Mini Cooper SD Clubman ALL4 Aut.
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Mini Cooper SD Clubman ALL4 Aut. Deme una talla más

Dentro de la oferta de Mini, el modelo Clubman aporta una gran dosis de practicidad al alto contenido emocional de la marca

Con una longitud de 4,25 metros ya no es tan “mini”, pero conserva la filosofía, toda la esencia Mini. La versión Cooper SD Clubman ALL4 automático va dirigida a sibaritas que lo quieren todo, incluso gastar poco combustible. Monta un motor diésel de 2 litros (190 CV) asociado a un cambio automático de 8 velocidades y a un sistema de tracción integral ALL4.

 

Manuel Reyes

El Mini clásico de 1959, obra del ingeniero Alec Issigonis, revolucionó el mundo de los utilitarios al ofrecer una inusitada habitabilidad en una carrocería de tan sólo 3 m de longitud, ideal para un coche urbano.

 

 

Su secreto, colocar el motor en posición delantera transversal con la tracción a las ruedas delanteras. Este esquema mecánico estrenado por el Mini resultó ser una fórmula magistral; es la utilizada actualmente por la mayoría de los automóviles si se exceptúan los de gran tamaño y los deportivos de altas prestaciones. Toda una gesta, el hecho de servir de patrón, que propició que se convirtiera en un auténtico icono.

Desde que Mini pasó a ser propiedad del Grupo BMW, éste mito sobre ruedas británico está viviendo una segunda edad de oro. Se ha transformado en una marca de lujo con una gran variedad de modelos, en una familia muy prolífica que contempla vehículos de 3 y 5 puertas encuadrados dentro del segmento B, SUV urbanos, un familiar y un cabrio.

Si bien es cierto que, el Mini clásico también tuvo una surtida colección de carrocerías, sumándose al popular modelo de 2 puertas otras variantes como, la familiar, furgoneta, pick-up e, incluso, una versión campera, el Mini Moke. Además, nombres legendarios como Countryman o Clubman han sido recuperados para bautizar a modelos actuales.

Aunque nació con una vocación eminentemente práctica y utilitaria, el Mini se transformó en objeto de culto. BMW lo elevó a la categoría de vehículo de lujo con una gran carga de glamur, pero también ha sabido conjugar este glamur para hacer  vehículos más prácticos de la mano de versiones de mayor tamaño.

La carrocería de 5 puertas debuta en la gama Mini con el lanzamiento del SUV o todo camino Countryman, posteriormente pasa al modelo clásico y, por último, a la última entrega del familiar Clubman, si bien habría que matizar que su portón trasero va dividido en dos mitades que abren en horizontal.

De todos los modelos que componen la actual gama Mini posiblemente sea,  el Clubman el que presenta una mayor carga de originalidad debido a su portón trasero dividido en dos puertas simétricas que abren horizontalmente, lo que le permite presumir de una carrocería con 6 puertas. Su antecesor incluso aportaba un extra de originalidad al contar su flanco derecho con una segunda puerta de pequeño tamaño, que abría en sentido contrario a la marcha (tipo suicida), cuyo objeto era facilitar la entrada a los ocupantes de las plazas traseras.

Pero no todo se reduce a su singular concepción. El Clubman acerca la esencia de la marca a aquellos usuarios que necesitan un compacto de lujo amplio, eminentemente práctico, con cierta vocación familiar y cargado de estilo.

Con 4,25 m de longitud se inscribe en el segmento C o compacto, siendo sus principales rivales, el Audi A3 Sportback, el BMW Serie 1 y el Mercedes-Benz Clase A. Su carácter práctico pasa por una buena habitabilidad, un aprovechable maletero de 360 l o soluciones para adecuar el espacio a las necesidades del momento.

El volumen del maletero puede ampliarse hasta los 1.250 litros abatiendo los respaldos de los asientos traseros. Si se necesitara de un mayor espacio para los equipajes manteniendo operativas las plazas posteriores, entonces propone la posibilidad de variar la inclinación de los respaldos y llevarlos a una posición más vertical. Por añadidura, las puertas de acceso al maletero llevan en su interior prácticos huecos donde depositar objetos.

Nada más acceder al interior del Clubman se pone de manifiesto esa imagen cien por cien Mini que destila el diseño del salpicadero, presidido por el tradicional gran reloj central que ahora acoge la pantalla multimedia, mientras el cuadro de instrumentos, que se mueve con la columna de la dirección, alberga el velocímetro y el cuentarrevoluciones. Se percibe de inmediato tanto la calidad de los materiales como los ajustes de las distintas piezas.

Asimismo cuenta con una serie de elementos exclusivos  como, los asientos delanteros con ajuste eléctrico y memoria o el detalle del proyector de luz en el retrovisor del lado del conductor, que proyecta en el suelo el logotipo de la marca al pulsar el botón de apertura en el mando a distancia.

El Mini Cooper SD Clubman ALL4 automático monta un propulsor diésel de 4 cilindros en línea con 2 litros de cilindrada que desarrolla una potencia de 190 CV. Lleva acoplado un cambio automático de convertidor, con 8 velocidades, que permite un manejo manual-secuencial por medio de la propia palanca. Esta transmisión automática constituye toda una primicia en la marca. Destaca tanto por la suavidad como por la rapidez con la que trabaja, con unos cambios entre las distintas marchas que prácticamente no se perciben.

Los 190 CV del motor se dejan notar, se muestran siempre solícitos, proporcionando un notable empuje. La velocidad máxima es de 222 km/h, en tanto invierte 7,2 s para pasar de 0 a 100 km/h. Eso sí, resulta un poco ruidoso a ralentí. Una vez en marcha  pone de relieve que todavía quedan coches que permiten disfrutar a tope de la conducción tanto por su tacto como por las sensaciones que transmite. No es tan ágil en curvas cerradas como el Mini de 3 puertas, pero a cambio resulta más cómodo, en línea con su enfoque. Incluso en los asfaltos más rotos, con abundancia de baches, tampoco se vuelve un vehículo incómodo. No obstante por tacto de dirección, mínimo balanceo y lo bien que digiere los cambios de apoyo sigue permaneciendo fiel a la filosofía de Mini.  

El sistema de tracción integral a tiempo parcial ALL4 prima en condiciones normales de adherencia la tracción a las ruedas delanteras, transfiriendo automáticamente fuerza al tren trasero en la medida que el delantero pierde capacidad motriz.

Los contenidos balanceos de la carrocería junto con la fidelidad de trayectoria y el aplomo que muestra transmiten mucha confianza a la vez que garantizan diversión. Mediante un mando giratorio situado en la base de la palanca de cambios se puede seleccionar cualquiera de los tres programas de conducción  disponibles del Mini Driving Modes: modo estándar o MID, deportivo (Sport) y económico (Green).

Este sistema permite configurar distintos elementos del vehículo para adecuarlos a nuestras preferencias. Modifica la sensibilidad del acelerador, la velocidad del cambio de marchas automático, así como la dureza de la dirección y de la suspensión. Entre el modo Green  y el Sport se nota una gran diferencia en lo que respecta a la respuesta del motor, mientras en el modo Sport la suspensión, mucho más firme, no se vuelve incómoda para los ocupantes. El precio del Mini Cooper SD Clubman ALL4 automático  asciende a 36.900 euros.

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