Política

El Centro identificó a Francia y Alemania como los países más convenientes donde interceptarlo

El CNI diseñó un operativo de “vieja escuela” y con medios electrónicos para detener a Puigdemont

Claves desconocidas de la operación: ha sido decisiva la indiscreción de un diputado finlandés, el coche del ex president estaba ‘fichado’, contactos directos con la ‘policía constitucional’ alemana

Paul Bekaert y Carles Puigdemont.
photo_cameraPaul Bekaert y Carles Puigdemont.

La detención de Carles Puigdemont en Alemania no fue un golpe de fortuna, sino una operación de meses de duración en la que el CNI combinó el uso de medidas electrónicas de vigilancia con técnicas de seguimiento de la ‘vieja escuela’. La clave, resaltan desde ‘La Casa’, fue la paciencia de los espías españoles.

Los agentes del Centro Nacional de Inteligencia que llevan meses siguiendo de forma exhaustiva los pasos del ex president Carles Puigdemont conocían al dedillo sus rutinas, sus protocolos, sus preferencias y hasta sus manías.

Según desvelan fuentes conocedoras de la operación, los miembros enviados desde España para el operativo no se separaban en ningún momento de su objetivo. Desde hace meses, controlaban completamente los movimientos de su entorno. Allá donde iba el ex president, allí estaban miembros del CNI y de Información del Cuerpo de Policía Nacional.

Ha sido, explican, una operación de seguimiento como las de antes, “de la vieja escuela”. Un seguimiento en persona en el que también se recurrió a modernos “medios electrónicos” de espionaje que las fuentes evitan especificar.

Objetivo: detenerle en Alemania o Francia

El desenlace fue el que había deseado el Centro desde el inicio de la vigilancia: que a Puigdemont se le detuviese durante su tránsito por Alemania o Francia, dos países cuyos servicios de inteligencia mantienen “excelentes” relaciones con los espías españoles.

La detención se produjo finalmente en Alemania. La colaboración alemana ya estaba pactada de antemano entre el CNI y el BND. Si Puigdemont ponía un pie en Alemania mientras estuviese activa una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE), la policía germana le arrestaría sin miramientos. Y así ocurrió.

El CNI, según las fuentes consultadas, contó con el apoyo no sólo del BND, sino del BfV, la división de inteligencia interna alemana. Una policía ‘constitucional’ que vela por la estabilidad política de los Landers y que nació precisamente para evitar crisis de soberanía como la de Cataluña. La afinidad entre la inteligencia española y alemana, en ese sentido, es máxima.

La psicosis de Puigdemont

Sin embargo, Puigdemont se mostró esquivo y precavido desde el primer momento en que llegó a Bélgica. El seguimiento al que fue sometido –no sólo por los servicios secretos españoles- alertó al político y a su entorno. Según ha sabido ECD, su equipo de seguridad vivía en una constante “psicosis” aunque contasen con la protección legal que le ofrecía el Gobierno belga.

La presión del espionaje español aumentó la intensidad de las contramedidas de Puigdemont, pero también provocó fallos en su estrategia. Uno de los más graves fue responsabilidad de un aliado: el diputado finlandés Mikko Karna.

La indiscreción finlandesa

El pasado 19 de marzo, Mikko Karna anunció en sus redes sociales que el ex presidente catalán viajaría a Finlandia el 22 de marzo. Pero además incluyó la fecha en la que abandonaría el país nórdico: el día 24 de marzo. Datos suficientes como para que los investigadores españoles pudiesen discernir, con dos días de antelación, si se trataba de un viaje real o de un señuelo.

Y es que, tal y como relatan fuentes conocedoras de los detalles de la operación, en los últimos meses el equipo de Puigdemont comenzó a jugar al despiste con los espías españoles anunciando viajes que luego no se producían. Estos movimientos consiguieron distraer en alguna ocasión a los agentes.

En los cuatro meses que duró el exilio belga de Puigdemont, el ex president sólo se atrevió a desplazarse a Dinamarca y Suiza, dos países relativamente ‘amigos’ y donde no era previsible que se le presentaran problemas legales. Pero hubo muchas tentativas de viaje que acabaron siendo meras estratagemas para despistar a sus vigilantes.

Esta vez no fue el caso. Tanto CNI como Policía pudieron diseñar una operación quirúrgica con varios días de antelación a la llegada de Puigdemont a Finlandia.

El Plan B de Puigdemont falló

Pese a que su viaje quedó expuesto a la opinión pública tres días antes de su aterrizaje en Helsinki, el equipo de Puigdemont tenía diseñado un plan alternativo de escape en caso de que la situación se complicase.

Cuando el político catalán llegó a la capital finlandesa no existía ninguna ‘euroorden’ activa contra él, permitiéndole una libertad de movimiento total. Pero a sabiendas de que España podría hacer un movimiento sorpresa y activar su detención aprovechando su estancia fuera de Bélgica, el ex president tenía un ‘Plan B’.

El plan consistía en disponer de un coche de total confianza allí donde se encontrara, de forma que si se le cerraban puertos y aeropuertos pudiese salir del país por carretera.

El Renault Espace negro con matrícula belga en el que fue detenido había salido por carretera hacia Helsinki días antes de la llegada de Puigdemont a esta ciudad. Un trayecto de aproximadamente 35 horas. Anteriormente también había estado en Dinamarca y Suiza acompañando al ex president.

Un vehículo fichado por el CNI

Lo que no tenía claro el entorno de Puigdemont es que ese Renaul Espace lo conocía perfectamente el operativo del CNI desplegado en Bélgica. El vehículo, al parecer, es propiedad de un colaborador cercano del catalán.

La desconfianza de su equipo de seguridad había llevado a optar por esta solución, tras descartar la adquisición de un vehículo propio en la modalidad de renting para evitar que pudiera ser manipulado previamente por algún servicio de inteligencia.

El CNI ya había detectado el vehículo en sus anteriores salidas de Bélgica y sabía que era la vía de escape de Puigdemont si todo se complicaba. Y era, además, la vía más factible para detenerle por carretera durante su tránsito por Alemania o Francia.

Cuando el pasado viernes la euroorden se activó y Puigdemont desapareció de Helsinki, el CNI ya sabía que su intención era volver por carretera utilizando el Renault Espace. También lo sabía el BND y la Policía alemana, los ‘cómplices’ de España en la detención.

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