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Irene Montero y su Ministerio de Igualdad

“Los niños, las niñas y los niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a conocer que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren y que eso es una forma de violencia"

Irene Montero.
photo_camera Irene Montero.

Ministra en “intento de hacernos sentir sucios a muchos padres, abuelos y también a los mismos niños, estos últimos con sus mentes previamente trastornadas al punto "TODOS" rechacemos, también los niños carantoñas, caricias y besos en su piel" 

Comienzo, sin quitar ni añadir una palabra a las frases pronunciadas por Irene Montero en su intervención en el Congreso en la Comisión de Igualdad: 

“Los niños, las niñas y los niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a conocer que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren y que eso es una forma de violencia" dijo Montero en la comisión de Igualdad en la que defendió también el derecho de los menores "a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana basada, eso sí, en el consentimiento". 

Declaraciones cuanto menos penosas y lamentables, no inesperadas por proceder de "esta ministra" de Igualdad y que llevan a la conclusión, dando por hecho que el nivel de conocimientos a que se refiere son de responsabilidad y del departamento que dice dirigir, es razonable que estos niños educados en dichos conocimientos darán la respuesta sexual adecuada en sus relaciones, eso sí, "consentidas" en tanto así lo desean. 

Lo dicho anteriormente aclara que lo que siempre entendí como “pederastia” y a tenor de las declaraciones de la ministra era un concepto "equivocado" siempre que al niño, niña o niñe se le proporcione un nivel adecuado de educación sexual que confirmen que su consentimiento en ese tipo de relaciones con adultos es adecuado e incluso óbice de fomentar

Sin ánimo alguno de cargar personalmente contra pobre esta mujer, solo puedo entender tal atrocidad en una mente perturbada, sucia o inducida por ideologías disolventes de nuestros instintos naturales en este “intento de hacernos sentir sucios a muchos padres, abuelos y también a los mismos niños, estos últimos con mentes previamente trastornadas al punto "TODOS" rechacemos, también los niños, nuestras carantoñas, caricias y besos en su piel" 

Hasta ahora siempre había interpretado las ocurrencias Dña. Irene Montero como un producto elaborado por el departamento que cree dirigir y como refuerzo fomentado por este gobierno, donde todavía permanece, actuando como señuelo y desviar nuestra atención de las barbaridades, mentiras y mezquindades del sujeto que lo preside. A modo de ejemplo de sus innumerables chorradas tenemos el intento, “solo a priori absurdo” de marcar como ideal del comportamiento de los "humanos de condición y sexo macho o varón" y como característica especial "SER BLANDENGUES", o también que orinen en cuclillas con los pantalones a altura de los tobillos. (!!! Dios nos asista !!!). 

Punto y aparte merecen las declaraciones de esta ministra sobre el derecho de las chicas mayores de 16 años a abortar sin permiso de sus padres, otra atrocidad  en cualquier caso o supuesto de la que, para mi sorpresa, encuentro declaraciones complementarias de Núñez Feijóo y Díaz Ayuso, del primero sobre la inconveniencia de abortar las niñas de 16 años sin permiso paterno (entiendo que con permiso cambia la cosa) y de la “segunda”, lo innecesario de dicho permiso, declaraciones ambas que más parecen hechas más bien por comadres ideológicas de Dña. Irene. 

No es la primera vez que cuestiono el estado mental de esta persona, una muchacha que llegó a ocupar sin saber "con exactitud" con que méritos, y que partiendo de una atalaya profesional como cajera de tienda ascendida a la dignidad y responsabilidad (un decir) de dirigir todo un departamento ministerial. 

Importante destacar que tan absurdas, en la mejor interpretación de tales ocurrencias son avaladas por el consejo de ministros capitaneado por su inefable presidente conocido como Dr. Sánchez que dan para un libro de anécdotas del disparate y para lo que solo encuentro como explicación plausible que este impostor, mentiroso y narciso sujeto mantenga a esta infeliz por considerarla, como dije anteriormente fusible o señuelo a la penosa o mejor escandalosa y trágica desgracia de un mandato plagado de insensatez y mentiras. 

Añado por último que en el caso de "esta ministra" es claramente perceptible un especial comportamiento, más bien inquina contra la subespecie de machos humanos, patología psicológica llamada "misandria" y conocida también como “hembrismo” contra nosotros, hombres que todo indica quiere "ablandar". Insisto de nuevo no tengo nada personal contra esta muchacha que, desde que tengo conocimiento elicitó en mí cierta ternura por entender era un juguete usado y roto desde el momento de su ascenso a una responsabilidad para la que, en modo alguno, sus manifiestas “incapacidades" le podrían afectar. Opino que hacerla seguir en el cargo de ministra o que ella estime está obligada a ello en nuestro servicio es un flaco favor que se hace así misma dado su penoso y real sentido de la realidad.

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