Política

El acuerdo se aplicará en todos los municipios de Cataluña

Pacto PDeCAT-ERC: reconquistar Barcelona para convertirla en “Capital de la República Catalana”

La caída libre de Ada Colau abre la puerta a un gobierno independentista que necesitaría el apoyo de la CUP

Concejales de PDeCAT y ERC cuelgan una pancarta en el Ayuntamiento de Barcelona.
photo_cameraConcejales de PDeCAT y ERC cuelgan una pancarta en el Ayuntamiento de Barcelona.

A la espera de que Quim Torra dé marcha atrás en su órdago de situar a cuatro golpistas en su Govern, las direcciones del PDeCAT y ERC insisten en que “hay pacto” para un Govern estable en Cataluña. Un acuerdo fruto de unas durísimas negociaciones, durante meses, que no se han centrado únicamente en evitar nuevas elecciones autonómicas. Y que tiene entre sus objetivos ‘recuperar’ Barcelona.

Según explican a El Confidencial Digital dirigentes de ambas formaciones, el objetivo inmediato es llevar a las municipales esa alianza. No con coaliciones electorales, siempre buscadas por el PDeCAT, sino formando gobiernos bipartitos que, con el apoyo de formaciones locales o con la CUP, puedan mantenerse al frente de los ayuntamientos durante cuatro años.

Pactos de gobierno por toda Cataluña

Tanto los ex convergentes como ERC tienen claro que el crecimiento de Ciudadanos en la región también se notará en las elecciones municipales del año próximo. Y, por ese motivo, están diseñando cuál va a ser su estrategia para blindar los ayuntamientos que ya tienen y alcanzar el gobierno en aquellos en los que ahora se encuentran en la oposición.

Con este escenario de “independentistas contra unionistas”, los dos partidos son conscientes de que deben extender el discurso del procés a los pueblos: “Ahora, el mensaje que tenemos que llevar es que, después de consolidar en la Generalitat un Govern de la república, ahora toca ampliar los gobiernos municipales que defiendan lo mismo”.

Esos “gobiernos de la república” por toda la región, explican las fuentes consultadas, son “imprescindibles” para la construcción de un “país independiente”.

Es una advertencia que, a lo largo del próximo año, se repetirá de forma constante para movilizar a un electorado secesionista cansado de tantos procesos electorales.

Barcelona, “Capital de la República”

Dentro de esta estrategia, PDeCAT y ERC se han marcado un objetivo prioritario: recuperar para la causa independentista al Ayuntamiento de Barcelona, en manos de la antigua Convergència hasta 2015, cuando Ada Colau arrebató la alcaldía a Xavier Trías.

La caída en todas las encuestas de En Comú, y el auge de Esquerra, hacen posible alcanzar ese gobierno municipal, aunque los republicanos deberían contar con el apoyo del PDeCAT y también de la CUP. E, incluso con ese acuerdo tripartito, es posible que no estuviera garantizada una mayoría separatista.

Conscientes de ello, ERC y PDeCAT ya se han puesto a trabajar para convertir a Barcelona en la verdadera “Capital de la República”. Un slogan que están empezando a emplear a nivel interno y que se utilizará durante la campaña de las municipales.

Que haya Govern estable, clave

Todos estos planes, reconocen las fuentes consultadas, serían “más factibles” si el actual Govern de la Generalitat, con Quim Torra al frente, se mantiene, por lo menos, hasta mayo de 2019, cuando se celebran las elecciones locales en toda España.

En ERC, en ese sentido, se ha trabajado “a muerte” para garantizar cierta estabilidad política en Cataluña hasta entonces. De hecho, los republicanos han arrancado al PDeCAT el compromiso de no realizar una nueva Declaración Unilateral de Independencia, al menos por el momento.

Las direcciones de ambos partidos, sin embargo, no las tienen todas consigo. Son conscientes de que “una cosa es lo que pactemos nosotros, y otra lo que decidan Torra y Puigdemont”. En ese sentido, no descartan que el nuevo president, por orden de su antecesor, actúe por libre y ponga en un nuevo aprieto a las dos formaciones.

El propio Torra, de hecho, parece querer dar la razón a los dirigentes de la antigua Convergència y de ERC que dudan de él: se ha saltado el pacto de ambas formaciones para no incluir golpistas en su Govern, provocando que Rajoy no haya firmado el decreto de nombramiento y se mantenga, al menos de momento, el 155.

Ambos partidos esperan que el president dé marcha atrás esta semana, para que el nuevo Ejecutivo catalán eche a andar con normalidad. Una condición indispensable para que los planes del PDeCAT y de los republicanos de cara a las municipales puedan realizarse.

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