Política

El incidente del helicóptero español que sobrevoló el yate de Mohamed VI rumbo al Peñón de Alhucemas ha despertado en Exteriores el temor a un nuevo Perejil

El Peñón de Alhucemas, una de las antiguamente conocidas como plazas de soberanía españolas en el norte de África, ha estado a punto de ser la causa de un problema serio en las relaciones entre España y Marruecos, debido a las quejas de Mohamed VI por el vuelo de un helicóptero español entre Melilla y el Peñón. En el ministerio de Exteriores, la preocupación ha sido intensa.

El incidente ocurrió a mediados de junio, cuando el helicóptero que abastece a la guarnición de Regulares de Melilla, en vuelo hacia el Peñón para cumplir con sus funciones, sobrevoló en dos ocasiones, en días distintos, el yate en que tomaba vacaciones Mohamed VI, propiedad de un amigo del monarca.

Para ir de Melilla al Peñón de Alhucemas y cubrir la distancia de ochenta kilómetros que separa ambos puntos, el helicóptero ha de sobrevolar aguas y territorio de soberanía marroquí, cuestión que se puede hacer en virtud de un acuerdo firmado entre España y Marruecos. Cabe recordar que el Peñón de Alhucemas y otras plazas menores de soberanía son los únicos territorios del Estado español que dependen directamente del Gobierno central, sin otra instancia política –comunidad o ciudad autónoma, municipio- intermedia.

A Mohamed VI le molestó especialmente el hecho de que el helicóptero volara muy bajo. El monarca alauita, al contrario que su padre, Hassán II, es particularmente afecto al norte de Marruecos, región tradicionalmente hostil a la corona marroquí, y gusta de pasar sus vacaciones relajándose y practicando deportes acuáticos en la costa mediterránea de Marruecos, ante todo en torno a Cabo Negro, por más que la costa mediterránea de Marruecos sea mucho menos extensa que su franja litoral atlántica.

Como fuere, las quejas de Marruecos llevaron a la suspensión de los vuelos y a la petición expresa de disculpas por parte del Estado Mayor de la Defensa, hasta que, finalmente, tras una negociación entre las partes, se volvió a poner en marcha el sistema de abastecimiento a la guarnición destacada en Alhucemas.

El incidente ha causado grave preocupación y turbulencia en Exteriores, según fuentes diplomáticas consultadas por El Confidencial Digital, que señalan asimismo la molestia personal manifestada por el propio ministro Moratinos ante un incidente potencialmente grave. Tras lo acontecido en torno al islote Perejil en 2002, el ministro no quiere ningún problema que tenga que ver con las plazas de soberanía.

Lo ocurrido se juzga particularmente inoportuno por diversos motivos: en primer lugar, implica un fallo de la principal directriz de la política de Exteriores hacia Marruecos, consistente en no dar motivo de descontento al monarca alauita, para que no se enturbie el actual idilio bilateral hispano-marroquí. A cambio, el descontento crece en Madrid hacia el cesante embajador en Rabat, Luis Planas.

En segundo lugar, episodios como el recientemente acaecido vuelven a poner de manifiesto las discordancias que existen en el propio ministerio: si bien la política oficial pasa por la defensa de estas plazas menores de soberanía, buena parte de altos cargos consideran que la cesión a Marruecos de algunos o todos de estos lugares (Peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera e islas Chafarinas, y renuncia al islote Perejil) sería un ejercicio ventajoso de realismo político, si bien cabe indicar que no pocos diplomáticos expertos en el Magreb consideran estas plazas como una ventaja estratégica de cara a cualquier negociación con Marruecos.

Por último, según informan fuentes diplomáticas a este diario, la reacción de Mohamed VI puede ser interpretada dentro de una escalada de gestos reivindicativos por parte de Marruecos para ganar soberanía sobre las plazas menores y también sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Con todo, en este punto, las mismas fuentes consultadas por El Confidencial Digital quitan importancia a los carteles de “Melilla ocupada” colgados en el mes de abril en la frontera marroquí con la ciudad autónoma.

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