Política

¿Por qué no avisó la Guardia Civil a la policía de Gibraltar? La zodiac que perseguía a los narcotraficantes tenía un radio-transmisor con las baterías descargadas

La persecución en caliente de la lancha de los delincuentes por aguas del Estrecho de Gibraltar desencadenó la detención de los cuatro agentes de la Benemérita. Se reincorporaron a sus puestos de trabajo sabiendo que las provocaciones de la policía del Peñón van a continuar.

El caso de los cuatro agentes de la Guardia Civil ha llegado hasta el extremo de una cuerda de la que se tira y afloja continuamente. Fuentes cercanas a los agentes implicados han contado a El Confidencial Digital que las provocaciones de la policía gibraltareña son constantes, pero que en esta ocasión los miembros del Instituto Armado han salido perdiendo. 

El relato que hacen los cuatro guardias civiles de lo sucedido entre las 19.45 horas del lunes día 7 y las 23.00 de ese mismo día difiere de la nota oficial enviada por el  ministerio del Interior a los medios de comunicación. Efectivamente, comenzaron la persecución de una embarcación sospechosa por aguas del Estrecho. Pero llegado el momento de avisar a las autoridades gilbraltareñas no hubo notificación alguna.  

La causa, según fuentes consultadas por El Confidencial Digital, fue que el equipo de radio- transmisión que lleva la lancha neumática tenía las baterías descargadas. La nota difundida por el gobierno español añadía que los agentes realizaron señales acústicas y luminosas para advertir a las autoridades del Peñón, extremo también desmentido por el máximo responsable de la policía gibraltareña. 

Una vez en tierra, los agentes siguieron persiguiendo a los delincuentes hasta que fueron detenidos. Su sorpresa fue mayúscula cuando la policía en vez de ayudarles les detuvo y confiscó sus armas. Escoltados en caravana fueron llevados a dependencias policiales. Allí cada uno tuvo que identificar su arma. 

La  historia no acaba aquí. Aclarado el incidente `in situ´ la policía gibraltareña condujo a los agentes a otra embarcación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Pero no en tierra. Si no a una milla y media de distancia.  

Reintegrados en sus puestos, los cuatro agentes del Instituto Armado comentan que éste es sólo un episodio más. Las provocaciones van a seguir.  

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