Política

El Gobierno cede a las autonomías la potestad de poner y quitar multas por no llevar mascarilla en la calle

El decreto de la “nueva normalidad” establecerá una obligatoriedad general, pero dará libertad a las comunidades para la regulación en espacios abiertos

Pedro Sánchez y Salvador Illa, con mascarilla.
photo_cameraPedro Sánchez y Salvador Illa, con mascarilla.

El Gobierno aprobará este martes un real decreto que fijará la entrada en la nueva normalidad, tras la desescalada del estado de alarma por el Covid-19. En ese marco, el Ministerio de Sanidad ha decidido dar libertad a las comunidades para la imposición o no de multas en espacios al aire libre o en la vía pública por no llevar mascarilla.

Una de las medidas incluidas en el decreto, que se ha negociado hasta última hora con las comunidades autónomas antes de su debate este martes en el Consejo de Ministros, consiste en establecer sanciones de hasta 100 euros para aquellas personas que no utilicen las mascarillas de protección en lugares públicos cerrados o transportes colectivos.

Multas por no usar mascarilla en la calle

De acuerdo con el texto que se ha consensuado, se podrá sancionar a quienes no usen esta medida profiláctica en lugares públicos cerrados donde no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5-2 metros. 

En cambio, según ha podido confirmar Confidencial Digital por fuentes próximas al Ministerio de Sanidad, el decreto va a dejar abierta la posibilidad de que las comunidades autónomas regulen el uso de la mascarilla en las zonas al aire libre y en la vía pública, donde cada administración podrá decidir si impone o no sanciones.

Por el momento, está regulada la obligación del uso de mascarillas en todo el territorio nacional para personas de 6 años en adelante “en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no resulte posible garantizar el mantenimiento de una distancia física de seguridad de entre metro y medio y dos metros”.

Se apuesta por más flexibilidad en la calle

Según fuentes de varias consejerías de Sanidad, a las que ha tenido acceso ECD, algunas de las medidas que manejan las autonomías sobre la obligatoriedad de usar la protección al aire libre se circunscriben a mercadillos y cuando se produzcan aglomeraciones de personas (que no convivan) en espacios públicos al aire libre, salvo realizando actividad deportiva o consumiendo en hostelería.

Sin embargo, se pondrá el énfasis en la obligación de llevar mascarillas en lugares cerrados de uso público donde no se pueda mantener la distancia de 2 metros entre personas, así como cualquier individuo con actividad de cara al público de forma presencial y personas que pertenezcan a colectivos de riesgo y aquellas con las que interactúen (que no convivan).

Avisan del caos de 17 normativas distintas

Si en un primer momento el Gobierno de Sánchez recomendó utilizar mascarilla en el transporte público, después terminó imponiendo su uso. La protección comenzó a ser obligatoria en espacios cerrados y también en la vía pública, si no es posible garantizar que haya dos metros de seguridad entre las personas. 

Esta obligación se mantiene hasta el 21 de junio, cuando más de la mitad del país se encontrará ya en la “nueva normalidad”

A partir de entonces, el decreto que aprobará este martes el Consejo de Ministros podrá ser adaptado, especialmente en lo que se refiere al capítulo de sanciones por no usar la mascarilla en espacios al aire libre o en la vía pública, por cada comunidad autónoma

Esa situación generará “un caos de 17 normativas diferentes”, asumen en el Gobierno, y obligará a los ciudadanos que comiencen a moverse por España para visitar a familiares o disfrutar de sus vacaciones a informarse de las normas que rijan en cada autonomía. 

Lo mejor, los dos metros de distancia

En el Ministerio de Sanidad explican a Confidencial Digital que son conscientes de que la mayor movilidad y concentración de personas puede favorecer la transmisión del virus y, por lo tanto, las medidas de protección y prevención individual deben mantenerse aunque la incidencia de nuevos casos sea escasa en la “nueva normalidad”.

No obstante, recuerdan que la mejor mascarilla son los dos metros de distancia porque asumen que no va a resultar fácil obligar a todo el mundo a llevarlas durante un periodo prolongado de tiempo, sobre todo a las puertas de las vacaciones de verano.

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