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Pienso, luego existo

El globo terráqueo en mitad de la mesa es clave para entender la filosofía de la vida global del presidente de honor de Garrigues.
photo_camera Filosofía.

“Cogito ergo sum” (pienso, por lo tanto soy) decía una máxima griega,- lo de “existo” sería una traducción empleada por Descartes en su “Discurso del método” que iniciaría el Racionalismo allá por el S.XVII., pensador que entendía que la existencia misma, no era necesariamente resultado del pensamiento, por lo que como sistema empezó por pensar que todo podría ser falso, -duda metódica-  para posteriormente deducir que su “yo” era algo, luego le acoplaría la realidad que se hace concreta al mismo (objetividad de la existencia).

Posteriormente Nietzche en el S.XIX y dice que la primera premisa de Descartes, el “pienso” no estaría probada, lo que no dejaba de ser un planteamiento nihilista con el consiguiente riesgo de entrar en el irracionalismo, lo que Descartes llamaba el “genio maligno” que haría que las cosas evidentes pudiesen no serlo para otras personas.

Viene a cuento lo anterior respecto a las actuales elecciones en Cataluña, -a las cuales había decidido por mera salud mental, no dedicarle ni cinco minutos- evitándome así el esperpento de un espectáculo dantesco, que rechazando la misma “razón”, el statu quo y la realidad  imperante,  no ceja en poner en el pedestal la ilógica humana, como intentando aseverar en pleno S.XXI que “la Tierra sigue siendo redonda”, pretendiendo perpetuar así un agonizante “proceso” ya más bien “mental” que material o físico, pues la terca realidad político-social-económica y jurídica, tanto a nivel local, nacional e internacional (instituciones, gobiernos, consejos y tribunales -incluyendo el TEDH, que ya se ha pronunciado dos veces al respecto-) han dejado patente que no es viable, plasmándolo judicialmente el TS con los propios “políticos presos”, a lo que habría que sumar la clara decadencia económica con la “fuga de empresas” (exactamente igual que pasó previamente en Quebec, de las cuales solo volvieron un 10%), que sin duda incide y amplia los nefastos efectos de la actual pandemia, a lo que habría que sumar el claro enfrentamiento con la mayoritaria población contraria a dicha romántica, peligrosa, costosa e incierta aventura independentista en un mundo caracterizado precisamente por la globalización y la interdependencia, equivalente a algo así como ir contra corriente en su persistencia de recrearse en el romanticismo y sus caducos libros de caballerías, quijotismo del malo en suma al no tener nada de altruista y sí mucho de “intereses creados” por algunos, ignorando en todo caso que la premisa mayor del Triste figura era precisamente “desfacere” entuertos, y no crearlos.

Es obvio que tanto en la filosofía y sus premisas, como en el derecho positivo, no encontraremos la razón de esa obcecada y visceral tendencia de ese considerable millón y medio de votantes en ignorar las leyes de la gravedad que rigen para el resto de los seres humanos. Esa es la exclusiva razón de este artículo, tendente a encontrar mi “yo” y el de la “mayoría” social”, frente a esa otra “masa” opuesta de población también considerable a la que se refería Schopenhauer en abstracto y definiría nítidamente después Nietzsche, que plasmaría también posteriormente Ortega y Gasset en su obra “La rebelión de las masas”, donde estas, a cambio de estar alineadas con obediencia ciega, pediría su bienestar y la materialización de sus ideales y deseos nihilistas con el consiguiente riesgo de caer en el irracionalismo.

Esa masa, plásticamente podría decirse que después de hundirse el barco con dirección a Ítaca por pura impericia y temeridad del timonel que jugaba a ser más astuto incluso que Ulises, quien salvándose -salvo en lo económico pues quedó cacareando y sin plumas- los dejó a la deriva-, tripulación que para evitar el naufragio e ir así al hades de Neptuno siguiendo el sutil cántico de las sirenas, da la impresión que opta ahora por la otra “leyenda de Ícaro” para así escapar  ahora de Creta y de su malvado Rey; para ello, precisaban unos nuevos “Dédalos” (padres de la patria) aún más temerarios que les provean ahora de alas (a lo Redbull) para aislarse de esa realidad terrestre y así poder tocar ya no solo la parra, sino también el Sol con la única base de esas persistentes trágicas y erróneas premisas archiconocidas de: “pueblo, raza, lengua y territorio”;  y aun siendo conscientes qué esas frágiles alas de cera, se derretirán al intentar lograr ese objetivo tan inviable como inexistente, intentarán consolarse en el placer que dure ese breve aunque nuevamente fantasioso vuelo, y dirán que habrá valido la pena, (algo así como el caballo de madera volador de Quijote)  pues al menos tienen la certeza que al final, en el peor de los casos, podrán aterrizar en la insula de la áspera “roca” del fracaso y de los lamentos, que es esa otra cara de la moneda a la que irremediablemente también tienen predilección, con la que  gozan y también se identifican: el sentirse incomprendidos, represaliados, derrotados.

Inconscientemente sin saberlo, se apoyan en Nietzche, Schopenhauer, Wagner, y en la supuesta mal interpretada teoría del superhombre como hicieron erróneamente otros nacionalismos, cuando en realidad estos personajes eran contrarios a la masa por tender a  mezclar la élite con la vulgaridad con el único objetivo de equipararla, de donde procedería la democracia y la consecuente imbecilidad parlamentaria; aunque sí coinciden con ellos en la vertiente de seguir a supuestos espíritus superiores, “genios” que enseñan el camino al resto, líderes que paradójicamente solo se forjarían en estados fuertes  y autoritarios.

Veamos estos supuestos líderes, sus premisas y aseveraciones, así como su supuesta lógica, y su viabilidad para poder concluir si verdaderamente estamos en el mundo real o en las sombras de la caverna de la Republica de Platón, lo cual viene al dedo para dudar de nosotros mismos y así buscar esa supuesta realidad que viven ellos y que a nosotros se nos escapa o no sabemos ver dicha iluminación ilustrada, único camino para llegar a dilucidar posteriormente quien de ambas bandos  podría estar errado:

- Afirmaciones de ERC: vamos por la “autodeterminación” y por la “amnistía” como temas estrella; aspectos legalmente inviables a nivel nacional e internacional. Posteriormente Junqueras pide un triunfo el 14-F “ahora que el objetivo es posible”, y así dar sentido a “su encarcelamiento” pues entregó su libertad por el país, es decir supedita toda la realidad social a su “yo” y situación personal solo por él provocada pues tenía libre albedrío al ejecutar los hechos por los que es un político preso y no a la inversa como pretenden hacernos creer; “es una venganza su  condena por parte del Estado” (insinúa una prevención general, cuando en realidad por imperativo de la C.E., se le aplica una prevención especial, eso sí, supeditada a asumir su culpabilidad en vez de seguir amenazando que “volveremos a hacerlo”), ello al margen de confundir “la acción” contra el Estado con “la reacción” del mismo ante el mayor ataque constitucional previsto. Obsérvese que en el juicio ante el TS algunas defensas lo planteaba como un juicio a las fuerzas y cuerpos de seguridad (juzgar el efecto). La realidad: la mitad de sus votantes ya descartan la opción unilateral, e incluso él mismo lo aseveró varias veces.

- Afirmaciones de JxCat: Los más irreflexivos, (más incluso que la CUP que ya cuestiona igualmente la unilateralidad incluso con una mayoría social como también lo manifestaron casi la generalidad de los presos). Su líder fugado, que no exiliado, con lo cual evitamos un insulto a los republicanos del 39 y a la misma inteligencia, puesto que además su acción es más comparable a un golpista, y aun así ahora se permiten comparar a Illa con Franco, a la vez que se identifican ellos frente a los del 155 (nuevo error al confundir de nuevo la reacción con la acción previa solo por ellos tramada y realizada). Finalmente Jordi Sánchez, indica que “nuestra libertad personal no se vende por la renuncia a la libertad colectiva. No aceptamos chantajes”. ¿A qué libertad colectiva se estará refiriendo?, no a la de la mayoría de catalanes, menos a la de Séneca al expresar su máxima: “Seamos esclavos de la Ley para ser libres” que es la primera premisa de la democracia, lo cual nos llevaría a la acertada reflexión de Las Partidas de Alfonso X  “El Sabio”. “la teoría del tirano” moldeando y alterando la ley en vigor y la voluntad de la mayoría, pues no resta para serlo el haber accedido al poder de forma democrática”. Vender niebla y humo fascista en la 23ª mejor democracia del mundo según sólidos parámetros internacionales duro es de roer y precisa unos oyentes muy sordos y ciegos por muy picaros que sean los oradores.

- Finalmente indican que no quieren gobierno del PSC ni de los Comuns, pues no quieren el modelo ya no solo de España, sino de Barcelona”, lo cual equivale a reconocer la división y enfrentamiento ideológico y social del país, es decir, en su claro síndrome del emperador, en su inmadurez en suma, de la que nos quieren hacer partícipes como si fuera un mero “sopar dels idiotes”, pretenden imponer un modelo “único”, el suyo, “totalitario” y “desconocido” en suma, pero que indiciariamente apunta a un sistema bolchevique y anarquista. Una especie de rebelión en la granja.

En definitiva, lejos de perder el tiempo, deseo que el artículo haya servido  para centrar mi nuestro “yo” que no es precisamente el de “ellos”, sacando como conclusión que la Filosofía, pese a querer arrinconarla y excluirla tanto la izquierda como la derecha de los planes de estudio, (al igual que el derecho constitucional), - y estos son los tristes resultados-, vemos que sirve para ubicarnos, para confirmar nuestra propia existencia, y para sacar a relucir las tentaciones manipulativas de los políticos, tanto de los que nos gobiernan en base a la Ley que nos hemos dado democráticamente todos, como de esos otros, que “pisando la ley” positiva en vigor, y en base a un supuesto derecho natural, y una pretendida “lege ferenda” republicana inexistente, pretenden hacer un quimérico mundo mejor para “ellos”, precisamente esos que  no saben o sirven ni para ponerse de acuerdo en legislar una simple ley electoral.

Quizás para evitar esa necesaria jornada de “reflexión” en una decisión de la que pende el delicado futuro inmediato de Cataluña, fruto y resultado de quienes la han llevado a su momento histórico más bajo desde la Guerra Civil, aunque digan que la aman, -amores que matan supongo-, hayan decidido “inicialmente” apelar ahora a San Valentin y al frágil corazón evitando así la “razón” (si bien después querían desdecirse con su clásico digo, Diego resultado de sus banales luchas internas, acusando de nuevo al eterno y maléfico Estado de imponer su criterio). El único problema podría ser que la bella Catalina ya fuese antaño desposada y no a escondidas precisamente.

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