Política

Marchena evitó la imagen de los presos del 1-O esposados

No exigió el desplazamiento de los reos a Madrid para escuchar la sentencia. Habrían sido trasladados en furgones de la Guardia Civil

El juez Manuel Marchena.
photo_cameraEl juez Manuel Marchena.

Los presos del 1-O se enteraron de la sentencia del juicio del procés sin necesidad de salir de sus cárceles en Cataluña. Tal y como adelantó Confidencial Digital, el juez Marchena no ordenó su desplazamiento para escuchar desde el Supremo sus condenas.

Según las fuentes consultadas por este diario, en la decisión del magistrado ha pesado, y mucho, no solo los riesgos que acarreaba el traslado, con posibles altercados durante el recorrido y a la llegada al Tribunal Supremo, sino el revuelo mediático que se hubiese originado.

En ese sentido, desde el tribunal, pero también desde los diferentes centros penitenciarios, se está comentando que Marchena ha querido evitar la imagen de Junqueras, y el resto de los políticos presos, volviendo a ingresar en el furgón de la Guardia Civil ya condenados e, incluso, con la posibilidad de ser “esposados”.

Se recuerda, en ese sentido, que el traslado de los procesados desde las cárceles catalanas hubiese correspondido a la Guardia Civil. Y que, en este tipo de viajes, se esposa a los presos para evitar cualquier intento de fuga.

Una imagen que, de haberse producido, hubiese sido portada de todos los periódicos, nacionales e internacionales, y hubiese servido a las plataformas independentistas para victimizar, aún más, a los condenados.

Existen precedentes

Desde Lledoners explican a ECD que ese traslado, pese a ser largo y haberse tenido que producir, desde que Llarena hubiese dado la orden, en un plazo de 48 horas, no es “irrealizable” y, de hecho, existen precedentes de casos similares.

Las fuentes consultadas recuerdan, por ejemplo, el caso de una pareja, que fue detenida en Francia con un juicio pendiente en Barcelona. Al tratarse de una extradición, fueron trasladados a Madrid, aunque tenían que comparecer ante el juez en la Ciudad Condal y luego ingresar en una cárcel catalana.

Dicho y hecho. En un plazo de 72 horas, los detenidos viajaron de Francia a Madrid para, después, ser trasladados en dos furgnes de la Guardia Civil, con dos parejas del Instituto Armado movilizadas, hasta Barcelona.

Este ejemplo, afirman las fuentes consultadas, “confirma que se pueden realizar este tipo de traslados, y para juicios con penas menores”. No obstante, en esta ocasión, “el juez no lo ha estimado necesario”.

 
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