Política

Siete medidas para revitalizar el Congreso de los Diputados aprovechando la madurez de la Constitución

Diputados de distintos partidos analizan la situación de la Cámara Baja y proponen ajustar el mapa de recursos humanos, alejar al político profesional de las Cortes, mejorar el tono humano de sus señorías, suprimir la disciplina de voto, mostrar el ‘fair play’, facilitar la tarea de los medios y abrir el Parlamento a la sociedad para mejorar el alma, el corazón y la vida del hemiciclo nacional en el 40 aniversario de la Carta Magna

Congreso de los Diputados. Foto: Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)
photo_cameraCongreso de los Diputados. Foto: Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

El Congreso de los Diputados se convirtió el jueves en el epicentro de los actos centrales del 40 aniversario de la Constitución Española. La Cámara Baja es la capital de la política española y aprovechando que todos los focos estaban sobre las palabras y los gestos, hemos buceado sus mares para encontrar una respuesta a la pregunta: ¿Es posible un Congreso de los Diputados mejor?”. Es evidente que sí, pero, ¿cómo? ¿En qué coinciden sus señorías? ¿Cuáles son sus propuestas?

Una radiografía del pacienteLa Cámara Baja está compuesta por 350 diputados integrados en 7 grupos parlamentarios. 203 son hombres y 147, mujeres y, siendo generosos, solo 85 son reconocibles por la opinión pública: menos del 25% del Congreso.

Por los datos publicados en congreso.es sabemos que 60 diputados tienen más de 60 años, y de los 13 mayores, 10 pertenecen al Grupo Parlamentario Popular. La más veterana es la popular Teresa de Lara Carbó, licenciada en Químicas, que celebrará su 76 cumpleaños el próximo día 13 con 7 legislaturas de diputada nacional sobre sus espaldas. En la lista de los más mayores de la Cámara le siguen José Ignacio Llorens y José Manuel García-Margallo, el único diputado actual que estuvo presente en la legislatura constituyente de estas Cortes. Políticos como Jesús Posada, Ciprià Ciscar, Teófila Martínez, Celia Villalobos y José Enrique Serrano forman parte de esta quinta.

60 diputados tienen más de 60 años, y de los 13 mayores, 10 pertenecen al Grupo Parlamentario Popular.

Con la duodécima legislatura en curso, vemos que hay 13 diputados que llevan más de  7 legislaturas asentados en el Congreso: de ellos, 12 son del Grupo Popular y 1 del Grupo Socialista. El récord de legislaturas lo ostenta Celia Villalobos. La ex vicepresidenta del Congreso, ex ministra de Sanidad y ex alcaldesa de Málaga lleva 10 legislaturas en la Cámara Baja, con sus polémicas incluidas.

El récord de legislaturas lo ostenta Celia Villalobos. La ex vicepresidenta del Congreso, ex ministra de Sanidad y ex alcaldesa de Málaga lleva 10 legislaturas en la Cámara Baja, con sus polémicas incluidas.

Por otra parte, encontramos 45 diputados nacidos a partir de 1980, con la Constitución ya votada y en marcha. La diputada más joven es Raquel Alonso, arquitecta, nacida en 1991 e integrante también del Grupo Popular. Entre los 10 diputados más jóvenes, 5 pertenecen al Grupo Parlamentario de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. De esta generación destaca Irene Montero (1988). Unos años mayores son, por ejemplo, Alberto Garzón, cabeza nacional de lo que queda de Izquierda Unida, y Teodoro García Egea, actual secretario general del Partido Popular.

Una amplia mayoría de los miembros de la Cámara han cursado estudios universitarios. Solo 13 diputados registran que no tienen título universitario, o están en ello. Haber estudiado Derecho es lo que más une al 34,5% de sus señorías. En el caso del Grupo Popular, casi la mitad de sus diputados (45,5%) ha cursado esa carrera. Llama la atención que crece el número de diputados que fueron informadores antes que políticos. Ya hay 11 periodistas que han colgado el micrófono para servir a la patria desde el escaño. Otro dato que puede llamar la atención es que 38 diputados son doctores en sus correspondientes licenciaturas.

Solo 131 diputados registran el número de hijos que tienen entre los datos que han decidido hacer públicos en la web del Congreso. De ellos, 73 (55,7%) nos cuentan que tienen 2 y 25 superan la media nacional con más de 3 hijos. Jesús Postigo, diputado del PP por Segovia, se sube al podio de la descendencia familiar con 5 hijos. La importancia de los hijos en el curriculum personal y familiar de sus señorías se refleja, por ejemplo, en la ficha de Joan Margall, del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana, que matiza el dato frio señalando “padre de Maura y Maiol”.

Sobre el estado civil, la gran mayoría de los diputados están casados. Algunos registran que están divorciados (2 del Grupo Popular y 2 del Grupo Socialista) o separados (2 del Grupo Socialista y 1 del Grupo Popular), y solo queda constancia de 2 diputados que viven en “pareja de hecho”.

Otro dato significativo que ofrece la web del Congreso es que el 13,4% de los diputados no ofrece en público su mail, de ellos, 28 son del Grupo Popular –incluida su portavoz, Dolors Montserrat- y 8 del PSOE. Teniendo en cuenta que el mail público es una puerta abierta real a la sociedad del siglo XXI, es una cuestión significativa sobre la distancia entre política y sociedad. Otro porcentaje más difícil de cuantificar es el de parlamentarios que hacen público su correo electrónico profesional, pero después no se atreven a responder a los mensajes que les llegan de la calle, o de los medios.

El 13,4% de los diputados no ofrece en público su mail, de ellos, 28 son del Grupo Popular –incluida su portavoz, Dolors Montserrat- y 8 del PSOE

Un mapa humano muy diverso

Entre sus señorías hay de todo. Encontramos tres diputados con premios extraordinarios académicos, como Enric Bataller (Grupo Mixto), César Luena (PSOE) y Pilar Marcos (PP).

Predominan los escritores –con más o menos nombre- que compatibilizan las letras con la política, como Guillermo Díaz (Cs), José Juan Díaz Trillo (PSOE), Pablo Bustinduy (Podemos), Miguel Anxo Fernández (En Marea), Sofía Fernández (Podemos), Juan Carlos Girauta (Cs), Lidia Guinart (Cs) y Marta Rivera de la Cruz (Cs).

Vemos también diputados con una formación complementaria, como Sergio Pascual (Podemos), que es ingeniero en Telecomunicaciones y licenciado en Antropología Social, y se observan apuntes de curriculum como “he trabajado en el camping Sertorium” y “activista”,  a secas. Antonio Gómez-Reino (En Marea) se sincera sin reparos al detallar: “Trabajador precario en diversos sectores: mozo de almacén, reparto de publicidad. Técnico de laboratorio en bacteriología. Autónomo durante años gestionando una pequeña tienda, primero. Una productora alternativa del ámbito musical, después”.

Se observan apuntes de curriculum como “he trabajado en el camping Sertorium” y “activista”,  a secas.

Para cualquier necesidad, en la Cámara se encuentran peritos caligráficos, como Marcial Gómez (Ciudadanos); agricultores a tiempo parcial, como Miguel Barrachina (PP); un policía, Felipe Jesús Sicilia (PSOE); un guardia civil, Juan Antonio Delgado (Podemos); o una diseñadora de joyas, Melisa Rodríguez (Ciudadanos), actividades todas que combinan con formación complementaria y diversas tareas profesionales previas a la llegada al Congreso.3_1

Siete propuestas para mejorar el Congreso de los Diputados

Hemos lanzado la caña a muchos diputados de todos los grupos para analizar con ellos cómo está y cómo puede mejorar la Cámara Baja. Algunos no han contestado a la demanda, otros lo han hecho sobre la marcha, y unos pocos han derivado la consulta al gabinete de prensa del grupo parlamentario correspondiente que, salvo en el caso de Ciudadanos, han sido muros de contención que alejan al diputado de la calle e impiden escuchar su voz. De las conversaciones mantenidas, sintetizamos 7 propuestas en clave positiva que pueden servir para mejorar el papel institucional, legislativo y social del Congreso de los Diputados. Son medidas sencillas cuya puesta en marcha exigen voluntad política global y que tendrían un amplio respaldo social si algún grupo parlamentario liderara este modelo aplicable de regeneración.

1. Ajustar la representatividad a las necesidades reales

Gregorio Cámara es diputado del PSOE por Granada y es catedrático de Derecho Constitucional. Ante el debate sobre la posible reforma de la Constitución, le preguntamos si es necesario reducir el número de diputados como reclama Macron en Francia, o como han defendido en parlamentos autonómicos regionales María Dolores de Cospedal o Cristina Cifuentes.  En su opinión, “hay propuestas de expertos que consideran una medida que –combinada con otras- mejoraría la proporcionalidad que se reclama de nuestro sistema de representación política podría ser aumentar hasta 400 –el tope constitucional- el número de diputados. Sin embargo, el populismo tan extendido en nuestros días hace que sea difícil la aceptación popular de esta medida, por eso pocas formaciones políticas la sostienen abiertamente”.

Cámara considera que reducir la plantilla de diputados “no es ni oportuno, ni deseable”, entre otras cosas, porque “la mayoría de los diputados estamos sobrecargados de trabajo y no contamos con los medios suficientes, ni con el número de asesores y asistentes apropiados, como ocurre en otros países”.

En general, una opinión pública que conoce solo el trabajo de un 25% de los diputados, que no constata avances concretos, porque no se lo cuentan los medios, y que se queda en la superficie del trabajo parlamentario, optaría por una reducción, incluso drástica. Sin embargo, este diputado con formación constitucional y experiencia destaca que el trabajo real de la Cámara no se ve hasta tal punto que “una reducción supondría una carga de más trabajo para cada representante individual que podría desvirtuar, e incluso colapsar, el trabajo parlamentario”.

Medida: Estudiar sin miedo a la respuesta social el mapa de recursos humanos y las necesidades y tomar una decisión para ajustar al máximo el número de diputados necesarios para la sana marcha del Parlamento español.

 2. “No” al político profesional

Enric Bataller i Ruiz es fundador de Compromís y diputado del Grupo Mixto en las dos últimas legislaturas. Aunque desde los 15 años es militante de base y siempre ha tenido una relación directa con la política a ese nivel, hasta los 50 años no ha tenido un cargo público como diputado en el Congreso. Mientras se ha labrado un curriculum profesional interesante: es doctor en Derecho y licenciado en Historia con premio extraordinario de carrera. Él nunca se planteó la política como una actividad profesional, “ni creo que deba serlo”.

Sabe que lo normal entre políticos jóvenes es relegar sus estudios cuando encuentran un acomodo político: “Se hace mucho y es un error. Los partidos no debería fomentar eso. Lógicamente yo no puedo prohibir que alguien postergue sus estudios porque una formación política le reclama para un puesto, pero allá cada uno. No se debe fomentar una profesionalización de la política”.

Francisco de la Torre (Cs) lleva también dos legislaturas en la Cámara Baja.  Llegó al Congreso de la mano de Albert Rivera con una licenciatura en Derecho y otra en Ciencias Económicas y Empresariales debajo del brazo. Fue inspector de Hacienda del Estado y perdió dinero al entrar en la política activa. Se metió en política “porque llevaba años diciendo que había muchas cosas que cambiar” y decidió pasar del dicho al hecho. Lo hizo en Ciudadanos “porque es, de largo, el grupo parlamentario más preparado del Congreso. En nuestro partido, a diferencia de muchos otros, no hay profesionales de la política. Todos los diputados en el Congreso tienen experiencia profesional previa y son grandes activos de la sociedad civil. Creo que esto se nota cuando hablamos de los problemas de los ciudadanos y cuando proponemos soluciones reales. Es muy importante saber de qué se habla”.

En nuestro partido, a diferencia de muchos otros, no hay profesionales de la política. Todos los diputados en el Congreso tienen experiencia profesional previa y son grandes activos de la sociedad civil.

● Medida: Compromiso de los partidos políticos para contar con profesionales de prestigio en sus listas al Congreso y al Senado. Exigir un mínimo de preparación y experiencia laboral como requerimiento necesario para entender mejor nuestra sociedad y aportar soluciones más oportunas.3_2

3. Un paso adelante en el tono humano de las Cortes

Según Bataller, “el único requisito fundamental para dedicarse a la actividad política es el sentido común. Por mi experiencia personal, he constatado que personas sin conocimientos técnicos, pero con sentido común tienen una visión y una posición política encomiables”. Dicho lo cual, constata que en hemiciclo, en estos momentos “falta sentido común”, sin poner ni nombres, ni apellidos. En general.

El único requisito fundamental para dedicarse a la actividad política es el sentido común.

De la Torre, por su parte, destaca que “la única legitimidad para estar en el Congreso la dan los votos, no un test de inteligencia”. Y el sentido común y la legitimidad exigen ser mejores embajadores, también, de las buenas maneras. No se trata de disfrazar el Parlamentos de Versalles, pero…

José Juan Díaz Trillo (PSOE) es licenciado en Filología Hispánica y tiene tres premios de poesía. En su opinión, como recordaba Juan Ramón Jiménez, “a la política hay que ir preparado poéticamente” y el tono humano de la cámara hace que “la poesía que se practica, salvo excepciones, es de baja calidad”. Habla con metáforas, pero se entiende. Díaz Trillo coincide con Ana Pastor, presidenta de la Cámara, en que “las formas, en democracia, se corresponden con el respeto a quienes representamos y a quienes sostienen ideas distintas. Antes que una cursilería, el decoro tiene que ver con la educación que la sociedad nos exige. La política ha de conjugarse siempre en plural, de ahí que en el Congreso no quepan ni la excentricidad, ni el desahogo personal”.

Las formas, en democracia, se corresponden con el respeto a quienes representamos y a quienes sostienen ideas distintas. Antes que una cursilería, el decoro tiene que ver con la educación que la sociedad nos exige.

El poeta socialista, diputado por Huelva, subraya también la urgente necesidad de mejorar el lenguaje, “que se cuida poco. Se adoptan demasiados latiguillos y abundan los circunloquios. A mi gusto, se lee demasiado en las intervenciones, porque algunos traen escritas incluso las réplicas sin haber escuchado la respuesta, y se repiten los mismos argumentos –o argumentarios, como se dice ahora- con demasiada insistencia”.

Para avanzar en este terreno, Díaz Trillo cree que el ensayo Política poética de Juan Ramón Jiménez es “de rabiosa actualidad”, y recomienda volver al Tratado de Urbanismo de Ángel González

En la memoria reciente del lector estarán los numeritos de Gabriel Rufián –“y no solo de Rufián”, apunta Bataller-. Pero De la Torre cree que esos episodios no representan la política con mayúsculas que se hace en la Cámara Baja: “Los shows de Rufián le representan a él, a su grupo, porque, si no, actuaría otro compañero de su grupo, y a los que suplican el apoyo de su grupo y le consienten los shows, incluso sin apoyar a ministros increpados y haciéndonos responsables a todos los diputados de las patochadas de Rufián. Sí, estoy hablando de Pedro Sánchez. Estos shows son lo peor de la política y comprendo que decepcionen a los ciudadanos. Habría que preguntarse por qué tienen más eco estas performances que el trabajo serio que se hace en la Cámara, como la elaboración de leyes o los debates presupuestarios”.

Habría que preguntarse por qué tienen más eco estas performances que el trabajo serio que se hace en la Cámara, como la elaboración de leyes o los debates presupuestarios.

Medida: Redactar un libro de estilo –y vigilar su cumplimiento- sobre el modo de ser, hacer, y parecer un diputado nacional evitando el desgaste social que acaba erosionando injustamente toda la actividad política.

4. Romper con la disciplina de partidos

Con diputados bien preparados que estudian y analizan las cuestiones, y que han sido votados, entre otras cosas, para defender a los ciudadanos con su modo de entender la sociedad, ¿es maduro que existan mecanismos férreos de control del voto personal asumiendo la tiranía de los grupos parlamentarios? Enric Bataller, desde el Grupo Mixto, considera que “los diputados tienen muy restringida su capacidad de actuación, porque están subsumidos en los grupos parlamentarios. En la Constitución no se habla de los grupos, que son un invento del Derecho Parlamentario, pero que se han convertido en el eje de la vida política”.

Bataller apuesta por la lealtad a los grupos, pero lamenta que “pocos diputados se atreven a votar sin tener en cuenta la disciplina impuesta. De vez en cuando vemos alguien que no vota en línea y cuando le preguntan dice que se ha equivocado… Se echa en falta la valentía necesaria para romper esa disciplina, sobre todo al votar en temas que implican una valoración personal importante. No podemos perder de vista que, en muchas ocasiones, los grupos parlamentarios determinan sus posiciones por cuestiones de coyuntura, y hay temas que, en conciencia, no se pueden convertir en decisiones superficiales”.

Pocos diputados se atreven a votar sin tener en cuenta la disciplina impuesta.

Abunda Bataller: “La dinámica parlamentaria ha llevado, por desgracia, a que los grupos tengan un papel más intenso haciendo que la vida del Parlamento gire en torno a ellos, y no alrededor de los diputados. La disciplina de voto suprime matices y aportaciones que pueden enriquecer un debate político”.

Francisco de la Torre añade que “medidas como las primarias o las listas abiertas podrían mejorar no solo el nivel de representación democrática, sino también la competencia profesional, e incluso la independencia en la representación, porque las personas con carrera profesional y puesto al que regresar tienen más facilidad para actuar con criterio propio”.

Medidas como las primarias o las listas abiertas podrían mejorar no solo el nivel de representación democrática, sino también la competencia profesional, e incluso la independencia en la representación.

● Medida: Reducir el peso orgánico de los grupos parlamentarios, suprimir la disciplina de voto y respetar la conciencia –y la libertad- de los diputados en el ejercicio de sus responsabilidades políticas de representación.3_3

5. Ejemplo de fair play

Víctor Píriz es diputado popular por Badajoz y, entre otras cosas, es presidente de dos clubes deportivos aficionados de atletismo y al baloncesto en Talavera la Real. Hace medio ironmans y corre maratones. Practica el arte de correr en equipo junto a sus compañeros Mar Cotelo y Avelino De Barrionuevo, y con el diputado de Ciudadanos Sergio del Campo. Él cree que “cuando se apagan los focos en el Congreso, todos compartimos espacio de trabajo y no competimos, aunque algunos quiera convertir el terreno en un campo de batalla. Acabaremos cambiando el bar por el VAR para decidir si hubo o no acción punible en asuntos como el escupitajo al ministro Josep Borrell de hace unos días”. Sin embargo, él apostola un rumbo diferente aprovechando el deporte. “Salimos a correr por el Retiro con diputados de otros grupos y siempre hay buen rollo, por eso pienso que, pese algunos, hay deportividad en la Cámara Baja”.

Cuando se apagan los focos en el Congreso, todos compartimos espacio de trabajo y no competimos, aunque algunos quiera convertir el terreno en un campo de batalla.

Raquel Alonso, la diputada más joven del Congreso, coincide en que en el hemiciclo “hay mucho mejor ambiente del que seguramente la mayoría de los ciudadanos piensan entre compañeros de diferentes grupos parlamentarios. Personalmente, tengo muy buena relación con personas de otros grupos, aunque paso más tiempo con los de mi grupo, en el que he hecho grandes amigos”.

Medida: Mostrar el lado humano sin sensacionalismos, luchar por la conciliación de la vida laboral y familiar con hechos y perder la vergüenza a pedir perdón, pedir ayuda o dar las gracias pueden ser medidas con amplia repercusión en la paz social.

6. Defender y facilitar la responsabilidad social de los medios de comunicación

“Existe mucho trabajo de fondo que no se ve, pero creo que los partidos sí son conscientes de ello. Quizás nosotros mismos seamos los primeros responsables en dar a conocer de forma explícita todo el papel que desempeñamos en la Cámara”. Lo señala Raquel Alonso, pero lo admiten muchas de sus señorías. Ellos pueden mejorar, pero también los medios de comunicación pueden ser más profesionales para evitar que la imagen pública de la actividad del Congreso sea una caricatura.

En el Congreso hay comisiones, sesiones propias, tramitaciones, leyes que se gestan, cuentas que se suman, audiencias ciudadanas y, sin embargo, la mayoría de los titulares son siempre cruces, en vez de puentes. A veces porque no existen puentes, o porque las estrategias políticas consisten en dinamitarlos. Pero la responsabilidad social de los medios de comunicación exige un abordaje de las informaciones políticas menos tendenciosas, menos belicosas, y más constructivas. Eso no significa que entreguen las armas de ser contrapoder, pero hay que recordar que los medios no piden dimisiones, las cuentan; no provocan huelgas, las relatan, y no incendian la opinión pública, sino que informan y forman a una ciudadanía que ven el Congreso, aún, muy lejos de sus casas.

Ayudaría mucho a mejorar el papel de los medios que la verdadera transparencia arraigara en los grupos parlamentarios. Y que los dircom políticos y los gabinetes de prensa de los grupos no fueran muros, sino facilitadores.

Medida: Favorecer de hecho la libertad de prensa, la respuesta a las demandas de los medios, la verdadera transparencia de datos, la relación entre diputados y medios sin intervención casi policial de los responsables de comunicación de los grupos parlamentarios.

7. Aprovechar la tecnología para abrir, de verdad, el Parlamento a los ciudadanos

En 2015 Ricardo Vela Navarro-Rubio presentó en la Universidad Complutense de Madrid una tesis doctoral titulada El parlamento abierto. La influencia de la tecnología en la evolución de la institución parlamentaria. En su trabajo destaca que la tecnología, que ha sido utilizada como argumento para cuestionar el Parlamento, es también la oportunidad para fortalecerlo. En concreto, subraya que “los pilares principales de la apertura parlamentaria son la transparencia y la participación: estos principios implican un cambio de paradigma en la forma de funcionar de la institución parlamentaria, van más allá de una mera aplicación o utilización de herramientas digitales. Abrir el Parlamento con sentido requiere dedicar un esfuerzo sostenido para que la transparencia no se quede en una moda pasajera, sino que constituya una efectiva rendición de cuentas y sirva para comunicar y conectar con el ciudadano, para dar a conocer la actividad y el papel que desempeña el Parlamento en la vida política. Y, a la vez, la apertura también implica abrirse a nuevas formas de participación, pero nunca para debilitar el papel de los representantes, sino como complemento o refuerzo de su trabajo, como aportación ciudadana para que se puedan contar con sus contribuciones y opiniones sobre los asuntos que se tratan en las cámaras”.

Los pilares principales de la apertura parlamentaria son la transparencia y la participación: estos principios implican un cambio de paradigma en la forma de funcionar de la institución parlamentaria.

Vela considera que “los ciudadanos esperan más de las instituciones con el cambio social y político que la tecnología implica, porque ahora cuentan con herramientas que les permiten, en ocasiones sin demasiado esfuerzo, hacerse más abiertas, esto es, más transparentes y más participativas”, para conseguir que, realmente, sean del pueblo y para el pueblo.

Medida: Aprovechar la tecnología para acercar al ciudadano al Congreso más allá de la pura información y burocracia y favorecer la participación activa de los verdaderos protagonistas del trabajo de las instituciones públicas. 

Una reflexión aérea sobre el Congreso de los Diputados

irene riveraIrene Rivera es diputada por Málaga de Ciudadanos. Licenciadas en Ciencias Físicas y piloto comercial de helicópteros. Aprovechando el 40 aniversario de la Constitución Española le hemos pedido que sobrevolara la Cámara Baja y nos contara, con perspectiva aérea, que se ve desde arriba. Dice así:

“Me ha pedido sobrevolar la Cámara Baja y, de manera instintiva, como aviadora que soy, se ha venido a la mente un procedimiento, el de aterrizaje en un área confinada y desconocida:

1. Sobrevolar a cierta altura (pasada alta) para evaluar la idoneidad de la zona.

2. Realizar una pasada baja para el estudio de obstáculos no visibles en la pasada alta.

3. Cálculo de potencia para asegurar que podremos despegar después.

4. Iniciar la aproximación viento en cara.

5. Aterrizar.

Tener un procedimiento es esencial en aviación y en la vida, especialmente para sobrevolar la Cámara Baja, que no es tarea vana.

La pasada alta, en el Congreso, no tiene riesgo. Todo está reglado, siempre hay un artículo de algún reglamento que lo arregla todo. Están los plazos, las enmiendas, el registro… Estamos los 350 diputados. Están los partidos, las ideas, los grupos parlamentarios, con sus cupos para presentar leyes, de acuerdo con la representación.

Todo muy correcto. Hasta ahí, todo bien.

Cuando realizas una pasada baja, ahí la cosa se complica y mucho. Empiezan los obstáculos, los insultos. Los indultos, el frentismo. El ¡y tú más! y una carrera desenfrenada sin un rumbo concreto. El caos que no cuadra con los encorsetados reglamentos. Curiosa paradoja en tan vetusta institución.

En una primera impresión, un piloto cabal abortaría misión, pero éste no es el caso, hay demasiado en juego para no intentarlo. Otro modelo, otra visión, ser parte del cambio que deseas. Y seguimos adelante, muchos seguimos adelante.

Es un error común de pilotos con poca experiencia aterrizar en un área muy cerrada y luego no poder salir. ¿Será esto lo que les ocurre a quienes llevan 30 años deambulando por la Cámara Baja? Quién sabe. La libertad para actuar de aquel que sabe que puede salir es maravillosa. Llegar con los deberes hechos. Una experiencia previa. La profesionalidad ayuda, y mucho, aunque no sea garantía de éxito.

Aterrizar viento en cara es contar con los demás. Con tu equipo dentro y con tu equipo fuera. Aterrizar viento en cara #VaDePersonas y les pondré un ejemplo:

Va de Anna González, que inició una petición en Change.org para cambiar el Código Penal.

Así nació #PorUnaLeyJusta. A ella se sumaron 321.800 personas que firmaron la petición. Eso, a día de 30 de noviembre, porque no para de crecer.

Va de muchas víctimas de accidentes de tráfico con nombres y apellidos y sus familias: Ana, que perdió a su sobrina Paula. María José, que perdió a su hijo Iván; Andrés Contreras, que aún se recupera de las heridas, porque perdió a su padre en el mismo accidente que casi le costó la vida a él.

Va de los abogados de Anna, que no pararon de recurrir.

Va de las asociaciones de ciclistas, y va de ciclistas profesionales, como Pedro Delgado, que dio la cara desde el primer momento.

Y va de periodistas que lo contaron antes y lo están contando después.

Sí, aterrizar viento en cara va de todo esto. Porque si no miras a la sociedad a los ojos cuando estás en el Congreso, es que no has entendido nada.

Si no miras a la sociedad a los ojos cuando estás en el Congreso, es que no has entendido nada.

Y ya sólo queda aterrizar, que con viento en cara es muy sencillo. En el hemiciclo, este lugar donde se respira la historia y donde la historia se escribe. Queda ya en manos de los periodistas de la Cámara Baja que las pequeñas obras trasciendan más allá. Buena suerte tenga en dar alas a las palabras”.

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