Política

Los ‘beltzas’ de la Ertzaintza se han hecho asiduos del mítico cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo: sobre todo, de su bar

La relación Ertzaintza - Guardia Civil ha mejorado desde la llegada de Patxi López al gobierno vasco. Los agentes autonómicos tienen abiertas las puertas del acuartelamiento de Intxaurrondo y son habituales las conversaciones en el bar del mítico cuartel de Intxaurrondo.

Según las fuentes consultadas por El Confidencial Digital, con la llegada de Patxi López al gobierno vasco han variado algunas conductas en la relación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sobre todo, entre la Guardia Civil y la Ertzaintza.

Concretamente, esta relación es cada vez más habitual dentro de los muros de Intxaurrondo. Las mismas fuentes explican que siempre ha existido el trato, aunque ahora “se ha intensificado”. “Ahora es normal ver varias furgonetas de ‘beltzas’ –unidades antidisturbios de la Brigada móvil de la Ertzaintza- dentro del acuartelamiento de visita”, aseguran. Aunque sus movimientos están limitados a zonas comunes como el bar del recinto.

Otra consecuencia positiva es que se ha incrementado la colaboración a través de la Central Operativa de Servicio (COS). Los ertzainas realizan cada vez más comunicaciones para identificar vehículos sospechosos por sus matrículas, realizar avisos varios o, incluso indicar su posición en los controles de carretera con mayor precisión.

A pesar del mayor ‘hermanamiento’, los guardias civiles consultados por este confidencial afirman que aún falta mucho camino por recorrer y señalan que, “a pesar de que los protocolos lo contemplan, tenemos prohibida la entrada de los Tedax –técnicos en desactivación de explosivos-“en los lugares donde se ha producido un atentado de ETA. Fue el caso del asesinato del inspector Eduardo Puelles, en Bilbao, donde la investigación corre a cargo únicamente de la Ertzaintza.

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