AFS Finance
photo_cameraAFS Finance

Negocio

AFS Finance, la EAF especializada en finanzas conductuales. Diez años desarrollando psicología económica para inversores

“Su tranquilidad nos importa”

 “Su tranquilidad nos importa”.

Con esta frase definimos nuestra misión principal:  la tranquilidad de nuestros clientes.

Nuestro nacimiento, en el año 2010, surge fruto de una larga trayectoria en entidades de banca privada internacional, unida al deseo de asesorar de una forma más holística y alineada con sus intereses, sus conocimientos, sus creencias y sus expectativas, introduciendo herramientas de coaching, y psicología económica en la toma de decisiones, poniendo en práctica una forma de asesorar basada en las finanzas conductuales.

La psicología financiera, también denominada finanzas conductuales, es una disciplina que complementa la teoría económica clásica, considerando que las emociones y la intuición tienen un papel fundamental en el comportamiento humano y en la toma de decisiones. Su base la encontramos en los estudios procedentes de la psicología, la antropología, la neurociencia y la sociología.

Dichos estudios, gracias a sus conclusiones, ayudan a comprender mejor el modo en que funciona el cerebro humano y revelan que, con cierta frecuencia: las personas desconocen sus preferencias, no comprenden bien los riesgos que asumen y no conocen bien o utilizan incorrectamente toda la información disponible.

Las finanzas conductuales y los diferentes estudios en economía conductual comenzaron a tener una mayor relevancia en el estudio de la toma de decisiones de inversión y en el análisis de las crisis económicas a partir del año 2002, cuando se otorgó el Premio Nobel de Economía a Daniel Kanheman, catedrático de psicología de la Universidad de Princeton. De sus estudios y publicaciones, cabe destacar Thinking, Fast and Slow (2011). En esta obra, Kanheman distingue dos sistemas de pensamiento:

El Sistema 1: pensamiento rápido, necesita poco o ningún esfuerzo, trabaja de manera rápida y automática y recibe la información en forma de impresiones, intuiciones y sensaciones.

El Sistema 2: pensamiento lento, que se centra únicamente en resolver cuestiones difíciles que requieren análisis y capacidad crítica. Se centra en actividades mentales que demandan esfuerzos, incluidos los cálculos complejos.

Por tanto, en la toma de decisiones, el Sistema 1 estaría asociado a la intuición, siendo el responsable de las impresiones y juicios rápidos. Por su parte, el Sistema 2 estaría asociado al razonamiento, siendo más lento, requiriendo esfuerzo, análisis y control.

En 2017, la economía conductual volvió a tomar un importante protagonismo con la concesión del Premio Nobel de Economía al economista Richard H. Thaler. En sus estudios, Thaler pone de relieve que los sujetos no son seres plenamente racionales y que esa racionalidad limitada, afecta a la toma de sus decisiones y por tanto al comportamiento de los mercados.

Todos estos estudios, unidos a mi dilatada experiencia especializada en asesoramiento patrimonial y financiero me ha permitido sacar algunas conclusiones: que en mercados alcistas el sesgo de exceso de optimismo se manifiesta en el perfil de riesgo de la mayoría de los inversores, siendo la ambición y la confianza las emociones que comienzan a tomar protagonismo, llevando a los inversores a incrementar su perfil de riesgo. Sin embargo, en mercados bajistas y en situaciones de pérdidas patrimoniales generadas por activos financieros que el inversor no ha estudiado o no conoce en profundidad, el sesgo de miedo a las pérdidas toma protagonismo, llevando a las personas a tomar decisiones precipitadas o poco analizadas que pueden ser poco acertadas para el largo plazo.

Para evitar riesgos que nos conduzcan a modificar nuestras decisiones, recomiendo que, al realizar el ejercicio de planificación financiera, se definan objetivos de corto, medio y largo plazo y se asignen inversiones concretas para cada plazo, con el objetivo de que las decisiones de largo plazo no tengan que verse afectada por las circunstancias del corto plazo.

En estos momentos de incertidumbre ante la evolución de la pandemia y de la situación económica a nivel mundial, las finanzas conductuales, y el análisis de los estudios sobre el comportamiento psicológico de los inversores mencionados anteriormente, puede servirnos de ayuda para tomar decisiones más racionales, y evitar que las emociones gobiernen nuestros pensamientos. Cada inversor tiene un perfil único, tiene unas circunstancias particulares, unas creencias personales y una experiencia financiera propia, por lo que los sesgos de comportamiento psicológico se manifestarán de una manera diferente en cada persona. Sin embargo, y en términos generales, hemos analizado los sesgos de comportamiento más comunes que han manifestado los inversores a lo largo de estas semanas de circunstancias excepcionales provocadas por el COVID 19. En concreto: la aversión a la pérdida, la ilusión de control y el sesgo de prueba social.

Aversión a las pérdidas

Respecto a la posibilidad de incurrir en pérdidas en las inversiones, la teoría conductual define este sesgo cognitivo como la tendencia considerar que las pérdidas pesan más que las ganancias, donde el miedo a perder algo, nos genera una preocupación mayor, que ganar algo de valor semejante y por tanto, al darle una mayor importancia, nos afecta de mayor manera.

Actualmente estamos viviendo una experiencia de elevadas pérdidas en un periodo de tiempo muy corto. Las noticias y eventos que se están produciendo continuamente, pueden hacer que un inversor sobrerreaccione y pierda la perspectiva de su inversión respecto al horizonte con el que invirtió.

Cuando esto ocurre, se pone de manifiesto otro sesgo cognitivo, denominado “efecto de miopía” que pueda llevar a los inversores a evaluar el valor de sus inversiones en el corto plazo, y modificar impulsivamente sus decisiones de largo plazo.

Mi recomendación para estos momentos es analizar la cartera con objetividad, y revisar si el perfil de riesgo es adecuado teniendo en cuenta la volatilidad actual y si la tolerancia al riesgo se ha visto modificada por alguna razón. 

Ilusión de control

Este sesgo cognitivo hace referencia a la tendencia a sobreestimar la posibilidad de influir en algo sobre lo que no se tiene ningún control. Cuando un inversor se deja llevar por este sesgo, se puede encontrar en la situación de estar asumiendo un nivel de riesgo superior al que es capaz de tolerar.

Cuando se pone de manifiesto la “ilusión de control”, existe el riesgo de errar en la interpretación de la información disponible, sacando conclusiones y análisis sesgados hacia lo que realmente interesa creer o pensar.

El mayor riesgo en estas situaciones, es realizar inversiones de riesgo sin ser conscientes de la totalidad de los riesgos inherentes.

Mi recomendación para estos momentos es hacer una lista, con la mayor objetividad posible, de lo que podemos controlar y de lo que está fuera de nuestro control. Tenemos en nuestro poder la capacidad de controlar nuestra reacción ante un suceso, pero no tenemos ninguna capacidad de controlar los sucesos.

Sesgo de Prueba Social

La economía conductual hace hincapié en que el ser humano es un ser social, que adopta decisiones en el marco de un contexto; social, laboral, familiar y económico, y este contexto influye de manera determinante en la decisión adoptada.

Estos estudios están referidos al sesgo de comportamiento denominado “Sesgo de prueba social”, el cual hace referencia a la tendencia a imitar las acciones que realizan otras personas bajo la creencia de que se está adoptando el comportamiento correcto. Este sesgo se manifiesta en las situaciones en las que los individuos no tienen definida una conducta propia o una decisión propia y se dejan guiar por los comportamientos o conductas de otras personas.

En estas situaciones ocurren dos escenarios: o bien se otorga una posición de poder o valoración superior a otro sujeto, relacionado con el “sesgo de autoridad”, o bien al comportamiento del conjunto, cuya explicación la encontramos en la teoría de masas, y que comúnmente se denomina “efecto rebaño”.

Cuando los inversores actúan siguiendo la conducta o decisiones de otros, por el mero hecho de asumir que tienen más conocimiento que ellos mismos, los inversores podrían tomar decisiones poco adecuadas para sus circunstancias personales y su perfil de riesgo, sin ser conscientes de las ventajas e inconvenientes que dicha decisión tiene para ellos.

Mi recomendación para estos momentos es aislarse de las noticias, comentarios y recomendaciones del entorno, y tomar un día de reflexión para indagar en los objetivos e intereses particulares, especificar cuales son los miedos, limitaciones y debilidades, y cuales son las fortalezas y las capacidades, en cuanto a liquidez, conocimiento de los mercados y capacidad de asumir riesgo para aprovechar las mejores oportunidades.

Cuando un inversor/ahorrador se conoce bien a sí mismo, dispone de la mejor herramienta para buscar las alternativas de inversión más adecuadas o al asesor o entidad más conveniente para su perfil.

Para que cada inversor pueda descubrir y profundizar en cuáles son los sesgos de comportamiento que con mayor frecuencia manifiesta y desarrolla personalmente, convendría encontrar un asesor que le escuche y que le cuestione: su actitud, su pensamiento y su reacción. Esta información, junto con la cultura financiera y la capacidad de comprender las inversiones que tenga el cliente, crea un marco profesional en el que el asesor tiene mayor capacidad para realizar recomendaciones de inversión coherentes con el perfil de riesgo.

En AFS Finance creemos que el asesoramiento debe aportar valor, y el inversor no debe confundir rentabilidad con valor, ni valor con precio. Nuestra metodología de trabajo se basa en tres pilares, un profundo estudio y análisis del cliente, asesorar en función de sus verdaderos intereses y necesidades y establecer una relación de confianza a largo plazo.

Ofrecemos dos tipos de servicios: un servicio de asesoramiento patrimonial integral  para clientes de banca privada, cuyos honorarios están vinculados con el patrimonio asesorado, y un servicio de asesoramiento puntual integral o específico dirigido a todas aquellas personas, grupos familiares o empresas que, con independencia de su patrimonio, busquen la opinión de un asesor financiero especializado e independiente, que se centre en atender su necesidad puntual.

En cuanto a las expectativas de rentabilidad, nuestros clientes están satisfechos y alcanzan rentabilidades acordes a su perfil de riesgo. En concreto, en 2020 tenemos clientes con rentabilidad positiva y prueba de ello, es que nuestra cartera modelo publicada en el Concurso de Carteras Modelo de Rankia se sitúa en una rentabilidad del 2.03 % a 14 de mayo 2020.

En AFS Finance estamos orgullosos del resultado de nuestro trabajo, y la mejor prueba de ello, es la satisfacción, fidelidad y confianza de nuestros clientes, así como la evolución de nuestras carteras asesoradas, preservando capital como principal objetivo.

Le invitamos a conocernos personalmente en una primera reunión sin coste.

Si quiere más información al respecto pinche aquí.

 

 
Comentarios
Somos ECD
¿Quieres formar parte de ECD?