“Para gobernar bien hay que poner sobre la mesa la cabeza, no las vísceras”

Javier Imbroda ha sido de todo en el baloncesto español, incluido seleccionador nacional. Desde julio ha entrado en la cancha política como número 1 de Ciudadanos por Málaga justo en las elecciones del cambio andaluz

Imbroda es una metáfora vital de juego limpio, esfuerzo y altura para la política andaluza. Foto: Álvaro García Fuentes.
photo_cameraImbroda es una metáfora vital de juego limpio, esfuerzo y altura para la política andaluza. Foto: Álvaro García Fuentes.

Javier Imbroda es titular en el nuevo equipo andaluz. Mientras PP y Ciudadanos se pasan la pelota hasta consumar el triple que les han pedido las urnas, el ex seleccionador nacional que consiguió que España ganara al Dream Team tira a canasta. En su táctica: profesionalidad, experiencia, respeto, tolerancia real, sueños y cabeza. Según Albert Rivera, que le fichó personalmente tras conocerle vía Twitter, es un Leonardo Da Vinci de posibilidades. Imbroda admira a Albert. Albert se aconseja con Imbroda. El melillense de Málaga ve a Rafa Nadal, Pau Gasol y Vargas Llosa como tres espejos a los que debe mirarse la política del siglo XXI. Apostola los liderazgos que atraen con ambición y humildad. Recela de todo lo que huela a mediocridad. Una vida entre triunfos y derrotas, acostumbrado a aprender hasta del cáncer. En julio se metió en política con la ilusión de servir, pero no venía para empatar. Quiere un cambio real para que Andalucía se convierta en el modelo de la política nacional contemporánea, y lo quiere como un podio sin medallas. Pasión. Sonrisa. Y a disfrutar con la idea clara de volver pronto a su casa.

Miércoles de pre Navidad en la Plaza de la Independencia. La Puerta de Alcalá con dos piezas gigantes de Murillo anuncia que el Niño está aquí ya, a la vuelta de la esquina. Por la misma esquina de este enclave del Madrid de Salamanca Javier Imbroda y Albert Rivera entran el Auditorio Abante. Cámaras. Becarios con acreditación colgante. Lleno en la grada.

El independiente Javier Imbroda, número 1 de Ciudadanos por Málaga en las pasadas elecciones andaluzas, presenta Entrenar para dirigir, un libro con 21 problemas de liderazgo resueltos por el ex seleccionador nacional de Baloncesto con la visión de la alta competición deportiva. Albert Rivera ha escrito el prólogo y ha dejado constancia en el acto que entre los dos hay un feeling especial. Se habla aquí de experiencias y aprendizajes con la naturalidad que nunca acapararía focos en los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados.

Imbroda sonriente y a gusto. Albert en modo alumno. Imbroda experimentado. Albert succionando sabiduría. Botes, rebotes y canastas.

El independiente melillense de Ciudadanos por Málaga no deja botar las pelotas, ni hace dobles mientras madura la respuesta oficial. Libre, seguro, conciliador.

Suena la bocina.

Hace seis meses y unas elecciones andaluzas que dio el paso para entrar en política de la mano de Ciudadanos. Hasta ahora, ¿bien?

Mejor debut no he podido tener. Ha sido llegar y que Andalucía haya votado cambio después de casi cuarenta años de socialismo. Haber formado parte de un momento histórico no es mal comienzo.

Y más allá de los resultados electorales, el trabajo de su equipo en estos días y su entrada en la estructura del partido, ¿estimulante?

Me ha gustado. Lo he vivido con mucha intensidad, con pasión, y estoy satisfecho de cómo se ha ido desarrollando todo. Málaga era una plaza codiciada en la que se presentaban como cabezas de lista tanto el líder del PP como la de Podemos y les ganamos. Solo ha habido una diferencia irrisoria con el PSOE. He aprendido mucho.

Albert Rivera ha dicho durante la presentación de su libro que igual estábamos ante un futuro consejero de la Junta de Andalucía. ¿Es una manera halagadora de hablar o una posibilidad real?

Formas parte del Gobierno de Andalucía sería un honor, pero ahora toca lo que toca. Estamos cerrando un acuerdo con el PP que no tengo duda de que se alcanzará. Cada paso tiene su máxima importancia y sus tiempos. Después de casi cuatro décadas de socialismo, lo importante es pensar y acordar muy bien cómo se anda este cambio en un Gobierno de coalición entre Ciudadanos y PP que no es sencillo. Esto necesita cocerse a fuego lento para que la ilusión que ha despertado este cambio no se frustre. Con calma, pero sin pausa.

¿Cómo debe empezar este nuevo partido-legislatura en Andalucía?

Lo primero es establecer los cimientos necesarios para que Andalucía esté en el lugar que se merece, y eso implica, lógicamente, una regeneración democrática de las instituciones para que el talento y el mérito primen en la gestión administrativa. Que los servicios públicos básicos como la educación, la sanidad, la justicia y las políticas sociales vayan adecuándose a las expectativas de los ciudadanos para que la gente vea desde el principio que se ha iniciado una nueva etapa, pero que esto no va a ser fácil. Se trata de gestionar una comunidad autónoma con un estilo diferente al que han vivido las instituciones andaluzas en los últimos cuarenta años. Necesitaremos mucho trabajo y mucho esfuerzo para emprender otro modelo de gestión más profesional y de eso deben ser conscientes todos los andaluces.

¿El nuevo equipo del Gobierno andaluz debe salir a construir o a investigar?

En Andalucía necesitamos que la corrupción sea un tema del pasado triste de nuestra comunidad. Debemos avanzar para no sufrir más esta lacra. Es evidente que tiene que llevarse a cabo una auditoría, como ya se ha anunciado, para saber con qué recursos contamos, qué se ha hecho, y donde han ido a parar las partidas presupuestarias en Andalucía durante todos estos años, pero tenemos que mirar al futuro para hacer lo que tenemos que hacer, que es lograr que Andalucía evolucione.Javier Imbroda. Foto: Álvaro García Fuentes.

¿El PSOE sabrá estar en el banquillo andaluz?

No tengo ni idea. Lo que sí sé es que es mal perdedor, democráticamente hablando. Pienso que el PSOE andaluz debe reflexionar. Ellos han ganado las elecciones, pero las mayorías no le dan, por eso creo que tienen que pensar cómo han llegado hasta aquí y qué han querido transmitirles los ciudadanos andaluces con tanta contundencia. Cuarenta años de poder no hay cuerpo ni sociedad que los aguante. En la campaña electoral el PSOE ha intentado interpelar a su electorado a renovar la ilusión, y pienso que el PSOE está inhabilitado desde hace años para hablar de ilusión, como confirman las urnas.

¿Los independientes en el primer equipo de la política española serán tendencia?

Dependerá del liderazgo de las organizaciones políticas. En el caso de Ciudadanos, Albert Rivera es un líder que abre las puertas de su organización al talento de personas como afiliados, o como independientes. Es una ventaja competitiva, sin duda.

A usted le fichó Rivera y el PP nunca le propuso nada. ¿El PP ha perdido muchas ocasiones de contar con gente de prestigio por blindar sus estructuras a los suyos de siempre?

El PP y el PSOE han sido instrumentos muy importantes en nuestra democracia, pero honestamente creo que dejaron de ser útiles hace años, porque se convirtieron en organizaciones cerradas y opacas en las que el mérito está arrinconado. Cuando uno arrincona el mérito su tendencia es siempre a la baja, pasa en política, en la empresa, y en el deporte. Desde que ellos dieron la espalda a la sociedad civil y convirtieron sus partidos en feudos políticos profesionales su decadencia estaba anunciada.

¿Qué diferencia de juego ve usted entre Pablo Casado y Albert Rivera?

Pablo Casado ha formado parte de una organización y Albert Rivera ha creado una organización.

Expone en su libro que el liderazgo del siglo XXI sabe rescatar el talento y hacer líderes. Usted ha sido seleccionador nacional de Baloncesto y sabe qué significa contar con lo mejor de cada casa: hábleme del talento político nacional que observa fuera de Ciudadanos.

En la política española hay personas con mucho talento, algunas de las cuales he tenido la posibilidad de seguir. Por ejemplo, Josep Borrell es un hombre de una gran categoría. Como él hay políticos de alto nivel con trayectorias profesionales impresionantes que defienden la igualdad, la unidad y la libertad de todos los españoles con esfuerzo y convicción. Estoy prensando sobre todo en políticos que pertenecen a una generación que no es precisamente la actual, por eso siempre me ha llamado la atención el liderazgo de Albert Rivera, que siendo un hombre joven ha sido capaz de abrir puertas y dar la bienvenida al talento desterrando la mediocridad. Cuando Ciudadanos no había dado aún el paso a la política nacional, ya estaba defendiendo la igualdad de los españoles desde Cataluña. Para mí eso tiene un enorme valor, porque entiendo las circunstancias sociales y políticas que estamos viviendo.

¿A qué independientes ficharía usted?

Seguro que hay muchos profesionales con capacidades para poder asumir responsabilidades importantes. Ojalá yo pueda servir de estímulo para muchas personas que ya tienen solucionada su vida por otros caminos y quieran dedicarse algunos años de su vida al servicio público. Ojalá esta forma de entrar en política cunda, porque creo que lo necesitan los ciudadanos. Contar con los mejores para gestionar y administrar los recursos públicos de una comunidad autónoma es una demanda social.

Hace unos meses hablé con Toni Nadal y me dio a entender que, en Ciudadanos, igual no le importaba arrimar el hombro…

Le veo muy bien encaminado.

¿La sociedad española mantiene su rebote con la política?

Sí. El rebote de la sociedad española con la política lo han provocado los que han hecho de la política su profesión, porque para ellos el interés general es solo una herramienta para consolidar sus posiciones. Eso genera crispación, porque cuando alguien ve que su puesto de trabajo está en riesgo, crispa. La política, que para mí es un oficio noble, tendría que ser un servicio público durante un tiempo determinado, para después volverse a casa.

¿Qué le atrae de Podemos?

Pocas cosas. Me sedujo al arranque el movimiento de indignación del 15-M, pero Podemos no ha sabido capitalizarlo y ha demostrado pronto su interés por servirse de las instituciones. Sus actuaciones y sus comportamientos están fuera de la lógica democrática. Además, manifiesta una incoherencia destacada que lo convierten en un partido no fiable. Su mal estilo cansa a la sociedad española.

¿Qué imitaría de VOX?

Si fuera VOX estaría dándole las gracias al PSOE, a Podemos y a algún medio de comunicación, porque le han hecho la campaña entera sin haber tenido que pagar mucho dinero. VOX es un partido que respeto, pero con el que tengo poco que ver. En mi opinión, representa un voto de cabreo y el rechazo de muchos ciudadanos al interés de PSOE y Podemos de abanderar la única pureza democrática posible. La intolerancia de esos partidos, que han demostrado muchas veces que solo vale lo que ellos digan, ha generado 12 de escaños de hartazgo. La imposición siempre produce rechazo, sobre todo cuando los sujetos de la imposición son personas que fuera de la política no han hecho nada. Los ciudadanos ya no delegan tan fácilmente la gestión de nuestros recursos a gente que jamás ha gestionado recursos propios. Lo curioso es que VOX pretenda convertirse en el único defensor de la pureza de la nación española. Nadie se puede apropiar de ese sentimiento. A mí, personalmente, no me van a dar lecciones de patriotismo y de defensa de la unidad de nuestro país. Trabajan y se mueven con el apoyo inesperado de PSOE y Podemos, y cuatro frases más o menos ordenadas. Esas son las circunstancias que les han conferido unos resultados sorprendentes que, por supuesto, respeto.

¿Dice usted que, en Andalucía, el voto a VOX es de cabreo, y el voto a Ciudadanos, un voto constructivo?

El voto a Ciudadanos es de sensatez, y el voto a VOX es de rechazo. Cuando asumes la responsabilidad de gestionar cualquier proyecto serio, sea público o privado, necesitas mucha templanza para tomar decisiones. No se pueden liderar proyectos desde el cabreo y la visceralidad. Para gobernar bien hay que poner sobre la mesa la cabeza, no las vísceras. Ciudadanos pretende construir el mejor proyecto posible para todos. Seguramente será mejorable, pero es un proyecto en el que la sensatez y el sentido común llevan las riendas, y no la indignación a secas.

Algunas pistas para que reine la deportividad en las canchas parlamentarias.

Siempre que he iniciado un proyecto en la alta competición entraba en el vestuario y decía lo mismo antes de empezar cada temporada, y aquí podríamos trasladarlo al curso político: no hay jugada brillante, acciones espectaculares, un pabellón entero en pie o un triunfo que sea más importante que el respeto. En nuestro Congreso de los Diputados y en nuestras instituciones hace falta mucho respeto.

Albert Rivera ha dicho que usted es un Leonardo Da Vinci cargado de versatilidades. Usted ha dicho de Albert Rivera que es el Pau Gasol de la política española. ¿Qué necesita un líder, en este caso de la política, que le digan sus compañeros para no dormirse en los laureles de la autocomplacencia?

El halago debilita. Sea bienvenido, pero como algo pasajero, porque todo eso es efímero. He tenido ya suficiente vida para conocer de primera mano qué es el éxito y qué es el fracaso y todas esas apreciaciones las contemplo con bastante distancia. Se agradecen las gratas consideraciones, pero sigamos a lo siguiente sin distraernos.

Con su experiencia vital: si Albert Rivera llega a ser presidente del Gobierno, ¿qué debe tener clarísimo?

Rodearse de los mejores.

Cree que mejoraría sustancialmente nuestra democracia…

            … si hubiera más Zidanes que se retiran a tiempo.

Es mucho más fácil llegar que marcharse. Hay que tener una templanza especial para tomar esa decisión. Yo halago la decisión de Zidane, y a las pruebas me remito.

            … si hubiera más Iniestas que trabajen con brillantez y discreción.

            La vida sería mucho mejor, la gente sería más feliz y todos estaríamos más tranquilos.

            … si hubiera más políticos que pidieran perdón y dieran las gracias.

            Serían más humanos.

            … si hubiera listas abierta para que florezca el talento de verdad.

            ¡Bienvenidas sean!

            … si hubiera límites temporales en todos los mandatos públicos.

            ¡Es absolutamente necesario?

¿Soñar en política es de ingenuos o de audaces?

Soñar en política es muy saludable.

Ambición y humildad: recetas para el verdadero liderazgo, dice usted. Dígame tres ejemplos del mundo del deporte, o de la calle, que sirvan de espejo para los políticos patrios.

Rafa Nadal, evidente; Pau Gasol y Mario Vargas Llosa.

¿Andalucía puede ser -contra pronóstico- el modelo al que deberá mirar la nueva política española?

Esa es mi esperanza: que desde Andalucía se proyecte para España y para Europa un estilo diferente de hacer política. Es lo que el siglo XXI demanda.

Si fueran jugadores de sus equipos, quiénes serían:

Inés Arrimadas

Sería la líder, la líbero, la que ve la jugada desde atrás y protege al equipo.

Manuel Valls

Le pondría de delantero, porque es de esos jugadores que necesitan del equipo para rematar la jugada.

Juan Marín

Sería el complemento perfecto, el obrero del equipo. Uno de esos jugadores que todo entrenador querría tener porque saben que nunca les va a fallar.Javier Imbroda. Foto: Álvaro García Fuentes.

¿Y quién sería el portero de Ciudadanos?

Por lo que he podido ver de primera mano en estos primeros meses, el portero sería José Manuel Villegas, que siempre está en un plano más discreto, pero es clave para el equipo.

En su biografía hay muchos sueños hechos realidad. ¿A usted qué es lo que de verdad le importa?

Que mi mujer, nuestros hijos, la familia, la gente que nos rodea y la sociedad en general estén bien y entiendan que la vida hay que mirarla de una forma serena. De liderazgos histriónicos y personas que convierten el descaro y el desprecio en sus señas de identidad ya estamos sobrados y cansados.

Trabajar con alegría. Disfrutar los lunes. Son temas que salen a colación en su libro. ¿A una sociedad que entiende el trabajo como un castigo cómo se le entusiasma?

Bueno, en primer lugar hay que tener la suerte de poder trabajar… Es normal que haya personas que trabajan en temas que no les entusiasman, pero la madurez es saber compatibilizar esa necesidad con nuestros sueños. Tener ilusiones forma parte de nuestra felicidad. Entender el trabajo como un castigo es una pena, y hay liderazgos que, lamentablemente, convierten el trabajo en un castigo, y otros que consiguen que se disfrute en torno al trabajo con alegría, y sin celos, ni envidias, que son sentimientos tóxicos.

Susana Díaz no se comerá el turrón. ¿Se tomará Pedro Sánchez las uvas de 2019?

No. Son dos jóvenes que echaron los dientes en la política. Les animaría a los dos a salirse de esa burbuja que se han construido y fueran capaces de generar riqueza para la sociedad desde su propio esfuerzo, lejos de una organización en la que están perfectamente acomodados.

¿Qué polvorón se le atraganta de esta nueva etapa política?

La intolerancia.

¿Qué le pide a los Reyes Magos un tipo que ha hecho del carbón -un cáncer, alguna derrota…- un trampolín?

Salud.

Muchas gracias. Feliz Navidad.

REBOBINANDO

Una vez más se constata la creencia universal: un profesional que aterriza maduro en la política es, cuanto menos, más interesante. La vida y la obra de Imbroda demuestran que la política puede ser una vía noble para los que han sudado la camiseta hasta el final y todavía pueden servir a la calle con su experiencia acumulada.

Imbroda es la nueva política que cuenta con el talento sin mirar la edad. Sereno. Contra la indignación y la confrontación, su discurso es una nana constructiva llena de sueños, ilusiones, horas, esfuerzo, pasión, mili, futuro y ganas. Nada de campos atrás. Un hombre así en un Parlamento Andaluz, apesebrado por el socialismo histórico, puede ser un revulsivo en el terreno de juego.

Desde Málaga, con sus años en la ACB, en el Real Madrid, en la selección española de Baloncesto y, también, en los pupitres de San Telmo, Imbroda aterriza en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas para intentar que no siga sangrando el paciente, para intentar sacar a Andalucía de los quirófanos, para intentar que Andalucía no sea el típico chiste de Lepe que sale, de vez en cuando, por los pasillos de Moncloa.

Miro al Imbroda tranquilo, curtido y apasionado y me imagino aquel 1992 en el que el AVE llegó a Andalucía despeñando Despeñaperros para siempre. Después de muchos años de PSOE en estas tierras baldías de liderazgo, un técnico con medallas se ha puesto la camiseta naranja para ir a ganar. Con respeto.

Veremos si el AVE no se avería antes de llegar a Santa Justa. Veremos si una estructura tan descafeinada está para burbujas. No es el único, pero puede ser un míster. He aquí un hombre con cara de pacto, con manos para darlas, con ideas para dialogarlas y con la confianza de un Albert Rivera admirador dándole alas sobre la pista.

Dice el jefe de Ciudadanos que Imbroda es un Leonardo Da Vinci. Exagera, claro. Pero sí que huele este caballero a Renacimiento andaluz.

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