Política

“Que se j... Carmen Calvo”: la frase del entorno de Echenique que se ha callado Alberto Garzón

El líder de IU mantuvo en secreto el plantón de Podemos a la vicepresidenta y se enteró por la ministra Montero de que era Pablo Iglesias el que no cogía el teléfono

Alberto Garzón y Pablo Echenique.
photo_cameraAlberto Garzón y Pablo Echenique.

En la turbulenta negociación entre el PSOE y Podemos para formar un gobierno de coalición, Alberto Garzón actuó como convidado de piedra casi hasta el final, cuando decidió intervenir. Y sus gestiones estuvieron a punto de propiciar el acuerdo, impedido por la exigencia de Iglesias de controlar Empleo. Ahora, en Izquierda Unida han decidido no permanecer callados.

Lo demostró la dirección de IU el viernes, cuando emitió un contundente comunicado culpando tanto al PSOE como a Podemos de la falta de Gobierno y pidiendo un acuerdo programático para desbloquear la investidura. No ha sido, sin embargo, la única reacción hostil contra sus aliados de la formación morada.

Contar lo que ha pasado

Según cuentan al Confidencial Digital  miembros de la dirección de IU, desde el partido, y desde el entorno más próximo a Alberto Garzón, han decidido “airear” los detalles de una negociación que califican de “desastrosa” para así retratar a todos sus protagonistas.

El domingo, El País publicó mensajes y ofertas que se intercambiaron entre PSOE y Podemos a lo largo de los últimos días, y también confirmó la mediación a última hora de Garzón.

El líder de Izquierda Unida, explican sus colaboradores, siguió en primera persona las negociaciones, “y se ha tenido que callar muchas cosas”.

“Que se j... Carmen Calvo"

Ahora, sin embargo, y después de que se hayan difundido las propuestas de ambos partidos, las exigencias de Pablo Iglesias y Pablo Echenique, e incluso mensajes personales de los diferentes negociadores, en IU creen que ha llegado el momento de que “todos asuman responsabilidades y se sepa la verdad”.

En ese sentido, aseguran que ya el sábado 20, día en que se iniciaron formalmente las negociaciones, “todo empezó cruzado”, por la actitud mantenida por Echenique antes de reunirse con la vicepresidenta Carmen Calvo, en una primera toma de contacto que resultó muy “negativa” para las conversaciones posteriores.

Efectivamente, y tal y como se ha publicado, el ex número tres de Podemos dio plantón a la vicepresidenta, retrasándose hora y media en su cita en un hotel de San Sebastián de los Reyes, programada para las seis de la tarde.

Cuando cargos de IU preguntaron por los motivos de ese retraso, y desde el equipo de Echenique contestaron que había sido premeditado, para exigir una vicepresidencia para Irene Montero. La frase que acompañó a esa revelación fue la siguiente: “Que se joda Carmen Calvo”.

Pablo Iglesias no cogía el teléfono

Una vez que Calvo confirmó a Echenique que Montero no sería vetada como vicepresidenta, el secretario de Organización de Podemos acudió a la cita y se pusieron en marcha las negociaciones, aunque sin ningún tipo de avance.

Las fuentes consultadas por ECD reconocen que hasta el martes “hubo conversaciones”, pero sin verdadero interés de llegar a un acuerdo. Ya ese día, por la tarde, se retomaron “de verdad” las negociaciones, con una nueva cita, para el miércoles por la mañana, entre Calvo y Echenique.

Ese día, el PSOE anunció, poco después de mediodía, que había realizado su última oferta a Podemos, y que estaba a la espera de su respuesta. En las horas posteriores, se produjo un silencio informativo, acompañado de una serie de “llamadas perdidas” a Pablo Iglesias y su equipo de colaboradores, que no contestaban.

Según IU, Garzón se enteró, por María Jesús Montero de que en Podemos “llevaban cuatro horas sin coger el teléfono al PSOE”.

Un dato que sorprendió sobremanera al líder de Izquierda Unida, ya que “Pablo Iglesias le había asegurado que los socialistas habían dado por rotas las negociaciones”.

Garzón tomó la iniciativa

La interlocución con la ministra de Hacienda se produjo, según las mismas fuentes, a iniciativa de la propia Montero, que trató así de desbloquear la situación.

Garzón, pese a lo contado el fin de semana, no negoció con Montero un Gobierno de coalición en Andalucía, pero sí ha hablado mucho con la ministra estos últimos doce meses, al ser el portavoz de Unidas Podemos en la Comisión de Hacienda del Congreso. Si se ha dicho eso, que no es verdad, quizá se ha filtrado precisamente para tapar” a Garzón como fuente.

Ministerio de Igualdad

El líder de Izquierda Unida, después de conocer el inmovilismo de Iglesias y los suyos, negándose a coger el teléfono al PSOE, logró que Montero se comprometiera a convencer a Carmen Calvo para que cediera el ministerio de Igualdad.

Cuando la vicepresidenta confirmó esta cesión, en Podemos siguieron sin responder a las llamadas y a los mensajes, que efectivamente se enviaron vía WhatsApp en vez de Telegram.

La formación morada pareció dar por zanjadas las conversaciones, al emitir, ese miércoles, un comunicado acusando al PSOE de no cederles ni Igualdad ni Trabajo.

El mensaje a la Colegiada

Para entonces, afirman desde IU, “Garzón estaba que se subía por las paredes”. Y por ese motivo anunció a última hora del miércoles una reunión de la Comisión Colegiada del partido para el jueves por la mañana, con el objetivo de decidir el sentido del voto en la investidura.

Ismael González, secretario de Organización de IU fue recordando las posiciones de los allí presentes, y la mayoría apostó por la abstención, es decir, por seguir el criterio marcado por Podemos.

Garzón, por su parte, “reconoció que era más partidario del 'sí' que de la abstención”, asegurando que “yo votaría 'sí'. Pero, como la mayoría ha votado abstención, apostamos por ello”.

El líder de Izquierda Unida, además, vio positivo cumplir la disciplina de voto porque “la ruptura del Grupo parlamentario supondría una ruptura total”.

Por último, la Colegiada aprobó la elaboración de un comunicado para el día siguiente, publicado el viernes, y una última gestión antes del pleno: pedir un receso a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para intentar llegar a un acuerdo in extremis. Una vía que fue descartada por Pedro Sánchez.

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