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Negocio

“Damos La Cara”: La empresa familiar española se une para reconstruir el país

Se trata de un movimiento ciudadano que nace para visibilizar la importancia del 89% del tejido empresarial en nuestro país

España ha superado la crisis sanitaria con gran dolor y esfuerzo. Ahora, nuestro país se enfrenta a una grave crisis económica que será posible remontar con el empeño de todos, pero en especial con el empuje de un sector muy concreto: las empresas familiares, que suponen el 89% del tejido empresarial de nuestro país. 

Conscientes de esta responsabilidad, varias decenas de empresarios familiares han creado el movimiento ciudadano Damos La Cara, una iniciativa que alza la voz a la sociedad para que no olvide la labor tan esencial que llevan a cabo estas compañías en cualquier rincón de España. Su contribución, tanto social como económica, es vital para la reconstrucción del país

Pilar fundamental en la reconstrucción 

“Es momento de mantener las distancias, pero justamente ahora tenemos que estar muy cerca, como una familia. Las familias cuidan unos de los otros y superan los obstáculos muy juntos. Toca dar la cara”. Así se expresan los trabajadores y empresarios de las empresas familiares de España en un vídeo editado para difundir el movimiento #DamoslaCara.

Con esta iniciativa, la empresa familiar española se une para afrontar la crisis y para demostrar que son un pilar fundamental en la recuperación económica y social. 

Carmen, Ana, Manuel, Jorge, Ferrán, Yolanda.. son algunos de los directivos que se han sumado a esta iniciativa. En este tiempo de confinamiento, han trabajado duro para mantener un compromiso entre trabajadores y empresarios con proveedores, clientes y toda la sociedad. Y todos unen fuerzas por un fin común: "Como empresa familiar tirar para adelante y salir más fuertes que lo que éramos antes", afirma. 

“La esperanza está ahí” 

Es el caso de Ana, directora de una empresa de mazapanes. Ella cuenta su experiencia

“Este confinamiento ha sido muy duro porque son 58 familias las que dependen de esta empresa, muchos de ellos amigos y compañeros. Por eso, hemos creado una tienda online para vender un producto de pastelería en Toledo capital y durante el estado de alarma lo hemos llevado al cliente. Una de las cosas peores que he llevado ha sido mantener esa distancia de seguridad con empleados a los que quería abrazar. La esperanza está ahí, hay que cogerla con las dos manos, no soltarla y hacer todo lo posible para mantenerla. No solamente por nosotros, sino por los que nos han pasado el testigo, por los que ya no están y por lo que vienen detrás que son el futuro”.

El movimiento no es una idea surgida en la desescalada, sino que nació al inicio de la crisis provocada por el COVID-19. Varias asociaciones territoriales de empresas familiares propusieron visibilizar la actividad de sus socios para mostrar su apoyo ante los problemas sanitarios y económicos locales. Desde entonces, el movimiento Damos La Cara no ha dejado de crecer.

“Siempre hemos tenido muy buen clima, pero yo creo que estos momentos duros, de incertidumbre, de crisis... te hacen darte cuenta más todavía de la piña que tienes", afirma uno de los empresarios integrados en este movimiento. 

 

¿Por qué dan la cara? 

Algunos de los motivos por los que estos trabajadores y empresarios “Dan la cara”, son los siguientes: 

  • En España el 89% de las empresas son familiares.
  • El 67% del empleo privado en España lo genera la empresa familiar.
  • La empresa familiar aporta el 57,1% del PIB en nuestro país.
  • La longevidad media de las empresas familiares es de 33 años, mientras que en las empresas no familiares la media es de 12 años.
  • Las empresas familiares han demostrado ser las más solidarias, resistentes y las que más han invertido en tiempos de crisis.
  “Ahora más que nunca, apostamos por potenciar el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones, uno de los pilares fundamentales para la recuperación de nuestra sociedad”, expresan desde esta plataforma. /p>

Y es que, para muchos de estos empresarios, el miedo no les ha paralizado sino que les ha motivado para trabajar con más sentido de responsabilidad.  “Haber vivido esta experiencia ha hecho que aceleremos muchos de los proyectos que teníamos en mente”, indican alguno de los directivos de Damos la Cara. 

Sin siglas políticas 

Este movimiento no tiene siglas políticas. Son trabajadores y empresarios que forman parte de compañías familiares, entidades cuya fortaleza se plasma en una mayor resiliencia y solidaridad en tiempos de crisis porque tienen el compromiso de salvaguardar el negocio familiar levantado por generaciones pasadas, y porque conocen su responsabilidad para mantener los puestos de trabajo de sus empleados. Detrás hay muchas familias. 

Esta iniciativa está abierta a cuántos ciudadanos quieran sumarse cuyo objetivo es reflejar la pluralidad de proyectos de empresas que van desde compañías centenarias que han sido capaces de ir adaptándose a la realidad de cada momento, hasta iniciativas innovadoras que apuestan por el desarrollo tecnológico, la sostenibilidad y la internacionalización como vía de crecimiento.

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