Política

El ‘Pacto de la Moncloa’ entre Sánchez y Casado: “Tenemos que anular a Albert Rivera”

El presidente sorprendió el lunes al líder del PP proponiéndole una alianza para ningunear a Ciudadanos. “A los dos nos conviene”

Pablo Casado y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.
photo_cameraPablo Casado y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa.

Pablo Casado ha recuperado el protagonismo en los grandes asuntos de Estado gracias a la mano tendida de Pedro Sánchez. El presidente, que rompió relaciones con el PP tras la moción de censura, ha decidido ahora “rescatarlo” para “anular” a Albert Rivera. Es uno de los pactos ocultos que alcanzaron ambos dirigentes en la reunión de La Moncloa.

En las formas y el contenido, el encuentro que mantuvieron este martes Albert Rivera y Pedro Sánchez fue muy diferente del que celebraron el presidente en funciones y el líder del PP. Frente a la hora y media que se prolongó la cita entre Sánchez y Casado, el presidente de Ciudadanos apenas estuvo 50 minutos con el secretario general del PSOE.

La disputa por el liderazgo de la oposición que mantienen los líderes de PP y Ciudadanos ha estado presente en los gestos con los que La Moncloa ha tratado a ambos dirigentes.

A Rivera, además de citarle después de Casado, Presidencia le reservó la sala pequeña de comparecencias, frente a la grande, la de las ruedas de prensa de los Consejos de Ministros, en la que intervino el presidente del PP. No hay nada casual en este tipo de actuaciones.

“Tenemos que anular a Albert Rivera”

Este trato preferencial otorgado a Pablo Casado por parte de Pedro Sánchez esconde una razón de fondo. Fuentes conocedoras de la reunión en La Moncloa, a las que ha tenido acceso Confidencial Digital, revelan que el jefe del Ejecutivo dejó claro al líder del PP, desde el primer momento, el objeto de la cita: “A los dos nos viene bien anular a Albert Rivera”, le transmitió.

La propuesta tan directa del presidente del Gobierno sorprendió al propio Pablo Casado, según admiten a ECD fuentes de su entorno. Pedro Sánchez confesó a Casado que al Gobierno y al PSOE no le conviene un desplome del PP en las municipales y autonómicas que otorgue un mayor poder de negociación a Rivera en la formación de Gobierno que se iniciará tras el 26-M.

Y esa es la clave oculta, reconocen tanto en Moncloa como en Génova, de que Sánchez haya vuelto a dar protagonismo al primer partido de la oposición en asuntos de Estado.

Acuerdo para desactivar a Ciudadanos

Según explican a Confidencial Digital dirigentes del PSOE muy próximos al jefe del Ejecutivo, Sánchez ha vuelto a tender la mano a Pablo Casado por dos motivos fundamentales.

El primero, por la actual situación en España -“el desafío catalán obliga a que estemos unidos”, le trasladó. Y, el segundo, por una cuestión de cálculo político: “No nos conviene que el PP se hunda”.

Sobre esta última razón, desde Moncloa y Ferraz explican que, dentro del partido y del Gobierno, existe preocupación por el desplome del PP que vaticinan algunas encuestas de cara a las elecciones del 26 de mayo, con la amenaza del sorpasso de Ciudadanos en varias autonomías y ayuntamientos importantes.

Unos estudios demoscópicos que apuntan, incluso, a la posibilidad de que C’s -ahora a 200.000 votos de los populares tras las generales del 28 de abril- se convierta en la segunda fuerza política en España tras el 26-M.

Ese escenario no gusta ni a Sánchez ni a su equipo, que dan por hecho que tendrán que negociar con Albert Rivera para lograr un apoyo parlamentario que les permita formar gobierno en España y sacar adelante importantes medidas durante la próxima legislatura.

En ese sentido, las fuentes consultadas explican que, si el PP se hunde y esos votos pasan a Ciudadanos, “Rivera tendría mucho más poder y, por tanto, planteará más exigencias para contar con su apoyo en el Congreso”.

Pedro Sánchez quiere impulsar a Pablo Casado

Por todo ello, Sánchez prefiere a Casado como líder de la oposición: “Si el PP se mantiene como segunda fuerza, Ciudadanos querrá tener más protagonismo y estará más abierto a llegar a acuerdos que si Rivera se convierte en alternativa al Gobierno”.

Así las cosas, concluyen las fuentes consultadas, “el presidente ha iniciado la ‘operación salvar al soldado Casado’”, que se prolongará al menos hasta las elecciones autonómicas, municipales y europeas.

Rajoy impulsó a Sánchez como líder de la oposición

Fuentes políticas recuerdan ahora a ECD que esta misma estrategia fue aplicada por Mariano Rajoy, antes de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, cuando impulsó como líder de la oposición al entonces secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, también para frenar a Ciudadanos.

Las relaciones entre Rajoy y Sánchez estaban rotas. A finales de 2014, Rajoy decidió no volver a contar con Sánchez para llegar a pactos de Estado. El comportamiento del líder de la oposición, que por esas fechas había propuesto eliminar el Ministerio de Defensa y la derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución, había hartado al entonces presidente del Gobierno.

Sánchez también se había negado a apoyar las medidas anti-corrupción del Gobierno, y el voto siempre en contra del PSOE en el Congreso acabó con la paciencia del jefe del Ejecutivo, que transmitió internamente al PP que jamás volvería a contar con el líder socialista.

Sin embargo, un año después de ese anuncio, Mariano Rajoy protagonizó un nuevo acercamiento al secretario general del PSOE. Lo invitó, en menos de 15 días, dos veces a La Moncloa, y al que comenzó a telefonear de forma habitual para informarle sobre la situación en Cataluña y sobre la seguridad del país ante la amenaza yihadista.

Ahora, cuatro años después, Pedro Sánchez aplica a Pablo Casado la misma estrategia que Rajoy empleó con él: ponerle en valor para dejar sin espacio al Ciudadanos de Albert Rivera.

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