Política

Moncloa está citando a futuros altos cargos para preguntarles si tienen “cadáveres en el armario”

Presidencia busca currículum falseados, tesis copiadas, sociedades pantalla, problemas con Hacienda... Algunos candidatos se han sentido ofendidos

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez en  La Moncloa.
photo_cameraPablo Iglesias y Pedro Sánchez en La Moncloa.

“Como la vida va avanzando y ya estaba pagado y amortizado hace tanto tiempo... era como una herida cicatrizada desde hace mucho tiempo. Formaba parte de mi pasado. No se te ocurre hacerlo porque no era algo oculto. Yo lo había recurrido y era público. Lo había perdido, lo había pagado y ya está [...] No lo confiesas o no lo dices porque ya estaba resuelto”.

Con estas palabras explicó Màxim Huerta por qué no le contó a Pedro Sánchez que antes de ser ministro de Cultura la Agencia Tributaria le había impuesto una sanción por no haber pagado más de 200.000 euros en impuestos al tributar el IRPF a través de una sociedad mercantil.

La renuncia de Huerta, a los seis días de haber sido designado ministro, provocó la primera gran crisis del Gobierno que nombró Pedro Sánchez tras ganar la moción de censura en junio de 2018. Un borrón que frustró en parte el positivo impacto que había provocado una semana antes la lista de elegidos.

La segunda crisis tuvo lugar tres meses después, cuando Carmen Montón abandonó el Ministerio de Sanidad por las informaciones sobre presuntas irregularidades en la obtención del Máster en Estudios Interdisciplinarios de Género en la Universidad Rey Juan Carlos.

Confidencial Digital ha podido saber que Pedro Sánchez se ha propuesto evitar otros casos similares en el nuevo Gobierno que va a formar, ahora en coalición con Podemos, mediante un singular proceso.

Fuentes internas del Ejecutivo explican que, desde hace días, están siendo citados en el complejo del Palacio de la Moncloa distintas personas –muchas de ellas, cargos del PSOE- para las que se piensa en el inminente reparto de altos cargos.

El objetivo de estas entrevistas, que dirige el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, es detectar posibles puntos oscuros o polémicos en el pasado de estos candidatos a entrar en el Ejecutivo en distintos niveles.

No sólo se habla de ministros, sino también de secretarios de Estado, directores generales, jefes de gabinete, y presidentes o directivos de otros organismos y empresas públicas.

Puntos polémicos del pasado

El diario El País ya contó hace unos días que el proceso de selección se estaba dirigiendo desde el complejo presidencial, donde se estaban manejando currículum para analizarlos con detalle y evitar problemas como los de Huerta y Montón.

A eso se suma ahora, según confirman fuentes en contacto con algunos de los candidatos, las entrevistas personales a esos posibles nuevos altos cargos.

“Cuéntanos qué cadáveres tienes en el armario”: ese es, coloquialmente, el mensaje que los responsables de este proceso de ‘casting’ están trasladando a estas personas que están desfilando por La Moncloa.

Los candidatos acuden al complejo presidencial, en principio sin que se les informe concretamente para qué cargo se ha pensado en ellos.

En las entrevistas personales, miembros del Gabinete de Presidencia del Gobierno –que dirige Iván Redondo- y de la Secretaría General de Presidencia –con Félix Bolaños al frente- piden a estas personas que hagan un ejercicio de “transparencia” a fondo.

La idea es que una vez que sean nombrados no puedan surgir sorpresas, y algún medio de comunicación saque a la luz algún episodio polémico en el pasado de un recién designado para algún puesto destacado en el nuevo organigrama del Gobierno de Sánchez.

Si no colaboran, se autodescartan

Las fuentes consultadas por ECD explican que este proceso ha levantado ampollas en algunos de los citados. “Algunos se lo han tomado mal”, aseguran, y han respondido con cierta indignación, ofendidos ante estos requerimientos de tener que contar episodios de su pasado ante el equipo de Moncloa.

La respuesta de quienes les entrevistan en la sede de Presidencia del Gobierno es contundente: si no aceptan esta práctica de transparencia total, se autodescartan para ocupar altos cargos.

Por cierto, que en el proceso de cribado y revisión del currículum de estas personas, en las que el Gabinete de Sánchez piensa para ocupar responsabilidades, también participa la Secretaría de Organización del PSOE.

En su caso, se encarga de facilitar datos e información sobre cargos y militantes socialistas de toda España que se están proponiendo en el marco de este proceso, que afecta principalmente a los nombramientos que realizarán los ministros del PSOE, más que los propuestos por Podemos.

No sólo para elegir ministros

Este trabajo de análisis y examen no sólo se está realizando para los ministros del Gobierno de coalición PSOE-Podemos. Y es que fuentes socialistas con interlocución directa con Moncloa explican que Presidencia del Gobierno ha decidido cambiar de estrategia respecto a 2018 y pilotar directamente el nombramiento de altos cargos en los segundos y terceros niveles del Ejecutivo.

Después de un año y medio de Gobierno, en el círculo de Pedro Sánchez han concluido que en la formación del Ejecutivo tras la moción de censura se cometió el error de dejar demasiada vía libre a los ministros para formar sus equipos.

Eso provocó situaciones que no gustaron en Moncloa. Algunos ministros eligieron a secretarios de Estado u otros cargos de confianza que, sin embargo, no estaban especialmente comprometidos con el proyecto socialista.

Se cita el caso, por ejemplo, de Josep Borrell: el ministro de Asuntos Exteriores mantuvo como jefe de gabinete a Camilo Vilarino, diplomático que nombró su antecesor, Alfonso Dastis (del PP).

Este y otros casos de secretarios de Estado que no compartían la línea política que pretendía imprimir el PSOE a la labor de Gobierno provocó choques y disfunciones que ahora se pretenden subsanar. Más aún, en una situación de cohabitación de dos partidos en un Ejecutivo de coalición, en el que ya han surgido los primeros roces.

Con esta estrategia, Presidencia del Gobierno trata también de garantizar una mayor coordinación entre ministerios, y desde los ministerios hacia Moncloa.

Hacienda, la universidad, Twitter...

Sobre los ‘exámenes’ a los futuros altos cargos, hay que recordar que en los últimos años se han producido diversas polémicas por el pasado de cargos públicos.

Algunos han tenido que dimitir por problemas con Hacienda. No sólo Màxim Huerta, sino también José Manuel Soria, que dejó el Ministerio de Industria con Mariano Rajoy al aparecer su nombre vinculado a paraísos fiscales en los ‘Papeles de Panamá’.

Las irregularidades con los títulos académicos obligaron a dimitir a Carmen Montón y a Cristina Cifuentes, también por un máster en la URJC; colocaron en la diana a Pablo Casado, y provocaron una polémica importante con el propio Pedro Sánchez, a cuenta de las informaciones que apuntaban a que parte de su tesis podría ser fruto de plagios de otros trabajos de investigación.

A ello cabría añadir casos como el de Guillermo Zapata. Renunció al cargo de concejal encargado de Cultura en el Ayuntamiento de Madrid tras difundirse viejos mensajes en Twitter de carácter antisemita o con chistes hacia víctimas del terrorismo.

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