Política

Los puntos oscuros del tiroteo en Leiza. Inteligencia informa de que no hay ‘comandos’ de ETA en la zona, el chaleco antibalas fue colocado en el suelo y disparado tres veces

Las primeras investigaciones apuntan a que se trata de un montaje. Los especialistas de la Guardia Civil que intentan recomponer lo ocurrido durante la madrugada del pasado domingo en Leiza (Navarra) descartan casi con total seguridad que se produjera un tiroteo con pistoleros de ETA. Consideran lo ocurrido como “algo muy raro”.

Según fuentes de la investigación a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, estos son los datos que se están estudiando y con los que se trabaja para esclarecer lo ocurrido:

-- El servicio de asuntos internos de la Guardia Civil tomó declaración el pasado domingo por la tarde, en torno a las 20.30 horas, a Salvador Meléndez, que se encuentra hospitalizado en el hospital de Navarra, en Pamplona con una fractura de cúbito en su brazo izquierdo. El agente volvió a insistir en su primera testificación: “Me dispararon unos encapuchados”.

-- No obstante, el equipo de investigación del instituto armado trabaja con varias pruebas que apuntan a que todo es un montaje del agente.

-- Su chaleco antibalas tenía tres impactos de bala. Los primeros exámenes de balística indican que la trayectoria es descendente. Es decir, los disparos fueron hecho de arriba hacia abajo y se trabaja con la posibilidad de que la prenda estuviera colocado en el suelo.

-- Tras realizársele las correspondientes pruebas radiológicas, no se han hallado hematomas ni contusiones en el cuerpo del agente que demuestren que fue tiroteado a una distancia corta (el tiro en el brazo estaba hecho a un metro de separación).

-- Se ha realizado una consulta interna a los servicios de Inteligencia para comprobar si hay movimiento terrorista por la zona. El resultado ha sido negativo: no hay en principio comandos en la población aunque se trate de una localidad considerada como ‘abertzale’.

-- Los casquillos y los impactos encontrados en el lugar de los hechos se corresponden con la munición que le falta al guardia civil de su dotación. Los expertos consideran, por tanto, que son sus propias balas.

-- Y un último dato, fuentes de la investigación aseguran que un ‘comando’ de ETA hubiera rematado al agente en el suelo y no le hubiera dejado herido en un brazo.

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