, Arena y ESP desactivado.

 

Gran calidad y generosa dotación de serie

Toda una atmósfera de vanguardismo inunda también el interior, que  huye de todo tipo de convencionalismos, empezando por la forma de los asientos y el tratamiento que reciben tanto el salpicadero como los guarnecidos de las puertas. El cuadro de instrumentos es digital, una pantalla TFT de 12,3 pulgadas de fácil lectura, mientras el sistema multimedia utiliza una pantalla táctil capacitiva de 8 pulgadas de intuitivo manejo.

Dentro del habitáculo se respira una sensación de amplitud y de buena visibilidad en todas las direcciones. Está muy bien resuelto, es acogedor y, sobre todo, está muy bien rematado a base de materiales de  buena calidad y correctos ajustes. En este apartado el C5 Aircross ha subido muchos enteros, con unos niveles de calidad superiores al de otros modelos de la marca. Hace valer su condición de producto que se sitúa en la parte alta de la actual oferta de Citroën, tanto por la calidad percibida como por el nivel de equipamiento de serie del acabado Shine.

De serie incorpora los asientos llamados Advanced Comfort, de los que ya su simple apariencia exterior lo dice todo. Son como cómodos butacones que invitan a realizar largos viajes con total confort por estructura y mullido, si bien en curvas tomadas a fuerte ritmo ofrecen poca sujeción lateral. Los delanteros pueden pedirse con calefacción por 520 euros, mientras el del conductor también puede solicitarse con reglaje eléctrico y función masaje. Con una longitud de 4,50 m, además de espacio, el habitáculo del C5 Aircross regala un gran confort acústico debido a varios factores. Va muy bien insonorizado. Los ruidos de rodadura y aerodinámicos llegan al interior muy filtrados gracias a los cristales laminados de las ventanillas delanteras, que forman parte del equipamiento de serie del nivel Shine.

De los cuatro niveles de equipamiento que Citroën propone para la gama C5 Aircross: Start, Live, Feel  y Shine, el Shine es el superior, caracterizándose por adoptar una generosa dotación de serie. Dotación que contempla entre otros elementos los siguientes: llantas de aleación de 19 pulgadas, faros antiniebla con función de alumbrado en curva, climatizador bizona, lunas traseras sobretintadas, acceso y arranque manos libres, cuadro de instrumentos digital, Grip Control más asistente de descenso de pendientes, cámara de visión trasera, ventanillas delanteras laminadas, faros full led, portón trasero eléctrico con función manos libres, navegador con pantalla táctil, Pack Drive Assist, retrovisores abatibles eléctricamente, etc. También el acabado Shine incluye el Highway Drive Assist, un dispositivo de conducción autónoma nivel 2 que suma las funciones del programador de velocidad activo y del sistema de mantenimiento de carril. Para aquellos usuarios que quieran todavía más existe un buen número de opciones, como el techo practicable panorámico (1.299 euros). El precio del Citroën C5 Aircross BlueHDi 180 Shine es de 36.350 euros, sin aplicar descuentos.

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