ALD Automotive
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El Renting de ALD Automotive, tradicional o flexible, a la medida del cliente

Frente al automóvil en propiedad y al tradicional sistema de alquiler por días o semanas se han unido otras modalidades de uso, como es el renting

Corren nuevos tiempos a la hora de utilizar el automóvil. Frente al automóvil en propiedad y al tradicional sistema de alquiler por días o semanas se han unido otras modalidades de uso, como es el renting. El renting, que ya acapara un amplio recorrido, está cada vez más extendido tanto en el mundo de las empresas como de los autónomos, y poco a poco va ganando adeptos entre los particulares.

España es un país donde está muy arraigada la costumbre de poseer en propiedad ciertos bienes de carácter duradero, como es el caso de la vivienda o del automóvil. Por cultura o tal vez por tradición, el español prefiere ser el dueño de la casa que habita en lugar de recurrir al alquiler. Otro tanto ocurre con el coche que habitualmente conduce, del que desea ostentar la propiedad.

Pero como todo en la vida, las costumbres, incluso las más arraigadas, siempre están sujetas a cambios, sobre todo cuando de ellos se derivan palpables ventajas. Aunque el renting ya no es una novedosa forma de utilizar un vehículo por el tiempo transcurrido desde que iniciara su singladura, todavía sigue siendo un gran desconocido para el público en general, que no sabe muy bien en qué consiste.

Sin embargo esta modalidad ya goza de un gran predicamento en el mundo de las grandes empresas, de las pymes e, incluso, de los trabajadores autónomos.

Pero para el usuario particular, salvo excepciones, el renting sigue siendo un desconocido. Muchos piensan que es un producto reservado en exclusiva para empresas o autónomos, cuando no es así. Es más, en estos momentos la incertidumbre provocada por una irresponsable clase dirigente, bastante desnortada en temas tecnológicos, está propiciando que muchos potenciales compradores retrasen la adquisición de un automóvil porque no saben o no tienen muy claro cual adquirir en función del tipo de propulsor: gasolina, diésel, híbrido, híbrido enchufable, eléctrico, GNC (gas natural comprimido) o GLP (gas licuado del petróleo). ALD cuenta con ofertas de todas las tecnologías y segmentos del mercado.

Esta situación podría abrir la puerta al renting no solo a los convencidos de sus bondades, a los recién conversos por la causa, sino también a aquellos clientes que momentáneamente decidan utilizarlo hasta que se aclare un poco la situación y, al final, puedan cumplir con su deseo inicial de adquirir un coche en propiedad. Durante los años de contrato, el renting ofrece no correr con los riegos que podrían suponer un cambio en la legislación.

Al final de dicho contrato, únicamente se tiene que devolver y decidir otro vehículo nuevo. El hecho de que cualquier usuario pueda disponer del automóvil que más le guste o mejor satisfaga sus necesidades a cambio de una cuota fija mensual de dinero, olvidándose de todos los gastos que conlleva (seguro, mantenimiento, pago de impuestos, etc.), a excepción del combustible, resulta una propuesta muy atractiva.

ALD Automotive

Edificio ALD

Dentro de las empresas de renting cabe destacar a ALD Automotive, una compañía multinacional perteneciente al grupo financiero Société Générale especializada en los servicios de renting de vehículos y gestión de flotas. Fundada en 1946, su actividad se centra en dar servicio de movilidad, ocupando el primer puesto de su sector en Europa y el tercero en el mundo.

Tiene presencia en 43 países de todo el mundo, incluida España, y en  marzo de 2019 contaba con una flota de 1.680.000 vehículos. La filial española, ALD Automotive España, fue constituida en 1992, contando actualmente con una cartera de más de 22.000 clientes.

El atractivo del renting radica en que el usuario alquila un coche a una compañía especializada (como ALD Automotive) o con la financiera de la marca del vehículo que desee por un periodo de tiempo que suele oscilar entre uno y cinco años. Dicho alquiler se paga mediante una cuota mensual fija en función del modelo elegido, del kilometraje que se vaya a realizar y de los servicios que se contraten.

El usuario se despreocupa de todos los gastos que origina el coche, teniendo solo que pagar  los repostajes de combustible. Pero el renting, con independencia del tipo de contrato que se firme, incluye una serie de cláusulas, destacando la que obliga al cliente a no subarrendar el automóvil.

El renting es un contrato de alquiler de un automóvil a largo plazo. Una empresa especializada en esta modalidad compra un vehículo nuevo en función del gusto y de las necesidades de su cliente, y lo pone a su disposición a cambio del pago de una cuota mensual.

En el contrato se han establecido previamente tanto la duración del mismo (entre dos y cinco años) como del kilometraje que se estima recorrer. Están incluidos todos los gastos de mantenimiento, así como del seguro, cambio de neumáticos, averías, coche de sustitución, etc.

En definitiva, el usuario solo tendrá que preocuparse de echar combustible. Esta fórmula de usar y disfrutar un vehículo conlleva innumerables ventajas tanto para grandes empresas como para pymes, pero también para autónomos e, incluso, particulares. Ventajas económicas, fiscales y operativas en la gestión de las flotas de cualquier negocio.

El renting se adapta a las necesidades de la flota de cualquier empresa a través de la contratación de los servicios que se estimen más convenientes: vehículo de sustitución, tarjeta de combustible, asistencia en carretera 24 horas durante los 365 días del año, cita previa, entrega y recogida del vehículo en el taller, etc.

El renting no es caro

Desde un punto de vista meramente económico, el renting constituye una magnífica herramienta para las empresas en tanto les permite liberar recursos financieros, pues el alquiler se contabiliza no en el apartado de las inversiones sino en el de los gastos. Por otro lado, al tratarse de una cuota fija todos los meses, facilita una mejor planificación en tesorería.

Además supone una despreocupación total a nivel de recursos humanos, por encargarse la empresa de renting del mantenimiento de todos los vehículos de la flota y de todo tipo de gestiones, como la contratación del seguro o el pago de impuestos, teniendo en cuenta que también puede ofrecer otros servicios, a la carta, en función de los requerimientos o necesidades del cliente. Servicios adicionales como, por ejemplo, la tramitación de recursos de multas de circulación.

El potencial cliente tiene que erradicar la idea preconcebida de que el renting es caro, pues es justo lo contrario. Es una modalidad  asequible a la vez que racional considerando la cantidad de servicios que incluye la cuota mensual, una cuota muy ajustada que las compañías de renting pueden ofertar dados sus grandes volúmenes de contratación.

Gracias al ahorro que se deriva de los mismos consiguen ofertar a sus clientes cuotas atractivas a la par que asequibles ofertas. Esta es la clave.

Renting tradicional y renting flexible

Atendiendo a una serie de características distintivas, existen dos tipos de renting, el renting tradicional o fijo y el renting flexible. El renting tradicional o fijo es un contrato de alquiler de automóviles a largo plazo con un conjunto de servicios añadidos vinculados tanto a su uso como a su mantenimiento. Con esta modalidad, el cliente elige todas las características de la flota que desea.

La compañía de renting compra estos coches y los alquila al cliente por un periodo de tiempo que puede oscilar entre los 24 y los 60 meses, acordado previamente. También se fija el número de kilómetros que el usuario estima recorrerá durante el tiempo que dure el contrato.

Además del coche, la empresa de renting ofrecerá una serie de servicios básicos con independencia de otros adicionales que el cliente podrá escoger en función de sus necesidades. La cuota a pagar mensualmente se calcula en función del valor del automóvil escogido, el plazo de utilización, el kilometraje acordado y los servicios contratados.

Para aquellas empresas que por su actividad o peculiaridades no puedan predeterminar ni el tiempo de utilización ni el kilometraje anual de su flota, se ha concebido el llamado renting flexible.

Estas empresas requieren un renting flexible cuyo coste variará en función de las dos variables citadas anteriormente, permitiendo además cancelar el contrato sin penalizaciones. En este caso, el cliente escoge una categoría de vehículo, pero la compañía de renting le proporcionará el que disponga en ese momento, que podrá ser nuevo o usado, aunque con todas las garantías.

Sin gastos de cancelación

El renting flexible se caracteriza porque el cliente no firma un contrato vinculado a un plazo o a un kilometraje previamente determinados. El tiempo de utilización del coche irá en función de sus necesidades, siendo posible cancelar el contrato en cualquier momento sin penalización alguna.

A muchos les podrá parecer que esta fórmula guarda cierto parentesco con un alquiler tradicional, pero evidentemente es mucho más competitivo y completo al seguir contando con todos los beneficios derivados del renting, mantenimiento, contratación del seguro, asistencia en carretera e, incluso, disponer de vehículo sustitutorio.

Resumiendo, el renting flexible brinda los beneficios propios del renting con las limitaciones anteriormente apuntadas, con el valor añadido de su cancelación en cualquier momento. Evidentemente esta modalidad no es una panacea, pues sus cuotas son un poco más elevadas que las del fijo, entre un 10% y un 20% más caras. Es el coste de la flexibilidad, la posibilidad de cancelación cuando se necesite. También conviene tener en cuenta que el renting flexible no suele ser rentable para periodos de tiempo superiores a 3 años.

A pesar de su mayor coste, el renting flexible basa su razón de ser en las peculiaridades de algunas empresas o negocios, que cambian de actividad con cierta frecuencia o sufren un alto nivel de estacionalidad.

En semejantes situaciones contratar un renting fijo durante varios años no resulta nada recomendable, y gracias al flexible el vehículo o la flota de vehículos dejan de ser un gasto fijo del que se puede prescindir de inmediato.

Está especialmente indicado para empresas que tengan dificultades para acceder a la financiación o cuyo volumen de negocio y nivel de crecimiento estén sujetos a cierta volatilidad, sin olvidarse de aquellos proyectos que no cuentan con plena garantía de continuidad.

También ventajas fiscales

Comparando ambas modalidades, los dos tipos, fijo y flexible, se benefician de todas las ventajas y servicios del renting, pero en el primero prima la contratación a medio o largo plazo frente a la libertad de cancelación del segundo.

Propiedades que se adaptan a diferentes requerimientos, máxima rentabilidad para una empresa estable, en contraposición a la capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes propia de ciertos negocios y actividades económicas.

Por último, desde el punto de vista de la fiscalidad, el renting también aporta ventajas. Empresas y trabajadores autónomos pueden deducirse la cuota de renting (sin incluir el IVA) tanto en el Impuesto de Sociedades como en el IRPF. Con respecto al IVA, estará sujeto al uso que se haga del vehículo, pudiendo llegar a ser deducible en su totalidad.

En el caso del autónomo hay que justificar que el vehículo esté ligado exclusivamente a la actividad profesional para deducirse la cuota, y lo mismo ocurre con el IVA. A estas ventajas fiscales no puede acogerse los clientes particulares.

Flota coches ALD

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