Emilio Botín, presidente del Banco Santander.
photo_camera Emilio Botín, presidente del Banco Santander.

Negocio

Lamela, el hotel de lujo para las sedes de Banesto y Central

Ocurrió el jueves, en la sede del Colegio de Arquitectos de Madrid, en la calle Hortaleza. Iba a ser una jornada tranquila, para hablar sobre la remodelación, otra más, de la Puerta del Sol. Pero la presencia como conferenciante del arquitecto Carlos Lamela, autor del proyecto de la conocida como 'Operación Canalejas', provocó un encendido debate con sus compañeros arquitectos a propósito de este faraónico proyecto en pleno centro de Madrid.

Impulsada por Juan Miguel Villar Mir (OHL) y financiada por Emilio Botín (Banco Santander), la 'Operación Canalejas' consiste en levantar en las antiguas sedes de Banesto y Banco Central ubicadas cerca de la Puerta del Sol (ocupan toda la manzana) un hotel de cinco estrellas, que gestionará la cadena Four Seassons (propiedad de un fondo de inversión de Bill y Belinda Gates) y un centro comercial.

Le cuentan a El Chivato que Lamela no lo pasó nada bien, ante las críticas a su proyecto que formularon colegas como José Miguel Gastón de Iriarte y Vicente Patón, presidente éste último de la Asociación 'Madrid Ciudadanía y Patrimonio', que se opone a la gigantesca obra.

Ambos arquitectos denunciaron las maniobras de todos los actores del proyecto, que han conseguido modificar las leyes de protección patrimonial vigentes para ajustarlas a la operación. Lamela, muy nervioso según los presentes, reconoció que se habían aceptado todas las exigencias de Four Seassons ante la amenaza de retirarse del proyecto.

Lamela se declaró 'fachadista', es decir, partidario de mantener sólo las fachadas de los edificios y dejar total libertad para cambiar el interior. Esto terminó por indignar a una parte de la sala puesto que, según dijeron Gastón y Patón, se han modificado varias leyes 'a la carta' para poder realizar el faraónico proyecto. Entre ellas, tratar a los siete edificios que componen la manzana como si fueran sólo uno, y poder variar las alturas de los inmuebles.

Lamela argumentó que todo se realiza  cumpliendo la legalidad y las normas dictadas por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital. Las obras han comenzado hace tiempo y se está vaciando el interior, pero respetando las fachadas de los edificios.

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