Política

La ‘operación Illa’ se queda a mitad de camino pese al impulso de Iván Redondo desde Barcelona

1) El PSC gana pero no podrá gobernar. 2) Los independentistas superan el 50% de los votos. 3) ERC adelanta por primera vez a la lista de Puigdemont. 4) Vox ‘sorpassa’ a todos y se coloca como cuarta fuerza

Salvador Illa comparece en la noche electoral del 14 de febrero.
photo_camera Salvador Illa comparece en la noche electoral del 14 de febrero.

Cataluña no tendrá un nuevo presidente socialista, once años después del final de la etapa de José Montilla al frente del Govern de la Generalitat. La apuesta de Pedro Sánchez por Salvador Illa no ha tenido éxito: el ex ministro de Sanidad fue el candidato más votado en las elecciones al Parlament, pero todo apunta a que Esquerra Republicana de Cataluña liderará otro gobierno independentista.

Más allá de los movimientos de porcentajes de votos entre partidos, los resultados de los comicios celebrados este 14 de febrero están marcados como nunca por la abstención. La participación en las elecciones del 21 de diciembre de 2017 -convocadas por Mariano Rajoy al aplicar el artículo 155 tras la declaración de independencia- se disparó al 79,09%.

La epidemia de coronavirus y otras causas más políticas motivaron un desplome de la participación, que se quedó alrededor del 53%. En un escenario en el que, lógicamente, casi todos los partidos perdieron votos (salvo el PSC y Vox, que irrumpe como cuarta fuerza), la abstención ha perjudicado en esta ocasión a los partidos no independentistas.

Esa circunstancia ha permitido que el independentismo de el salto simbólico desde menos del 48% a superar por décimas el 50% de los votos. Era el gran objetivo de los partidarios de una Cataluña independiente: lograr ganar por primera vez en votos unas elecciones autonómicas, como forma de dar un nuevo impulso al procés independentista, que había embarrancado.

Ya la misma noche electoral, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) empezó a presionar para que el nuevo Govern “implemente” la independencia, que consideran que se encuentra en suspenso desde la declaración de la mayoría de diputados del Parlament el 27 de octubre de 2017.

Fuga de Cs al PSC

Como en 2017, el partido más votado en las elecciones catalanas ha sido una formación contraria a la independencia. Ciutadans logró también una “amarga victoria” con Inés Arrimadas, con 1,1 millones de votos y 36 diputados, que se han esfumado en un hundimiento histórico.

La formación naranja ha perdido 950.000 votos, casi 20 puntos (del 25% al 5%) y 30 de los 36 escaños que tenía. Un primer análisis apunta que la fuga de votos de Cs ha tenido tres destinos: la abstención, el PSC y Vox.

Los socialistas catalanes consiguieron ganar papeletas pese al desplome de la participación: obtuvieron 625.000 (unos 19.000 más), subiendo desde los 17 escaños y el 13,86% hasta los 33 escaños y el 23%. De ser cuarta fuerza pasa a ser la primera en el Parlament.

Iván Redondo, con Illa en Barcelona

La candidatura de Salvador Illa fue decidida no por el PSC, ni siquiera por la dirección federal del PSOE, sino que fue una apuesta personal de Pedro Sánchez y ‘se cocinó’ en La Moncloa.

Un signo claro de este impulso fue la presencia en Barcelona desde días antes de la cita electoral de Iván Redondo. El director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno se trasladó a la capital catalana para integrarse en el equipo más cercano a Illa en la sede del PSC, y acompañó al ex ministro de Sanidad en el seguimiento del escrutinio la noche electoral.

Con Illa también estuvieron la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y otros cuadros importantes de la estructura de los socialistas catalanes.

En su discurso para valorar los resultados, Salvador Illa anunció su intención firme de presentarse a la investidura. Los números apuntan que, salvo que convenza a Esquerra Republicana de Catalunya para compartir gobierno, no conseguirá ser investido.

Illa da así el paso que muchos reprocharon a Inés Arrimadas que no diera hace tres años, cuando ganó las elecciones pero no llegó a ser candidata a la presidencia del Govern de la Generalitat en un debate de investidura.

ERC adelanta a Puigdemont

Si la primera posición no le va a servir al PSC para alcanzar el Govern, la segunda plaza sí supone un triunfo notable para Esquerra Republicana de Catalunya, que tiene al alcance de la mano dar la vuelta a la coalición independentista que gobierna desde 2012.

Por primera vez en unas elecciones autonómicas, ERC ha logrado adelantar a la marca de la antigua Convergència para convertirse en el líder del bloque independentista. En las anteriores elecciones, las de 2017, Carles Puigdemont (desde Bélgica) le ganó el pulso a Oriol Junqueras (en prisión provisional).

En esta ocasión, la presencia del ex president huido como número uno simbólico por delante de la candidata a la presidencia, Laura Borràs, no ha servido para mantener ese primer puesto entre los partidos independentistas.

Si todo sigue el guion que se ha seguido desde 2015, Pere Aragonès podrá ser investido con el apoyo de los diputados de ERC, Junts y la CUP, que incluso podría repartir sus votos en una investidura entre el sí y la abstención.

El secesionismo exige la independencia

Y es que la mayoría parlamentaria independentista ha salido reforzada en estas elecciones. De los 70 escaños, por encima de los 68 que suponen la mayoría absoluta en el Parlament de 135 diputados, que tenía hasta ahora, pasa a 74.

Más allá del aumento de escaños, y de la nueva correlación de fuerzas entre partidos, la gran noticia para el independentismo es que, por primera vez en unas elecciones autonómicas, los partidos que apuestan por la secesión de Cataluña han superado el 50% de los votos.

En un contexto de caída de la participación, la abstención parece haber perjudicado mucho más a los partidos no independentistas, de forma que el porcentaje de votos de las listas secesionistas ha crecido desde el entorno del 47%-48% en que se movía, hasta rondar el 51%, si a ERC, Junts y la CUP se les suman el PDeCAT (que se queda fuera del Parlament con un 2,72%), Primàries per la Independència (0,21%) y los ultraderechistas del Front Nacional de Catalunya (0,18%).

La presidencia de Quim Torra no supuso ningún avance para el procés. El anterior presidente de la Generalitat habló durante meses de la “ventana de oportunidad” que supondría la sentencia del Tribunal Supremo sobre los líderes de la intentona secesionista de 2017.

Sin embargo, las protestas coordinadas por ‘Tsunami Democràtic’ en el otoño de 2019 no consiguieron ni desbordar a las Fuerzas de Seguridad, ni obligar al Gobierno de España a negociar la autodeterminación, ni arrastrar a instancias internacionales a una supuesta mediación para acordar un referéndum de independencia.

Para este 14 de febrero el sector del independentismo con más prisa señaló el objetivo de superar el 50% de los votos. Consideraban que así su aspiración quedaría más legitimada, sobre todo en la esfera internacional, como forma de mostrar que quienes apoyan la independencia son mayoría y por tanto, por ejemplo la Unión Europea debe obligar a España a permitir un plebiscito en el que se decida si Cataluña se convierte en un estado independiente.

Además, la ANC y otros sectores presionaban para que un Govern independentista avalado con ese 50% de los votos se atreviera a dar pasos decididos hacia la “implementación” de la declaración de independencia, poniendo en marcha las famosas “estructuras de Estado” que al parecer el Govern de Puigdemont no llegó a tener listas en 2017.

Vox da la sorpresa: cuarta fuerza

Entre los partidos no independentistas, además del PSC, el gran triunfador de estas elecciones es Vox.

El partido de Santiago Abascal fue uno de los protagonistas de la campaña, con ataques violentos de independentistas radicales a sus mítines, y se ha convertido en el cuarto partido del Parlament, con 11 diputados y el 7,67% de los votos.

En su primeras elecciones al Parlament, Vox ha conseguido superar a sus competidos en la parte derecha de los contrarios a la independencia. No sólo ha dar el ‘sorpasso’ al Partido Popular, que sigue como última formación del Parlament con tres escaños, de los cuatro que tenía.

La lista liderada por Ignacio Garriga también ha conseguido superar a Ciutadans, que se hunde de 36 a 6 escaños, pero también incluso a la CUP (que pasa de 4 a 9 escaños) y a En Comú Podem, que salva los muebles manteniendo los 8 que tenía.

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