Política

En contra de la estrategia de García-Margallo

El Gobierno abandona la mano dura con Gibraltar: no aplicará el derecho a veto

El ministro Dastis ha transmitido a Fabian Picardo que España renuncia a boicotear acuerdos de la UE por el Brexit que afecten al Peñón

Alfonso Dastis.
photo_cameraAlfonso Dastis.

España tendrá la última palabra en cualquier acuerdo de la UE sobre el Brexit que afecte a Gibraltar. Lo anunció en diciembre el negociador con Londres, Michel Barnier, y lo ha ratificado esta semana la Comisión Europea. Pese a esa posición de ventaja, Alfonso Dastis ha transmitido al Peñón que no boicoteará ningún tipo de pacto que afecte a la colonia.

“Si a nivel comunitario se llega a un buen acuerdo con Reino Unido, no se va a echar atrás por Gibraltar”. Con estas palabras define un alto cargo de Exteriores la estrategia negociadora del Ministerio, y del Gobierno de España, en lo que respecta al Brexit y a las cuestiones en las que esté implicado el Peñón.

La misma fuente explica a El Confidencial Digital que Alfonso Dastis ya ha transmitido esta postura a las autoridades de la colonia, tanto a finales del año pasado como ahora que la Comisión Europea ha confirmado el derecho a veto de España: “La negociación es conjunta y se está contando también con Gibraltar”.

En ese sentido, y en referencia a las últimas informaciones que hablaban de conversaciones secretas con el gobierno del Peñón, para negociar entre otras cosas la gestión conjunta del aeropuerto de la Roca, desde Exteriores afirman que “existe interlocución directa”, pero “sin secretos” y con un mensaje claro: “No vamos a boicotear ninguna resolución del Brexit para presionar a Gibraltar”.

Interesa rebajar la tensión

En el Ministerio de Exteriores, y también en Moncloa, son conscientes de que, a día de hoy, “interesa rebajar la tensión” con el Peñón e, incluso, aumentar la cooperación con la colonia y también con el Reino Unido.

La amenaza del narcotráfico en la zona del Estrecho, que afecta por igual a los pueblos del Sur de Cádiz como a Gibraltar, es un buen ejemplo de la necesidad que tiene el Gobierno de mejorar las relaciones con el Peñón: “Ya estamos trabajando de forma conjunta para enfrentarnos a ese desafío. Hay que ponérselo más difícil a las mafias”.

Esta misma semana, la Policía colaboró con las autoridades gibraltareñas para identificar y arrestar a un delincuente sobre el que pesaba una orden europea de detención. Un “trabajo en equipo” que fue aplaudido a los dos lados de la Verja.

El propio gobierno de Gibraltar, de hecho, también ha frenado en seco sus reivindicaciones y las acciones hostiles de antaño: “Saben que ahora España tiene la última palabra y han rebajado claramente el tono”.

Reino Unido ayudó con Cataluña

Si desde la colonia se ha abandonado la actitud beligerante de antaño, Reino Unido se ha convertido, desde finales de 2017, en uno de los principales aliados de España frente al desafío independentista de Cataluña.

En Exteriores reconocen que Londres tiene muy presente el precedente de Escocia, y tanto el gobierno de Theresa May como el Partido Conservador británico “han dado a España apoyo en todo momento”.

La primera ministra fue una de las primeras autoridades europeas en pronunciarse contra el desafío soberanista de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, declarando públicamente, apenas unos días después del 1-O: “Reino Unido jamás reconocerá la independencia de Cataluña”.

Adiós a la estrategia Margallo

Con esta nueva postura respecto a Gibraltar, en plena negociación del Brexit, Alfonso Dastis acaba definitivamente con la estrategia que marcó su predecesor, José Manuel García-Margallo, para intentar lograr la soberanía española del Peñón.

Ese objetivo, explican en Exteriores, se mantiene vigente, pero el Gobierno tiene claro que no se va a conseguir a través mensajes hostiles, ni presionando a la colonia mediante unas negociaciones que se están desarrollando al más alto nivel europeo.

Las fuentes consultadas concluyen que, tratar de “sacar ventaja” de algo tan delicado como el Brexit, por la vía de bloquear acuerdos para intentar forzar así una cesión de la soberanía que “no se va a lograr de un día para otro”, no es el camino que seguirá el Gobierno de aquí a 2019, cuando se anuncie el pacto definitivo de separación entre Londres y Bruselas.

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