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photo_camera Financiación y el desarrollo económico.

Negocio

La financiación y el desarrollo económico en la “nueva” normalidad

La iniciativa Smart Finance de la Red “Maat International Global Ventures” (MIGV)

Santiago Jiménez Barrull, en el marco del encuentro de la Red Mundial “Maat International Global Ventures” (MIGV) en Ginebra en los días 2 y 3 de Marzo de 2021, ha presentado los resultados de Prospectiva del Panel de Expertos de Financiación Sostenible –Smart Finance-. Una Red de Financiación de Proyectos centrada en la “Economía Circular” con presencia en más de 30 países y que ha movilizando recursos para proyectos sostenibles con una estimación de inversiones en los próximos 5 años en más de 50B Euros.

Las preguntas claves a responder durante el encuentro se han centrado en qué ocurrirá cuando el mundo retorne a la “nueva normalidad” tras la pandemia. En la opinión de Santiago Jiménez Barrull, todavía tendremos que enfrentarnos a muchas interrogantes. ¿Volverán a crearse los empleos destruidos? ¿Volveremos a viajar de nuevo? ¿Cómo será la recuperación? Lo que se ha puesto de manifiesto es una nueva división social y económica mucho más profunda que ha acentuado disparidades entre trabajadores, fundamentalmente jóvenes, y los empleos menos cualificados. Se han evidenciado también enormes fragilidades en los sistemas de salud pública; la precariedad del empleo y una división y brecha digital que ha creado enormes barreras en las cadenas de producción y distribución de la sociedad a nivel global.

La solución de los gobiernos –tanto en Europa como en los Estados Unidos- ha sido diseñar e instrumentar enormes programas de ayuda en torno a programas de deuda pública.

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En los últimos meses el desarrollo económico a nivel mundial, como resultado de la situación de “emergencia climática” declarada a principios de 2020 y posteriormente como consecuencia del nuevo mundo “post pandemia” COVID-19, se ha formalizado en torno a dos estrategias: la “descarbonización” de la economía y la “digitalización” como los pilares de un nuevo modelo de crecimiento económico, estrategia empresarial, organización social

Para ello, inicialmente se han instrumentado distintos fondos donde su eje principal es la estrategia europea NEXTGEN. El presupuesto a largo plazo de la Unión Europea junto con NextGenerationEU, instrumento temporal concebido para impulsar la recuperación, será el mayor paquete de estímulo jamás financiado a través del presupuesto de la UE. Un total de 1,8 billones de euros que pretenden ayudar a reconstruir la Europa posterior al COVID-19, que será más ecológica, digital y resiliente.

La Comisión Europea presentó el proyecto de recuperación “Next Generation EU” (NGEU)

En el mes de julio el Consejo Europeo alcanzó un importante acuerdo político, aprobando fondos de 750.000 millones de euros (390.000 en ayudas no reembolsables y 360.000 en préstamos). Este acuerdo significa una oportunidad para la transformación de las economías de los Estados y las regiones de la Unión Europea para hacerla sostenible desde el punto de vista energético y medioambiental así como más inclusiva y más resiliente ante futuras conmociones. La prioridad deben ser la inversión contra el cambio climático y la digitalización, canalizada a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) dotado con 672.500 millones de euros.

Este nuevo escenario a nivel Europa está en línea con el nuevo paquete de estímulos de la Administración de Biden por un importe de 1,9 Tn USD orientados a impulsar la economía en torno al desarrollo sostenible y el cambio climático, como prioridad salir de la crisis y sentar las bases de la recuperación.

Igualmente, a nivel doméstico el Gobierno español ha desarrollado el Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en el que se traza la hoja de ruta que permita alcanzar una recuperación y transformación económica sólida, inclusiva y resiliente.

Dicho plan a nivel nacional se inspira en la Agenda 2030 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, lo que permitirá reforzar aún más las políticas diseñadas para consolidar un modelo de crecimiento económico equilibrado, inclusivo y sostenible.

En buena medida, todas estas estrategias se realizarán a través del impulso de nuevas infraestructuras e iniciativa público-privadas en torno a nuevos “endeudamientos”, ya sea a través de formalización de fondos para préstamos, avales, y otras fórmulas de financiación. Y en menor medida, ayudas directas como la solución a los problemas de crecimiento económico y el llamado “reforzamiento de los balances empresariales”.

En cualquier caso, en este nuevo contexto de “endeudamiento global” es evidente que las bases de cualquier Sistema Financiero implican que la financiación concedida deberá asumir un cierto grado de riesgo. De esta manera, resultaría irreal que para cualquier préstamo, no importa cuán irracional o disparatado fuera, la propuesta o la iniciativa pudiera en cualquier circunstancia ser recuperable, y los resultados se traducirían en un sistema absolutamente irreal.

Es por ello por lo que, en este nuevo escenario de endeudamiento global para la transformación del modelo productivo, es preciso sentar las bases para establecer un nuevo modelo de innovación financiera que no cree la falsa ilusión de que cualquier préstamo podría ser recuperable por parte de un proveedor, entidad financiera o por parte de las propias Administraciones Públicas, independientemente de las condiciones del proyecto a financiar; o del prestatario que reciba la financiación sin considerar y evaluar adecuadamente la viabilidad del proyecto, así como la racionalidad y finalidad del mismo.

Ante toda esta situación, es evidente en cualquier caso que la propia lógica de racionalidad económica empresarial ante una decisión de inversión ha cambiado; los horizontes temporales de recuperación de esta economía; o los criterios y condiciones de aportación de garantías, quitas o refinanciaciones.

Asimismo, con nuevos elementos y nuevos retos, será preciso considerar en este nuevo marco de transformación de la economía y de la sociedad, en base a la financiación pública que va a caracterizar la “nueva normalidad”, el poder ajustar nuestras empresas y nuestros negocios a los nuevos requerimientos normativos y legales; habrá que revisitar no solo el Código Civil, o las responsabilidades previstas en el Código Penal, sino incluso la propia Ley General de Subvenciones y la penalización/criminalización prevista en el uso de fondos públicos –independientemente de la naturaleza o procedencia de los mismos- y, que como es sabido considera a partir de 10.000 Euros un “desvío o fraude de subvenciones”, la no aplicación a la finalidad que estaban previstas esa financiación- cuando además es más que previsible que prácticamente cualquier financiación bancaria va a tener un componente de fondeo público –ICO, COFIDES, CERSA,…- y es conocida la dificultad –por no decir imposibilidad- prever en este contexto de incertidumbre y volatilidad de la propia tecnología y las estrategias empresariales establecer un Plan de Negocio

Empresarial a 5 años, y poder predeterminar que ninguna de las variables o partidas a financiar del plan de negocio van a cambiar –más allá de esos 10.000 Euros-.

En cualquier caso, la calidad y alineamiento de estas inversiones en nuevas infraestructuras con los nuevos objetivos y prioridades de la economía sostenible van a ser mucho más importantes que la cantidad y cuantía de la financiación que se concedan. Es por esto que la redefinición, reposicionamiento y lanzamiento de nuevas iniciativas empresariales no solo serán una necesidad, sino que constituyen un imperativo para cualquier negocio, ya sea tradicional o emergente, en este nuevo marco de la transformación de la economía, la sociedad y la tecnología, que dará soporte al modelo productivo que conocíamos hasta ahora.

En opinión de Santiago Jiménez Barrull durante las conclusiones de la nueva Plataforma de Financiación “Smart Finance”, durante el encuentro de la Red Mundial “Maat International Global Ventures” (MIGV) durante los días 2 y 3 de Marzo en Ginebra; necesariamente requerimos diseñar y construir soluciones en torno a nuevos modelos de “innovación financiera”, y abordar esta nueva “normalidad” caracterizada por un futuro donde la digitalización, el cambio climático y el distanciamiento social requieren de nuevas estrategias; nuevos modelos de negocio,… en nuevos sectores de actividad –hasta ahora en muchos casos desconocidos-; en torno a la economía circular, el hidrógeno como nuevo combustible; el rediseño de la movilidad, del trabajo y de la educación; y donde estos problemas “globales y en red” requieren necesariamente de soluciones “globales y en red”; donde el nuevo papel de la innovación financiera para “project finance” y “project equity” se estructurará en su mayor parte en torno a la desmaterialización vía la “securitización” de las inversiones; la estrategia de transformación de los modelos de negocio y la generación de nuevos productos y servicios hacia una economía “descarbonizada”; y la digitalización y transformación de cadenas de valor empresarial en “redes de valor”, como los “tres pilares” a redefinir y a alinear en un nuevo mundo líquido, cambiante e incierto pero donde también los yacimientos de las nuevas oportunidades empresariales, sociales, e incluso geopolíticas surgirán precisamente desde ese nuevo entorno emergente y no en modo alguno de los supuestos “racionales” y ventajas competitivas del mundo conocido y “normal” del que venimos.

(*) Santiago Jiménez Barrull es empresario e inversor español y dirige Maat International Group presente en más de 30 países y que promueve la financiación de iniciativas innovadoras y de “economía circular” para el desarrollo económico sostenible que ha promovido la Red Mundial MIGV.

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