Política

Irene Montero acusa a Yolanda Díaz: “Viene a por mí”

Considera que el hecho de resucitar la polémica por el 8-M con Covid que impulsó el Ministerio de Igualdad es un intento de implicarle penalmente y apartarle del futuro de Podemos

En el centro, Irene Montero y Yolanda Díaz, en la marcha del Orgullo LGTBI 2021 (Foto: Jesús Hellín / Europa Press).
photo_camera En el centro, Irene Montero y Yolanda Díaz, en la marcha del Orgullo LGTBI 2021 (Foto: Jesús Hellín / Europa Press).

Irene Montero tiene la convicción de que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, pretende apartarla de su nuevo proyecto político. La ministra de Igualdad da por hecho que iba directamente contra ella cuando reveló que había avisado desde el Ministerio de Trabajo del riesgo del Covid antes del 8-M y no le hicieron caso. 

“Yolanda viene a por mí”, se ha quejado amargamente Irene Montero en los últimos días, a su círculo de máxima confianza en la cúpula de Unidas Podemos. 

La ministra de Igualdad fue la principal impulsora de la celebración de la marcha feminista del 8 de marzo de 2020, cinco días antes de que se decretase el estado de alarma en toda España por la crisis del coronavirus.

No se pasa por alto que aquellos días ya existían indicios de que el virus circulaba por todo el país. Y que esa misma jornada, por la mañana, el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, admitió que ya manejaban datos que recomendaban la suspensión del 8-M.

Implicar a Irene Montero penalmente

Fuentes muy próximas a Irene Montero afirman a ECD que “no tienen dudas” de que el hecho de que Yolanda Díaz resucite ahora la polémica por las marchas del 8-M en plena amenaza del coronavirus es un intento de implicarla penalmente, forzando una reapertura de la causa, y con ello apartarla del futuro de Podemos y hasta de la vida política.

Recuerdan que la jueza del 8-M, Carmen Rodríguez Medel, ya quiso conocer en su momento si el Ministerio de Igualdad, y la propia Montero, presionó para que los miembros del Gobierno evitaran lanzar advertencias sobre el peligro de contagio con el objetivo de no desalentar la participación en las manifestaciones.

Hay que recordar que el diario ABC había publicado entonces un vídeo con los momentos previos a una entrevista a la ministra de Igualdad para la televisión vasca EiTB en la que, entre otras cosas, asumía –aunque no lo admitiría en público- que el miedo al coronavirus había afectado a la participación en la marcha del 8-M y, por otro lado, que otros gobiernos estaban actuando con más contundencia que el español.

Se escudó en los informes de los expertos

Irene Montero ha defendido siempre que, en relación con mantener o no los actos del 8-M, “hicimos en todo momento lo que nos dijeron los expertos y las autoridades sanitarias”. Y la jueza se interesó entonces por los informes técnicos que había utilizado la ministra Montero para justificar que no se suspendieran las marchas por el Día de la Mujer.

Sin embargo, se tiene en cuenta que los propios cálculos del Ministerio de Sanidad han revelado que ese día se registraron, sólo en Madrid, más de 12.300 contagios por coronavirus. 

 

Una de las muestras más evidentes del contagio masivo en la manifestación de la capital es que, días después, se conoció que habían contraído el Covid-19 la propia Irene Montero, Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, y la madre de éste; la ex vicepresidenta Carmen Calvo y la entonces ministra de Política Territorial, Carolina Darias.

La pugna por entrar en la lista de Madrid

Según fuentes de Unidas Podemos, el ataque de Yolanda Díaz a Irene Montero, según interpreta ella misma, ha desencadenado una nueva guerra entre las dos mujeres con más poder dentro del partido y ha recrudecido el pulso iniciado hace meses

El enfrentamiento de los fundadores Iglesias y Errejón rompió en dos la organización. Mónica García, portavoz de Más Madrid -filial del partido de Íñigo Errejón- en la Asamblea regional es precisamente otra de las figuras llamadas a tener protagonismo en este nuevo espacio.

Las suspicacias han crecido en las últimas semanas por la presencia de García y Yolanda Díaz, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, en varios actos de apoyo a la vicepresidenta segunda. 

Todas las partes en liza han desvinculado estos eventos de una futura plataforma de izquierdas, pero la imagen de las cuatro en Valencia junto a la política ceutí Fátima Hamed Hossain y sin las principales dirigentes de Podemos (ni Montero, ni Belarra) despertó recelos y, a la vez, un enorme interés. 

Podemos ha venido restando importancia a estos actos, pero ya inició entonces una guerra soterrada para colocar a sus dirigentes en destacados puestos de salida en la lista por Madrid al Congreso en las próximas elecciones generales, según fuentes involucradas en el montaje del proyecto de Díaz.

Desplazar a Yolanda Díaz a Pontevedra

Concretamente, tal y cómo se contó en ECD hace unas semanas, Irene Montero intentó que la vicepresidenta segunda encabezase la lista por Pontevedra, como venía haciendo hasta ahora en Unidas Podemos, argumentando su excepcional tirón electoral en su Galicia natal, para así poder acceder ella a los primeros puestos de la candidatura por la capital de España junto a Ione Belarra.

La respuesta de Yolanda Díaz fue contundente: la candidata a la Presidencia del Gobierno es la que debe liderar el cartel electoral en la capital. Y no dio más opción.

Belarra y Montero no cuestionan a Díaz

Díaz ha tenido varios encontronazos con Podemos, pero cuenta con el respaldo de la dirección sobre los plazos de la plataforma. 

La formación tiene en cuenta que el tirón electoral de Díaz se refleja en el CIS pero también entre la militancia. Y concluye que es la única figura que, a día de hoy, está en condiciones de contener la sangría de votos que sufría el partido morado.

A esta conclusión ha llegado también la actual cúpula del partido. En el entorno de Montero y Belarra reconocen que, pese a todo, nunca han puesto en discusión que Yolanda Díaz sea la cabeza de cartel electoral. Reconocen que al principio existieron dudas y ha sido necesaria una adaptación. Pero nadie se ha movilizado para que ella no sea la candidata a La Moncloa.

Tampoco se pasa por alto que la valoración de Yolanda Díaz aumenta en paralelo a su grado de conocimiento. No acumula desgaste.

Al contrario. Ha dado un salto cualitativo, al imponer un nuevo modo de negociar con el PSOE, menos traumático que el de Iglesias, Montero y Belarra pero igual de resolutivo, como demuestra el último pacto de Presupuestos, la Ley de Vivienda o la reforma laboral.

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