Política

Incluyendo el acercamiento de presos de ETA

Pedro Sánchez llevaba meses negociando con el PNV a cambio de apoyarles el nuevo Estatuto

Con la mediación activa de Zapatero, aceptó reconocer la “identidad nacional vasca” y les ofreció convertirse en los intermediarios entre Madrid y Barcelona

Pedro Sánchez fue investido ayer presidente, después de prosperar su moción de censura contra Mariano Rajoy gracias, fundamentalmente, al apoyo del PNV, confirmado el mismo jueves. Los nacionalistas vascos, decisivos para llevar al líder socialista en La Moncloa, llevan un año escuchando ofertas desde la calle Ferraz.

Según revelan a El Confidencial Digital fuentes conocedoras de esas largas negociaciones entre PSOE y PNV, nada más registrar la moción de censura Pedro Sánchez y su equipo ofrecieron a los nacionalistas vascos mantener los Presupuestos aprobados por el Gobierno Rajoy, así como la transferencia de la competencias de Prisiones.

Una exigencia, esta última, que Íñigo Urkullu llevaba reclamando a Mariano Rajoy desde el verano pasado y que, pese a la respuesta más o menos afirmativa del ya ex presidente, no se había concretado en todos estos meses.

El compromiso del PSOE de hacer realidad esa reclamación ha sido clave, pero los contactos “vienen de mucho antes”, según las fuentes consultadas por ECD

Contactos desde la victoria en las primarias

En concreto, esas fuentes cuentan que Pedro Sánchez, aunque de forma muy discreta, llevaba cerca de un año hablando con el PNV: “Los contactos no son de ahora. Lo ocurrido es el resultado de un trabajo de meses. Desde que ganó las primarias, se marcó como objetivo ganarse a los vascos”.

El secretario general del PSOE, reconocen desde su propio entorno, era consciente de que, más allá de las posibles alianzas con Podemos o con Ciudadanos, necesitaba acercarse a los nacionalistas. Y, con el desafío soberanista en pleno auge en Cataluña, su única opción era el PNV.

Sánchez vio el partido de Urkullu y de Ortuzar como la única vía posible para llegar a La Moncloa “si se presentaba la oportunidad”. Pese a lo dicho en la campaña de las primarias, descartó presentar una moción de censura nada más regresar a Ferraz; pero “preparó el terreno para estar listos ante cualquier varapalo judicial al PP”.

Intermediarios entre Madrid y Barcelona

El objetivo del líder socialista parecía más que complicado, porque coincidía con un nuevo pacto del Gobierno y el PNV para aprobar el techo de gasto, y además en mitad de unas nuevas negociaciones para blindar las cuentas de 2018.

Sin embargo, el entendimiento entre Moncloa y Ajuria Enea empezó a desmoronarse después del verano, cuando el desafío soberanista de Cataluña se intensificó, hasta dar el paso de convocar el referéndum independentista para el 1-O, con la declaración unilateral de independentista, y la posterior aplicación del 155.

Fue entonces cuando “Pedro vio una oportunidad”. Consciente de que los nacionalistas vascos tenían que hacer equilibrios para no enfrentarse al Gobierno pero tampoco al PDeCAT y ERC, redobló la interlocución, tanto con Íñigo Urkullu como con Andoni Ortuzar, para plantearles un gran pacto, que les convertiría en los “intermediarios entre Madrid y Barcelona”.

En concreto, Sánchez ofreció al PNV que el País Vasco se convirtiera en el “ejemplo” de lo que podría ser Cataluña si abandona la vía unilateral. Un proyecto que, desde el minuto uno, sedujo en Ajuria Enea.

Acercamiento de presos, “identidad nacional vasca”

Para convertir a Euskadi en referente del nacionalismo, también en Cataluña, Pedro Sánchez se comprometió a cumplir dos reivindicaciones: el acercamiento de presos de ETA tras la cesión de las competencias de Prisiones y, sobre todo, desbloquear la aprobación de un nuevo Estatuto claramente nacionalista.

En Ferraz sabían, gracias a la información aportada por la líder del PSE, Idoia Mendía, que PNV y Bildu negociaban un nuevo texto estatutario en el que se reconocía la “nacionalidad vasca” y la “voluntad popular” para decidir el futuro de Euskadi. Un articulado que Sánchez está dispuesto a aceptar con un “pequeño retoque”.

En concreto, afirman las fuentes consultadas, el secretario general del PSOE ya ha transmitido a Urkullu y Ortuzar que, se tendrán que “pulir” los términos antes citados, pero está dispuesto a blindar la “identidad nacional vasca”.

Zapatero, implicado en las negociaciones

Esa fórmula, que recuerda mucho a la “nación catalana” que quisieron incluir Pasqual Maragall yJosé Luis Rodríguez Zapatero en el Estatuto de Cataluña, tiene “el mismo padrino”: el ex presidente del Gobierno.

Así lo aseguran a ECD las fuentes consultadas, que explican que Zapatero, que ha protagonizado un intenso acercamiento a Pedro Sánchez desde el pasado verano, ha estado “más que implicado” en las negociaciones entre Ferraz y Vitoria. Una participación, la del ex jefe del Ejecutivo, que ha resultado clave.

Sánchez y Zapatero han convencido a Urkullu y Ortuzar de que esa reforma del Estatuto Vasco “será la herramienta y el modelo para negociar con PDeCAT y ERC y lograr una solución al desafío independentista”.

Promesa que ha resultado clave para que el PNV haya dejado caer a Mariano Rajoy y haya llevado al líder socialista a La Moncloa.

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