Política

Rajoy decidió ocupar un asiento en la grada durante la final de la Eurocopa porque no tenía entrada para acceder al palco VIP con su hijo

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, acudió el pasado domingo al estadio Ernst Happel acompañado de su hijo mayor para presenciar la final de la Eurocopa. El líder de los ‘populares’ decidió ocupar un asiento en la grada porque la organización sólo le había dado una entrada.

Fuentes cercanas a Rajoy explican que el líder del PP quiso acudir con su hijo mayor, Mariano, a la final de Viena que disputaron España y Alemania. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) había cursado una invitación personal para él para que acudiese al palco de autoridades junto a Zapatero, los Reyes o la Infanta Elena, entre otros.

El presidente del PP accedió a la zona reservada para ser entrevistado por Cuatro. Cuando vio que no había espacio para su hijo, decidió entonces renunciar al palco VIP y ocupar una localidad en la grada del estadio, mezclado con algunos aficionados españoles. Juntó a Rajoy y su hijo estuvieron su equipo de seguridad y el equipo de prensa que suele acompañar al líder del principal partido de la oposición.

Por otra parte, Rajoy decidió recorrer las calles de Viena horas antes del comienzo de la final de la Eurocopa. Testigos presenciales explican que fueron muchas las personas que se acercaron para fotografiarse con él o pedirle un autógrafo. Algunos, incluso, le gritaban “Presidente, presidente” o le decían que él iba a llevar la suerte para el combinado nacional ya que allí también estaba “el gafe de Zapatero”.

Durante su paseo por las calles de la ciudad austriaca, el equipo de seguridad informó a Rajoy de que un autobús les estaba esperando en un ‘punto de encuentro’ para recogerles y llevarles junto al resto de autoridades al estadio vienés.

Trescientos metros antes de este punto, cientos de personas rodearon a Rajoy y su equipo personal decidió que había que coger un taxi para no llegar tarde a la salida del autobús, relatan estas personas que fueron testigos de la escena. Finalmente, el taxista austriaco no cobró el desplazamiento (de apenas trescientos metros) a Rajoy.

Vea a continuación una de las fotografías de Rajoy con un grupo de aficionados españoles en las calles de Viena:

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