Política

Los gestos de Zapatero, analizados: usa variedad de sonrisas (amortiguada, auténtica, triste y falsa, de labios tensos) pero exhibió una “mirada feroz” cuando habló de la crisis

El presidente del Gobierno exhibe gran variedad de sonrisas cuando habla en público, en función de los distintos temas que aborda. Pero su rostro cambia cuando habla de la crisis económica, y en esos momentos exhibe una “mirada feroz”.

Son algunos datos de un estudio sobre el lenguaje no verbal de Rodríguez Zapatero, llevado a cabo durante tres meses de principios de 2010, a partir de las informaciones de la segunda edición del Telediario de TVE, realizado por las especialistas Imelda Rodríguez Escanciano y María Hernández Herrarte, profesoras de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

A modo de conclusión general, Rodríguez Zapatero mostró un comportamiento distinto, con una carga de agresividad mucho mayor, cuando trató temas relacionados con la crisis financiera y económica. Aunque de todos los tipos de mirada prevalece la firme y franca, con valores muy superiores a la media, la mirada feroz (que denota agresividad y enfado) sobresalió de forma especial hablando de la crisis.

Agresividad ante la crisis

Emocionalmente, se le vio menos alegre cuando trató temas acerca de la crisis y también más colérico, neutro y preocupado, en primer lugar, cuando habló de temas de política nacional, de economía y, en tercer lugar, de crisis.

Los movimientos en conjunto desvelan que en los discursos sobre la crisis económica hubo mayor índice de movimientos agresivos, aunque no apareció especialmente nervioso, pero sí menos firme que en su disertación sobre otros temas (política nacional, internacional, otros temas económicos o cultura).

Otras conclusiones del estudio sobre la gestualidad de Rodríguez Zapatero son las siguientes:

-- Sonrisas. Gran variedad, en función del tipo de discurso. La sonrisa amortiguada (disimula la inexistencia de sentimientos positivos) fue la más habitual en la temática social (pena de muerte, aborto, día de la mujer, pobreza y familia) (50%) y en crisis (37,5%). La sonrisa auténtica apareció en la mayoría de los casos aunque en menor medida al hablar de crisis (25%), cuando también afloró la sonrisa triste y la falsa en un 6,25% de los casos. La sonrisa de labios tensos (que camufla la verdad) pudo verse en un 33,3% cuando trató de política nacional (terrorismo, situación del juez Garzón, homenaje a los cuerpos de seguridad fallecidos en 2009, etc.) y un 12,5% sobre la crisis económica.

-- Variedad de movimientos de brazos. Sobresale la posición de brazos abiertos en crisis (63,6%), política internacional (UE, reunión con los líderes progresistas en Londres, secuestro de cooperantes en Mauritania, Haití, participación en la Cumbre Africana) (53,8%) y temas sociales (50%). Los brazos cruzados los mostró más cuando habló de crisis (9%). Sobre esta temática, apareció en más ocasiones colocándose el puño de la camisa (18,1%).

El gesto del anillo y los puños cerrados

-- Movimiento de manos. No demasiado acusados pero sí variados. Las palmas hacia arriba destacaron cuando habló de crisis (9,5%) al igual que el gesto del anillo (23,8%). Los puños cerrados aparecieron más veces en discursos asociados a la política económica y social.

-- Los movimientos de dedos más significativos fueron el dedo índice amenazador (gesto que suelen utilizar los políticos cuando muestran actitudes agresivas en el transcurso de discusiones airadas, como una vara simbólica con la que golpean a sus enemigos), que apareció más veces (25%) cuando habló de la recesión económica. Usó el gesto del anillo (actitud centrada y reflexiva) todas las veces que habló de cultura y el 75% del tiempo que habló de crisis.

 

-- El presidente realizó un movimiento de pecho cuando habló de crisis que no se encuentra en el resto: se trata de la posición de representación del ‘yo’ relacionada con la asunción de responsabilidad, posición en la que pudo vérsele en un total de ocho ocasiones.

Autoridad y credibilidad

-- Apariencia. Correcta adecuación a la imagen presidencial. Ha utilizado mayoritariamente el traje de chaqueta en tonos oscuros con corbata, vestimenta formal que otorga autoridad y credibilidad.

-- Corbatas. Se ha decantado por el azul y el granate en un porcentaje alto, dos colores que transmiten credibilidad y, en el caso del granate, alusión al centro político (la combinación de dos gamas cromáticas alude simbólicamente a dos tendencias políticas opuestas: el rojo y el azul).

-- Complementos. Ha utilizado la alianza, visible en un porcentaje alto de apariciones, que otorga estabilidad y apela al valor de la familia. Menos, los gemelos, que sitúan en una esfera socio-económica superior y puede anular la identificación con el telespectador medio.

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