Política

Se sienten abandonados y rechazan nuevas elecciones

Joaquim Forn lidera una revuelta de ex consejeros contra Puigdemont

Están presionando por carta al ex president para que este sábado acepte a Elsa Artadi como candidata a la Generalitat

Joaquim Forn, a la izquierda de la imagen junto a Puigdemont.
photo_cameraJoaquim Forn, a la izquierda de la imagen junto a Puigdemont.

A Carles Puigdemont empiezan a abandonarle los que fueron sus colaboradores más próximos en el Govern. Después de que Elsa Artadi negociara por su cuenta con la dirección del PDeCAT, ahora han sido tres ex consejeros encarcelados los que le exigen que permita la formación de gobierno en Cataluña. Un movimiento que tiene un actor principal: Joaquim Forn.

;Según explican a El Confidencial Digital fuentes próximas a la negociación entre el PDeCAT y ERC para que haya investidura en Cataluña antes del 22 de mayo, el ex consejero de Interior ha decidido marcar distancias con Puigdemont y exigir abiertamente que el ex president dé un paso atrás para evitar nuevas elecciones autonómicas.

Forn, uno de los antiguos integrantes del Govern que viajó con Puigdemont a Bruselas tras la aplicación del artículo 155, decidió regresar a España para “no dejar solos a los Mossos” y “dar la cara” ante la Justicia. Una decisión que le llevó directamente a la prisión de Estremera, donde permanece desde el pasado mes de noviembre.

En todo este tiempo, el ex consejero ha esperado a que su situación procesal mejorase una vez que se formara nuevo gobierno, pero la inamovilidad de Puigdemont, que ha vuelto a reclamar su candidatura a la Generalitat, ha impedido cualquier avance en ese sentido. Una postura, la del ex president, que ha sido clave en la nueva actitud de Forn.

Presiones desde la cárcel

El ex titular de Interior, explican desde su entorno, se ha cansado de esperar y, además, se siente abandonado por Puigdemont. Por ese motivo, ha decidido dar un paso al frente y presionar, desde la cárcel, para que el ex president admita, al fin, que no puede volver a gobernar.

Con ese objetivo, de hecho, le ha escrito varias cartas desde Estremera, que ahora han trascendido. Una iniciativa que también han seguido los también ex consejeros Jordi Turull y Josep Rull. Toda una ofensiva que no ha pasado desapercibida en Berlín, donde Puigdemont ha convocado a la dirección de JxCAT el próximo sábado para tomar una decisión sobre su futuro.

Las fuentes consultadas por ECD explican que tanto el PDeCAT, como la familia de Forn, han sido decisivas en la decisión del ex consejero de marcar distancias con Puigdemont: “Le han hecho ver que si no hay Govern, no va a mejorar su situación procesal ni va a acabar el 155”. Dos argumentos que han calado hondo en el que fuera uno de los máximos colaboradores del ex president.

Objetivo: investir a Artadi

A esta estrategia de presión desde Estremera, impulsada por Forn pero también respaldada por Turull y Rull, se han sumado dirigentes del PDeCAT y otros miembros del antiguo Govern, que se han movilizado para torcer el brazo a Puigdemont y que haya nuevo gobierno regional en los próximos 15 días.

La antigua Convergència, pero también ERC, tienen claro que la única solución viable es proponer un candidato a la investidura que pueda ser “elegible”. Y la mejor posicionada es la otrora mano derecha de Puigdemont: Elsa Artadi. Los ex consejeros de la Generalitat, e incluso Jordi Sánchez, la avalan como futura presidenta.

Ese mensaje se lo trasladará la dirección del Grupo Parlamentario de JxCAT el próximo sábado al ex president, en la reunión que éste ha convocado desde su “exilio” en Alemania. Las fuentes consultadas por ECD explican que el objetivo es que “permita desbloquear la situación” y se pueda formar nuevo gobierno en Cataluña.

Puigdemont es consciente de estas intenciones y, pese a mantener el control del Grupo Parlamentario, su discurso ha ido perdiendo fuerza. Tanto, que desde su propio partido muchos creen que finalmente cederá. Entre otras cosas, porque cada vez tiene menos apoyos e incluso sus más leales están divididos.

Una circunstancia, esta última, que, unida a la presión de los ex consejeros y a lo apretado del calendario para evitar nuevas elecciones, puede provocar que el ex president finalmente ceda, tal y como llevan meses reclamándoles desde el PDeCAT y ERC.

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