Política

Méndez de Vigo aún no ha tomado una opción definitiva

La imposición del castellano en Cataluña rompe el Gobierno

Se han formado dos bloques: uno a favor liderado por Cospedal con Zoido y Dolors Montserrat, y otro en contra encabezado por Soraya con Montoro y Fátima Báñez

Mariano Rajoy y sus ministros, en el Palacio de la Moncloa.
photo_cameraMariano Rajoy y sus ministros, en el Palacio de la Moncloa.

El Gobierno no ha encontrado todavía la fórmula para conseguir que en Cataluña se refuerce y garantice la enseñanza del castellano. Y el debate sobre su defensa ha roto la unidad del Consejo de Ministros: se ha reproducido el choque entre los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría y los de María Dolores de Cospedal. 

Una semana después de que el Ejecutivo abriera la puerta a garantizar la elección del castellano como lengua vehicular en la matrícula del próximo curso en Cataluña, aprovechando que tiene el control de la Generalitat en aplicación del 155, el Gobierno ha decidido aparcar momentáneamente este asunto.

Según explicó el viernes el ministro de Educación, y portavoz del Ejecutivo, tras el Consejo de Ministros, va a “darse un tiempo para hacer las cosas bien y a garantizar ese derecho”

El propio Íñigo Méndez de Vigo recordó la reciente sentencia del Tribunal Constitucional, que tumba el mecanismo previsto en la LOMCE, y que obligaría a la Generalitat a impartir al menos un 25% de clases en castellano para los padres que así lo escojan. Esta situación, vino a decir, obliga también a una reflexión.

Guerra de candidatas

La vicepresidenta del Gobierno y la secretaria general del PP, las dos mujeres de confianza de Mariano Rajoy, han protagonizado estos años una guerra fría” que, con la coincidencia de ambas en el Ejecutivo, parecía superada. Sin embargo, la polémica sobre el castellano en las aulas catalanas ha roto esa “aparente tregua”.

Así lo aseguran a El Confidencial Digital fuentes próximas al Consejo de Ministros, que hablan de un nuevo choque entre los “dos bloques” existentes. Destacan que tanto Sáenz de Santamaría como Cospedal vuelven a aglutinar a su alrededor afines y detractores.

Ambos bandos han vuelto a entrar en disputa sobre cuál es la respuesta que debe dar el Gobierno a la polémica sobre la inmersión lingüística en la escuela catalana, ahora que dispone del control de las instituciones de la autonomía gracias al 155.

Los “sorayos” se imponen con la prudencia

Fuentes cercanas al Gobierno confirman a ECD que hoy conviven “dos almas” en el seno del Consejo de Ministros, en relación a la defensa de la enseñanza en castellano en Cataluña.

Por el momento, se ha impuesto la tesis de los ‘sorayos, los afines a la vicepresidenta, Sáenz de Santamaría, que defienden que el Gobierno debe ocuparse con el 155 solo de la “gestión ordinaria de la Administración catalana”, sin cambiar la orientación de las políticas y sin introducir proyectos o propuestas con sesgo ideológico.

En este grupo, los principales defensores de esta línea son Cristóbal Montoro y Fátima Báñez. “No cabe, con el 155, una intervención con perfiles tan políticos. Además de que no hay ninguna necesidad de generar ruido con eso ahora”, comenta uno de los ministros alineados en este bando.

Los “cospedales”, a favor de una línea dura

Del otro lado, el grupo de ministros, conocidos como “los duros” o “los cospedales”, ha defendido con vehemencia, delante incluso de Mariano Rajoy, que ha llegado el momento de proporcionar una protección clara del castellano en Cataluña, después de “años y años de adoctrinamiento nacionalista a los niños en las aulas”.

Consideran que el Estado tiene la obligación de garantizar la elección del castellano como lengua vehicular en la educación, y que el formulario actual para la preinscripción no lo hace de manera clara. “No valen ya más experimentos y frases vacías. El tema es suficientemente grave como para que se haga una propuesta viable”.

También han expuesto en Moncloa su preocupación por el ascenso de Ciudadanos en las últimas encuestas. Lo atribuyen a que los españoles están “premiando la línea dura que viene defendiendo Albert Rivera”, quien lleva semanas advirtiendo a Rajoy de que no se sumará al Pacto de Estado por la Educación si no garantiza la enseñanza en castellano como lengua vehicular en toda España.

Bloques de ministros

En la legislatura pasada, el Gobierno ya estuvo dividido en dos frentes: el de los “sorayos”, afines a la vicepresidenta, y el llamado G-8, liderado por José Manuel García-Margallo e integrado por José Manuel Soria, Jorge Fernández Díaz, Ana Pastor, José Ignacio Wert, Miguel Arias Cañete, Rafael Catalá e Isabel García Tejerina.

La salida del Ejecutivo de todos ellos, a excepción de los dos últimos, parecía confirmar el final de la oposición interna a Soraya Sáenz de Santamaría dentro del Gabinete.

Sin embargo, la llegada de María Dolores de Cospedal como ministra de Defensa ha derivado en la creación de un nuevo bloque, integrado por afines a la secretaria general del PP, con José Ignacio Zoido, Dolors Montserrat y los ya citados Tejerina y Catalá.

Quedó fuera del último Consejo de Ministros

El Consejo de Ministros del pasado viernes estuvo presidido por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, dado que Rajoy se encontraba en Bruselas participando en una cumbre europea.

Según ha podido conocer El Confidencial Digital, por fuentes próximas al Gobierno, la ausencia del presidente dejó fuera el debate sobre el castellano en la reunión del Gabinete, que ha quedado aplazado. También, por ese motivo, el relevo de Luis de Guindos quedó en suspenso.

Méndez de Vigo, en medio de los dos bloques

El titular de Educación, y Portavoz, Íñigo Méndez de Vigo no ha adoptado todavía una posición definitiva sobre el castellano en Cataluña. Hace una semana, anunció que el Gobierno, en aplicación del 155, facilitaría que los padres pudieran elegir el castellano como lengua vehicular en los colegios de Cataluña. Pero no concretó el mecanismo, ni confirmó si después, efectivamente, esos niños podrían recibir más horas de enseñanza en ese idioma.

En los días siguientes, el PP defendió que el modo de hacerlo era a través de la LOMCE, pero que los artículos que lo permitían estaban paralizados en busca de un acuerdo con el resto de partidos. Unas horas después, el TC tumbó esos artículos.

En su última comparecencia, tras el Consejo del pasado viernes, Méndez de Vigo continuó sin despejar las dudas. Afirmó que con el 155 no se puede modificar la ley educativa catalana, y señaló que el Gobierno “respetará” la sentencia del TC. Tampoco avanzó nada sobre cómo podrán los padres escoger el castellano.

En medio de los dos bloques se mantienen también “Los Nadales” (Alberto, Álvaro y Eva Valle, la mujer de éste último), Íñigo de la Serna, Alfonso Dastis y Luis de Guindos.

Se han convertido, aseguran, en testigos externos de ese enfrentamiento. Asisten “desde fuera” al pulso que están protagonizando los dos frentes estos últimos días.


 
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